Al comenzar el año lectivo… Un mensaje del Prof. Rafael “Rufo” Winter.

04/Mar/2016

Al comenzar el año lectivo… Un mensaje del Prof. Rafael “Rufo” Winter.

Para quienes tenemos el privilegio, hace ya unos cuantos años, de dedicarnos a la docencia, de compartir con alumnos, quisiéramos expresarles un mensaje, un mensaje personal.
Que sea un año en el que se disfrute aprendiendo y se aprenda disfrutando; año de compañerismo y buena convivencia; de respeto mutuo entre alumnos y docentes dentro y fuera del aula incluyendo sensibilidad, empatía, buenos modales, saber escuchar, respeto al “otro” tal como es. Respeto a todas las ideas, en la medida en que las mismas se basen en los derechos humanos, el derecho a la vida y la democracia.
Tolerancia en el buen sentido del término; respeto a la diversidad, a la identidad y orientación de cada uno en lo que sea; no discriminación en ninguna de sus formas y por ningún motivo.
Un año en el cual la palabra “odio”, que muchas veces se utiliza irreflexivamente y sin razón, no tenga cabida en absoluto.
Utilizar bien, como se deben, las redes sociales. Para informarse, aprender, estimular, elogiar, querer. Nunca para ofender. Nunca para agredir. La ofensa, además de injusta, es irreparable y puede acarrear terribles consecuencias. Y no solamente en las redes sociales.
Evitar desterrar totalmente el lenguaje obsceno, el insulto, los agravios, todo lo cual conduce inevitablemente a la violencia. Debemos desterrar la violencia del tipo que sea, contra quien sea -en cualquier ámbito- y específicamente erradicar la de género. Uno de los peores flagelos-males de la sociedad.
Que sea un año pleno de solidaridad. Ocurren muchos acontecimientos, cotidianos y puntuales, en nuestro país y en el mundo, que deben despertar nuestro sentimiento de ayuda, sensibilidad y acción solidaria.
En materia deportiva -¿somos uruguayos, no es así?- un año donde podamos gritar eufóricamente por el club y selección de nuestros amores, pero al mismo tiempo viendo en el rival y en la hinchada contraria apenas un adversario, jamás a un enemigo.
¿Es tan difícil tomar el deporte como una sana competición?
Que sea un año de positiva integración en todos los marcos educativos. Un año de superación en el que el alumno “compita”, para superarse, pero consigo mismo. Nunca con los demás.
Año de cuidar. Cuidado del medio ambiente general y del marco edilicio donde uno estudia en particular. Cuidar de los compañeros y de uno mismo. Evitar todo aquello que hace daño al cuerpo (por más que a veces sea “legal”), al alma y por lo tanto también pueda afectar a nuestros familiares y semejantes.
Tener la necesaria autocrítica. El reconocimiento del error es el primer paso para corregirse a uno mismo.
Termino parafraseando a un antiguo sabio judío el que dijo: “Aprendí mucho de mis maestros, también de mis colegas pero especialmente he aprendido de mis alumnos”.
Espero y confío que así sea también en el futuro, seguir siempre aprendiendo de ellos.