Abbas a los refugiados palestinos de Siria: Ir a Israel o ‘Morir en Siria’

20/May/2015

PorIsrael, por: Alexander H. Joffe y AsafRomirowsky

Abbas a los refugiados palestinos de Siria: Ir a Israel o ‘Morir en Siria’

Ante el sufrimiento de su propio pueblo, el
liderazgo palestino, recientemente, decidió no ayudar. La Autoridad Palestina
(AP), el presidente Mahmoud Abbas, rechazó un acuerdo con Israel, negociado por
las Naciones Unidas, que permitiría a los refugiados palestinos que viven en
Siria reasentarse en la Margen Occidental y Gaza. Abbas declaró inequívocamente
que “rechazamos eso y dijo que es mejor que mueran en Siria que renunciar a su
derecho de retorno”. La Organización para la Liberación de Palestina también ha
descartado una acción militar para ayudar a los 18.000 o más refugiados que se
encuentran atrapados en el campamento de Yarmouk, cerca de Damasco.
La respuesta a sangre fría de Abbas revela
algo fundamental acerca de la sociedad y la identidad palestina. Mucho más que
territorio, la cuestión clave israelí-palestina es la idea de un “derecho de
retorno” palestino – la creencia en un derecho legal y moral de los refugiados
palestinos y, lo más importante, el de sus descendientes de todo el mundo, para
volver a los hogares ancestrales en [partes de Israel] lo que antes era la
Palestina del Mandato. Esta creencia es tan vital para la identidad nacional
palestina que sus líderes prefieren que mueran antes que renuncien a ese
derecho y tengan la oportunidad de vivir.
La Resolución 194 (III) de la Asamblea General
de las Naciones Unidas de diciembre de 1948, supuestamente codifica este
“derecho”. Sin embargo, una mirada más cercana revela que es condicional: “los
refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos
deben ser autorizados a hacerlo a la mayor brevedad posible, y… debe pagarse
indemnización por los bienes de los que decidan no volver”. La resolución
también insta a las Naciones Unidas “a facilitar la repatriación, el
reasentamiento y la rehabilitación económica y social de los refugiados y el
pago de la indemnización”.
Es interesante que todos los estados árabes en
la ONU en la época (Egipto, Siria, Líbano, Irak, Arabia Saudita y Yemen)
votaron en contra de la resolución, porque la misma aceptaba implícitamente la
partición de la Palestina del Mandato que reconocía el derecho de los judíos a
un estado. Pero el texto real de la resolución ha sido irrelevante desde el
comienzo; la identidad palestina ha cristalizado en torno al sueño de un
incondicional “derecho de retorno”, como lo ha expresado la propaganda
palestina al mundo.
Desde 1948, el “derecho de retorno” ha sido
repetido innumerables veces y se ha arraigado profundamente en la cultura
palestina. El propio Abbas declaró que “el derecho de retorno es una decisión
personal… ni la AP, ni el estado, ni la OLP, ni Abu Mazen [Abbas], ni ningún
líder palestino o árabe tiene derecho a privar a alguien de su derecho a regresar”.
Puesto de esta manera, ¿qué palestino sería el primero en violar una norma
cultural?
Más sorprendente aún es el grado en que este
derecho imaginario ha sido adoptado en otros lugares. Un ejemplo, de muchos, es
el American Friends ServiceCommittee, un destacado arquitecto del movimiento de
boicot, desinversión y sanciones contra Israel, que aboga por la
“implementación del derecho al retorno de los refugiados, la igualdad y la
justicia para palestinos e israelíes”. Esto simplemente significa el fin de Israel
como un estado judío, difícilmente la igualdad o la justicia para ambos
pueblos. Tal deshonestidad sobre esta demanda palestina fundamental prolonga la
crisis.
UNRWA ha pasado de ser un programa temporal de
asistencia a una amplia organización de bienestar social.
Así, también, lo hacen los funcionarios de
alto rango de UNRWA que defienden el “derecho de retorno” palestino en los
discursos y las páginas web oficiales, por no hablar a través de la
generalizada promoción en las escuelas de la UNRWA. ¿Cómo sirve a la causa de
la paz promover la afirmación de que los palestinos tienen derecho a regresar a
los lugares en Israel una vez ocupados por sus padres, abuelos o incluso
bisabuelos?
Además, señalar, aunque con cuidado, que es
improbable que alguna vez vuelvan a estos lugares viola un código de silencio.
Tal fue el caso con el ex portavoz de la UNRWA Andrew Whitley. En un discurso
de 2010 ante un grupo árabe-estadounidense, dijo, “Reconocemos, como creo que
muchos lo hacen, aunque no es una posición que expresamos públicamente, que el
derecho de retorno al territorio de Israel es improbable que se ejerza en una
medida apreciable o significativa… No es una cuestión políticamente aceptable,
no es que UNRWA aboga públicamente, pero no obstante es conocido su rodeo del
tema”.
UNRWA condenó rápidamente a Whitley, diciendo
que “inequívocamente se distancia de las declaraciones”, y el propio Whitley se
retractó, diciendo: “Expreso mis sinceros arrepentimiento y disculpas por
cualquier daño que mis palabras puedan haber hecho a la causa de los refugiados
palestinos y por cualquier infracción que pude haber cometido… Definitivamente
no es mi creencia que los refugiados deban renunciar a sus derechos
fundamentales, incluido el derecho de retorno”.
La declaración de Abbas lleva ese “derecho”
todavía un paso más adelante. Ha dicho efectivamente que es una obligación para
los palestinos morir en lugar de volver, en las circunstancias equivocadas,
trasladándose a los territorios de la propia Autoridad Palestina y renunciar al
deseo de establecerse en lo que hoy es Israel. La centralidad del “derecho de
retorno” para la identidad palestina, junto con el concepto de “resistencia”
como un medio para restaurar tanto la “justicia” y el “honor” han frustrado, de
modo fidedigno, cualquier consideración de reasentamiento. Ahora Abbas ha
establecido plenamente la idea de muerte antes que deshonor, o incluso la
posibilidad de vida bajo el gobierno de la Autoridad Palestina.
No sólo nunca ha habido dos soluciones al
problema palestino, repatriación y reasentamiento. Si bien al principio Israel
ofreció aceptar cantidades significativas de palestinos, entre los palestinos
siempre ha estado políticamente fuera de cuestión algo menos que una
restauración completa. Ahora que los palestinos se están muriendo, las barreras
se han elevado mucho más.
El editor de Al-Jazeera, Mehdi Hasan, escribió
recientemente: “Ha llegado el momento, para aquellos de nosotros que afirmamos
preocuparnos por el pueblo palestino y su lucha por la dignidad, la justicia y
la nacionalidad, hacer que nuestras voces sean escuchadas”, pero añadió que
“Nuestra indignación selectiva es moralmente insostenible. Muchos de nosotros,
que hemos elevado nuestras voces en apoyo de la causa palestina,
inexcusablemente hemos hecho la vista gorda ante el hecho de que decenas de
miles de palestinos han sido asesinados por compatriotas árabes en las últimas
décadas”. Esa crítica se aplica primero y principalmente al liderazgo
palestino.
Asaf Romirowsky es un colega en el Middle East
Forum. Alexander Joffe es un FellowShillman-Ginsburg del Middle East Forum. Son
co-autores del libro Religión, Política y los Orígenes del Socorro para los
Refugiados de Palestina (PalgraveMacmillan, 2013).