Viernes 27 de julio de 2012 |
Las revueltas árabes / Ante una fase decisiva El régimen de Al-Assad y los rebeldes se movilizan para una batalla que puede sellar el destino del conflicto; EE.UU. teme «una masacre»
ALEPPO, Siria.- El ejército sirio y las tropas rebeldes se aprestan a dirimir sus irreconciliables diferencias en Aleppo, motor económico del país, donde la escalada de violencia y los refuerzos que se dirigen a colaborar con los bandos amenazan con desatar la «madre de todas las batallas», según el apocalíptico titular de un diario cercano al gobierno.
A la espera de la «guerra total», Aleppo y la capital Damasco fueron sometidas ayer al fuego de artillería de las fuerzas del gobierno, que en las últimas semanas combaten cuesta arriba y con una cuota de deserciones en sus filas a la creciente insurgencia contra Bashar al-Assad.
Una fuente de la seguridad del gobierno declaró que el ejército concentraba fuerzas alrededor de Aleppo para lanzar una ofensiva inminente de gran envergadura destinada a recuperar el control de la ciudad, donde los rebeldes tomaron el control de algunos barrios. Según la disidencia, sus milicias, de hecho, dominan la mitad de la ciudad.
«Las fuerzas especiales fueron desplegadas el miércoles y ayer en el sector este de la ciudad y llegaron para participar en una contraofensiva generalizada el viernes [por hoy] o el sábado» contra Aleppo, dijo la fuente del gobierno. En cuanto al lado rebelde, la misma fuente indicó que entre 1500 y 2000 milicianos llegaron provenientes de otras zonas para ayudar a los alrededor de 2000 insurgentes ya presentes.
La inminencia del contraataque también fue confirmada por la oposición. «Llegaron refuerzos militares a Aleppo y esperamos en cualquier momento una gran ofensiva, sobre todo en las regiones periféricas del Sur, del Este y del Oeste», dijo el vocero del Ejército Libre Sirio (ELS) en esa ciudad, Abdel Jabar al Okaidi. Según denunció un activista de Aleppo, Abu Hisham, durante la mañana de ayer hubo bombardeos en al menos dos distritos, Salaheddine y Mashhad. «Ahora han parado, pero los helicópteros están sobrevolando la zona», agregó desde el lugar.
La revuelta contra la dictadura de Al-Assad que pedía libertad y democracia pasó en 16 meses, debido a la represión, de ser una protesta pacífica a una guerra civil con más de 17.000 muertos.
Ahora los dos enemigos apuestan a consolidarse en Aleppo, a riesgo de perderlo todo en una sola mano.
Si Aleppo cae, «el régimen está acabado y los dos adversarios lo saben», dijo Rami Abdel Rahman, presidente del opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Londres.
Pero las fuerzas armadas, aun con la movilización de miles de efectivos hacia Aleppo, no dejan de lado Damasco. Esta semana atacaron resueltamente los barrios donde se parapetaban los milicianos y consiguieron expulsarlos de buena parte de la ciudad. Se trata de una retirada que contrasta con la euforia compartida luego del atentado en la capital la semana pasada que acabó con tres altas figuras del régimen.
Ayer, residentes de Damasco reportaron la caída de un mortero por minuto sobre algunos barrios del Sur. Una ofensiva militar en el distrito de Yalda dejó 16 muertos, incluyendo mujeres y niños. Y otras zonas estarían a punto de ceder.
«Las fuerzas de Al-Assad están tratando de ingresar a Hajar al-Aswad desde más de un frente. La Brigada Furqan los está enfrentando. Se está produciendo una batalla feroz», indicó, desde allí, el activista Mansour Abdallah.
Hasta ahora no ha habido negociaciones entre las partes que acercaran una solución civilizada para dispensar al país de un baño de sangre. El único consenso que se había conseguido, al aceptar un plan de paz de la ONU que exigía como primera condición un cese al fuego, nunca se concretó en el terreno.
La prolongación de los combates hizo que la ONU enviara a casa ayer a 150 de los observadores que se encuentran en el país con la misión de vigilar esa ilusoria tregua, reduciendo el contingente a la mitad de sus efectivos. Los esfuerzos diplomáticos, sin embargo, continúan, al menos para ganar tiempo y evitar lo peor. La vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland, expresó ayer la preocupación de Estados Unidos por el grado de violencia que se cierne sobre Aleppo.
«Estamos haciendo lo que podemos para incrementar la presión sobre el régimen» y mitigar así una potencial «masacre», dijo Nuland, que denunció «una grave escalada del conflicto», con tanques apostados a las puertas de Aleppo y el despliegue de helicópteros y aviones de combate.
Agencias Reuters, AFP y EFE.
Aleppo se alista para la «guerra total»
27/Jul/2012
La Nación