«A Nisman lo mataron”

28/Ene/2015

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

«A Nisman lo mataron”

El Dr. Ronen Bergman,
escritor y periodista israelí abocado a temas de seguridad e Inteligencia, lo
asegura en forma categórica. «Nisman no se suicidó. Lo asesinaron».
Para aseverarlo, se basa en su conocimiento personal del Fiscal de la causa
AMIA y de los detalles mismos de su investigación.

Este domingo nos concedió
una entrevista.

Un resumen de la misma,
fue publicado este lunes en «La Nación».

P: ¿Cree factible que el
Fiscal Nisman, al que usted conoció, se haya suicidado?

R: No, en absoluto. En la
medida que yo pude captar personalmente, era una persona decidida, amante de la
vida, a quien le gustaba vivir. ¿Suicidarse? ¿Horas antes del día más importante
en su carrera?

P: Lo mataron, dice
usted…

R: Para mí, está
clarísimo.

P: ¿Quién?

R: No puedo saberlo. Pero
recordemos que hay dos grandes grupos aquí con intereses. Primero, aquellos a
quienes acusó, Irán y Hizbalá. El segundo, elementos en el gobierno argentino.

P: ¿O una combinación de
ambos?

R: No me parece probable
porque eso significaría que uno se expone ante el otro. Está claro que Irán y
Hizbalá tienen la capacidad operativa de hacer algo así. No sé si en el
contexto actual lo harían. Puede ser que entendieron que Nisman era la única
piedra en el camino hacia un acuerdo y decidieron ayudar a quitarlo de en
medio. No lo sé. Pero mi sensación es que tienen que haber sido elementos
argentinos.

P: Él mismo sabía ya de
encubrimientos locales… Su propio nombramiento fue posterior a una etapa
así…

R: Él me dijo ya en el
2007 que llevaba a cabo dos investigaciones. Una, sobre los responsables
directos del atentado. Otra, sobre los elementos locales que obstruyeron la
justicia y la investigación.

P: En aquel momento era
otra administración…

R: Para mí es más
probable -lo estimo, no lo sé- que los responsables de su muerte sean elementos
locales a los que él no cesó de perseguir.

P: Cuando se halló su
cuerpo sin vida, se informó que este bloqueaba la puerta del baño… que estaba
cerrada de adentro… elementos que supuestamente reforzaban la teoría del
suicidio… pero no hay duda de que gente profesional en la materia puede dejar
«huellas» del tipo que quiera ¿verdad? O borrarlas…

R: Por supuesto. Cuando
el Mossad mató en Dubai en el 2010 a Mabhuh, un jefe de Hizbalá, los agentes lo
vistieron con su pijama y lo dejaron en su cama y la habitación quedó cerrada e
inclusive con la cadena cerrada desde adentro… ¿Cómo lo hicieron? Yo sé cómo
pero no lo voy a revelar…

Pero además, yo no creo
todas esas descripciones. No le creo nada a nadie. Tampoco cuando se publique
un informe oficial me parece que podré creerle. Hay evidentemente mucha
corrupción y sólo así pudieron pasar cosas que ocurrieron aquí en todo este
caso.

P: Usted escribió en el
periódico israelí «Yediot Ahronot» que cuando conoció a Nisman en el
2007, en Israel, pensó que habla quizás demasiado dramáticamente, que no va a
ir realmente tan lejos como dice…

R: Así es. Totalmente.
Pero comprendí que sí, en el momento en que no se limitó a Hizbalá e Irán. Él
podía hacer una investigación seria en Argentina, contra figuras que están del
otro lado del mundo, sabiendo de antemano que no es muy probable que lleguen a
juicio. Los ponía bajo órdenes rojas de la Interpol, lo cual les molesta mucho,
los avergüenza, y creas crisis internacional entre Irán y Argentina… pero aún
no es una guerra que se libra en casa. Pero cuando en el 2008 cumplió con lo
que había anunciado de antemano cuando estuvo en mi casa, traído por el
escritor israelo argentino Gustavo Perednik, ya era otra cosa.

P: Mencionó antes al
Mossad, el servicio de espionaje exterior de Israel. ¿No supo advertir respecto
a los atentados en Buenos Aires?

R: Un poco después del
atentado de 1992 y mucho después del atentado en 1994, el Mosad trabajó mucho
en Argentina. Pero como entre ambos atentados no hizo casi nada y por ello,
considero que tiene una gran responsabilidad. Gente del Mossad le dijo al jefe
de entonces Shabtai Shavit, que hay un serio problema con una infraestructura
terrorista en la zona, especialmente en Ciudad del Este, y que va a actuar de
nuevo. Pero él no le dio importancia, lo evaluó mal.

Si no hubiera habido el
atentado del 92, no diría nada… porque evaluaciones de Inteligencia no son
ciencia exacta. Pero sí hubo un atentado… En 41 días desde el ataque en el
que Israel mató al Secretario General de Hizbalá Abbas Mussawi, se hizo ese
atentado, contra la embajada de Israel en Buenos Aires. Es poco tiempo. Quiere
decir que la infraestructura ya estaba pronta desde antes.

P: ¿Cómo evalúa luego la
línea del Mossad? ¿Cambió de dirección?

R: Luego del atentado
contra la AMIA el Mossad trabajó mucho mejor. Tuvo buena cooperación con la
SIDE y con una unidad especial de la CIA que se llamaba CTC, Counter Terror
Center, creada en Estados Unidos en 1986 tras unos atentados libios… El ex
jefe de la SIDE Hugo Alfredo Anzorreguy me contó al respecto en la entrevista
que le realicé. Contó de operativos conjuntos con Estados Unidos, que hubo una
unidad especial que aterrizó, al parecer en coordinación con Brasil, en Puerto
Iguazú , y sacó físicamente de allí a personas que estaban por perpetrar un
atentado.

P: Claro que cuando se
trata de evaluación de Inteligencia, no sólo de parte del Mossad no se actuó
cuando al parecer se debería haberlo hecho…

R: Por supuesto. Por
ejemplo, Nisman me habló bien del entonces Presidente Néstor Kirchner y destacó
que él ordenó a la SIDE entregarle todos los expedientes que antes no le habían
querido dar, y que allí había material increíble, especialmente sobre el
agregado cultural de Irán en Argentina Mohsen Rabbani.

P: Nisman mencionaba muy
a menudo a Rabbani…

R: Así es. Lo que se
desprendía de ese material fue que durante años, especialmente entre el 92 y
94, la SIDE seguía a Rabbani. Pero no hizo nada con sus hallazgos. En los meses
anteriores al atentado, quedaron registradas determinadas acciones sospechosas,
pero sin que tomen medidas contra ellas.

P: ¿Y ahora qué pasará?

R: Lamentablemente, nada.
La gente tiene miedo. En esto, el mal ganará. Alguien quería sacarlo del
camino. Ese alguien ganó. Habrá manifestaciones… pero no pasará nada más.

P: Usted y el cineasta
israelí Amos Gitai escribieron el guión para la película «AMIA», que
aún no se ha hecho, en la que Nisman es el héroe… ¿Su muerte cambia en algo
lo planeado?

R: Le diré que cuando un
día, hace aproximadamente tres años, estábamos en la casa de Amos Gitai, nos
planteamos cómo tiene que terminar el guión. Alguien sugirió «matar»
a Nisman en la película. Pero yo dije que no, que es demasiado
«cliché»… que hay que buscar un fin más sofisticado.
Lamentablemente, ese fue realmente el fin.

P: Y más allá de su
conocimiento personal con Nisman ¿qué importancia atribuye usted a lo sucedido?

R: Yo no sé en qué medida
son conscientes de ello en Argentina… pero yo me muevo mucho en círculos de
juristas internacionales, de la lucha anti terrorista, Inteligencia y
similares… y tengo clarísimo que con el tiempo, el nombre de Nisman se
convirtió en una especie de ícono de quien toma un caso y no lo abandona, que
sigue adelante hasta que logre descifrarlo, luchando contra la corriente.

La gente que se dedica a
estos casos sabe que acá no hay casi memoria institucional sino que se necesita
a alguien con devoción por el tema, que ponga el alma con esto y vaya adelante.
Claro que hay un archivo… pero se necesita a la persona que esté dedicada
enteramente al caso. Y Nisman era así.

P: ¿O sea que aquí el
golpe a la causa es irreversible?

R: Creo que la tragedia
no es sólo para Argentina, el pueblo argentino y las víctimas de la AMIA sino
para todo aquel convencido de que a los responsables de un crimen como ese hay
que perseguirlos sin tregua, hasta que la verdad salga a la luz. Su muerte es
una terrible pérdida en esta guerra contra el terror.

Lo único que puedo
asegurar, es que no se suicidó.

El problema es que se
necesita a una persona como Nisman, para que investigue quién mató a Nisman. Y
no sé si hay alguien así.