4-9-2011 Información. El censo que comenzó esta semana incluye consultas raciales
ANDRÉS ALSINA AALSINA@OBSERVADOR.COM.UY
Si hay quienes celebran el censo que se inició con el mes, son las organizaciones de afrodescendientes, que esperan tener visibilidad de su situación y en consecuencia, posibilidad de políticas proactivas que los saquen de la situación más sumergida de todos los sectores de la población, a estar de la información disponible.
Las preguntas 6 y 7 del censo pedirán la autoidentificación de su ascendencia como afro o negra, asiática o amarilla, blanca, indígena u otra, y cuál considera la principal. En 1996, la Encuesta Continua de Hogares obtuvo una autoidentificación como afrodescendientes de 165 mil personas; en 2006, 280 mil, o el 10,3% de la población, lo hizo. Con las cifras de la encuesta de 2008, se llegó a 10,6%.
La creciente conciencia en el sector afrodescendiente de la población de que hay que identificarse para contar, que esa pregunta no puede quedar en blanco propiamente dicho, va haciendo crecer las dimensiones del problema. En 1996, las afrodescendientes que declaraban trabajar en el servicio doméstico eran 14%; hoy, el guarismo oficial es 72%.
Lo que se sabe de la situación de ese sector de la población es que presenta los índices más bajos de asistencia a enseñanza, especialmente a partir de los 18 años.
El 47% solo tiene primaria y el 3% accede a educación terciaria. El 39% vive en hogares pobres, superando en más de 20 puntos la incidencia de la pobreza en el resto de la población, y para niños y niñas afro, la tasa de pobreza está sobre el 55%.
«El censo ayudará a ponerlas sobre el territorio, entrecruzarlas y saber, por ejemplo, cuáles son los problemas específicos de la población afro desplazada de los barrios Sur y Palermo por la dictadura militar y empezar a determinar por qué los mayores de 18 años no asisten a establecimientos de enseñanza», explica Isabel Oronoz, presidenta de Cecupi, el Centro Cultural por la Paz y la Integración, una ONG con 22 años de trabajo en este tema y el de los discapacitados.
«No se sabe cuántos niños afro repiten, qué tipo de problemas tienen, y no se puede atacar el problema si no se lo localiza. El censo este año internacional de la afrodescendencia, hace que los hechos se vean en su dimensión y causas. Y entonces el país estará en condiciones de cumplir con lo que los organismos internacionales le reclaman, que es que no se haga el distraído», agrega Oronoz.
Esto implica algo más que leyes para quedar bien con la comunidad internacional, señala. «Hay que instalar el tema en la agenda política con medidas eficaces, para poder empezar a remontar el problema». El flamante ministro del Mides, Daniel Olesker, se refirió al tema al puntualizar que Uruguay cuenta con políticas universales buenas pero que para que sean eficaces, en determinados colectivos deben ser focalizadas.
La población afrodescendiente del país podría llenar cinco veces el estadio Centenario pero más allá de su número tiene necesidades específicas en materia de salud, con enfermedades propias de la etnia, como la anemia falsiforme que es un ejemplo de focalización necesaria para obtener resultados. Y desde la academia se empieza a producir conocimiento, como el estudio en marcha del ex decano de Ciencias Sociales, Diego Piñeiro, que echa luz sobre el papel de los afrodescendientes en el campo uruguayo y su contribución a la construcción de la riqueza nacional.
La discriminación
Alejandro Cruz no conoce ningún otro docente afrodescendiente. El lo es en artes audiovisuales y sabe no solo reconocer la discriminación y el racismo, que afirma sin dudar que existe en el país, sino superarlo «generando anticuerpos. La discriminación está ahí, es controlable.
La señora a la cual me acerco piensa que la voy a robar porque soy negro. Hay otro racismo que es parte de la sociedad, especialmente cuando uno cruza la línea y está donde no se supone que estén los negros: ahí ya no se habla de integración. Como ocupando puestos de decisión».
De hecho, una amplia mayoría de los afrodescendientes cumple hoy en la sociedad funciones iguales o equivalentes a las que cumplían durante la esclavitud, realidad que el censo ayudará a precisar, reconoce. «El censo es superatinado, principalmente para poder ver los contornos de la realidad pero también para que la persona tome conciencia de su pertenencia.
Después, hay que seguir profundizando con políticas eficaces, y la educación es la clave, en cualquier sociedad». Cruz rechaza la cuotificación por la que a los afros les tocaría, por ejemplo, el 10% de los puestos de decisión «porque no tiene posibilidades de ser real. Hay que ampliar el caudal de gente preparada». La propia Cecupi está por lanzar sus spots.
Cruz ataca los prejuicios instalados desde su arte y la denuncia del racismo es parte de su plataforma creativa.
Afrodescendientes buscan políticas para su comunidad
05/Sep/2011
El Observador