Las pantallas de
televisión del mundo entero transmiten a sus seguidores desde hace semanas,
imágenes terribles de las muertes en Gaza. A nadie puede inspirar sentimientos
positivos ver civiles muertos, gravemente heridos, muy especialmente si se
trata de niños. A los seres normales, eso nos provoca un profundo pesar.
Es más: diría que a los
israelíes, vecinos de la población de Gaza, eso hace sentir un pesar mucho
mayor y más auténtico que el que supuestamente envuelve a las horrorizadas
teleaudiencias del mundo, porque en Israel se sabe que esa inmediatez geográfica
no cambiará y que los palestinos seguirán siendo los vecinos y porque es con
esos vecinos con quienes se quisiera vivir en paz, algo que hasta ahora, el
terrorismo ha impedido.
«Supuestamente»,
decimos, atribuyéndonos la libertad para poner en tela de juicio la
autenticidad de los sentimientos ajenos, simplemente porque ese
«horror» no se manifiesta cuando son otras las víctimas…o mejor
dicho, cuando son otros los «responsables» de sus muertes…y no los
israelíes. Si uno siente dolor por la condición humana en forma auténtica, pues
no es lógico que eso ocurra sólo en determinados conflictos..que el corazón se
desgarre por palestinos muertos por Israel y no por cristianos degollados por
islamistas en Siria o Irak.
En estas difíciles
semanas de guerra entre Israel y Hamas, en más de una oportunidad amigos me han
preguntado, preocupados-suponiendo quizás que por mi condición de periodista
puedo explicar todo lo que pasa en las coberturas internacionales – cómo es que
en tantos medios se da «sólo una parte» del conflicto. Hay un hecho
concreto cuando los editores y productores de un programa de televisión se
sientan a armar lo que incluirán en su próxima edición: usan el material que
les llega. No se van de Montevideo a Gaza, Tel Aviv o Ashkelon a buscar algo
más. Y lo que llega es , generalmente, sí, sólo un lado del conflicto.
Es un hecho que las
imágenes de Gaza son mucho más fuertes, que las pocas llegadas de Israel.
Pero creo que la
situación- especialmente tomando en cuenta que lo transmitido por televisión
crea percepciones y sentimientos y que ello puede llevar a actitudes
discriminatorias y violentas contra tal o cual grupo- requiere un alto grado de
responsabilidad. Y que por más que se corra contra el tiempo al armar un
programa, hay que hacerlo en forma equilibrada y responsable. Y eso, entre
otras cosas, significa saber plantearse determinadas preguntas. Y buscar
también la otra información.
Trataré de resumirlo en
algunos puntos.
Se debe tener bien claro que de Gaza, salen solamente las
imágenes y números que Hamas quiere que salgan. La corresponsal de la
televisión finlandesa osó decir al aire , desde el hospital Shifa de Gaza, que
vio cómo disparaban desde allí cohetes hacia Israel, y tuvo que dejar la
Franja. ¿Alguien se puso a pensar cómo es que no llega desde Gaza, aunque hace
casi cuatro semanas que empezó la guerra, ni una imagen en la que se vea a los
hombres armados de Hamas heridos o muertos? ¿Alguien se planteó cómo es que en
las tomas que llegan desde Gaza, hay sólo mujeres y niños muertos o llorando
entre los escombros? Pues deben saber que eso no llega, porque Hamas lo
prohíbe, lo impide. Y lo que no es advertencia directa, es autocensura,
conociendo los cronistas en el terreno el proceder de Hamas.
También se repite como
una mantra fija, luego de darse el número de muertos, el agregado: «la
mayoría civiles». ¿De dónde saben que la mayoría son civiles? Israel ya ha
dicho que ha matado a por lo menos 700 terroristas…¿Entonces? ¿No vale la
pena dar este dato clave, porque es «versión israelí»?
Aunque creo que de más
está aclararlo, lo haremos: con esto no queremos decir que las muertes de
civiles son fabricadas o puestas en escena. Claro que no. Lamentablemente, hay
civiles muertos, también niños. En toda guerra los hay. Es terrible en todas
las guerras. También en esta. Pero aún así, hay diferencia entre dejar la
sensación-aunque no se lo diga explícitamente- de que Israel entró a Gaza
«a matar civiles» y el hecho que en la guerra contra Hamas, mueren
también civiles. No es un mero matiz.
¿Por qué casi no aparece la explicación israelí , basada
en hechos constatados en el terreno, sobre el uso por parte de Hamas de sus
propios civiles como escudos humanos, y de sus instalaciones civiles , para
atacar a la población civil israelí?
¿Acaso es un detalle
insignificante el que un Estado tenga que defender a su ciudadanía, de enemigos
que esconden cohetes en escuelas de la ONU y abren fuego desde hospitales?
Conocerán seguramente
muchos al célebre escritor israelí Amos Oz, identificado con el así llamado
«campo de la paz» (término que siempre me pareció problemático porque
da a entender que la izquierda quiere la paz y la derecha no, con lo cual
discrepo totalmente). Es un hombre declaradamente favorable a la creación de un
Estado palestino independiente, a una solución negociada de las diferencias con
los árabes, que defiende sin cesar lo clave de vivir en paz con los vecinos.
Abiertamente crítico en muchas ocasiones de las políticas del gobierno de
Israel y también acerca de algunos aspectos del operativo en curso. Pues Amos
Oz, en una entrevista que concedió a la Deutsche Welle, pidió a quien lo
reporteó, si puede él hacer una introducción, antes de que le planteen
preguntas. Quien lo entrevistó, por supuesto accedió. Y esto es lo que dijo
Amos Oz.
«Primera pregunta:
¿Qué haría usted si su vecino del otro lado de la calle, se sienta en el
balcón, pone a su pequeño hijo sobre sus rodillas y comienza a disparar con un
arma automática hacia la pieza de sus niños?
Segunda pregunta: ¿Qué
haría usted si su vecino del otro lado de la calle, cavara un túnel desde la
pieza de sus hijos hacia la habitación de los vuestros, a fin de hacer volar su
casa o secuestrar a su familia?
Ahora, podemos comenzar
la entrevista».
¿Suena a película de
acción? ¿De ciencia ficción? En Gaza, es la realidad.
He visto estos días numerosas filmaciones tomadas por el
ejército israelí en Gaza, en las que se muestra los túneles originados en casas
particulares, en mezquitas…absolutamente todos, ponen en riesgo a los civiles,
profanan sus propios templos. ¿Por qué? Porque saben que Israel no se apresura
a atacar lugares en los que también hay civiles. Hasta que llega un punto en el
que la opción es arriesgarse a matar civiles del otro lado o dejar, a
sabiendas, en manos de Hamas, las herramientas para matar a los civiles
israelíes.
¿No alcanza con escuchar y ver algunos de los discursos de
los líderes de Hamas, para comprender con quién se trata e intentar por ende
escuchar con más atención lo que Israel explica?
¿No es acaso chocante,
por ser delicada con los términos, escuchar a los líderes de Hamas-cobardemente
escondidos en bunkers por supuesto- diciendo que «adoramos la muerte por
Alá, así como nuestro enemigo ama la vida»? Son varios los que tienen «derechos
de autor» por esta perla de Hamas, también su propio jefe en Gaza, Ismail
Haniyeh.
¿No llegan nunca por
agencia las imágenes de niños entrenados para ser suicidas, de los campamentos
de verano para niños ,con entrenamiento militar e indoctrinamiento al odio antisemita?
Es que , debe estar claro…Hamas no habla sólo sobre Israel, sino sobre
«los judíos».
Un tema recurrente es la constante mención de cuántos
muertos hay del lado palestino y cuántos del lado israelí. Deberían saber
quienes repiten este tema una y otra vez, que en la Segunda Guerra Mundial,
murieron muchos más alemanes que norteamericanos y británicos..pero nadie tiene
dudas acerca de cuál era el lado agresor.
Además del hecho claro
que en ningún otro conflicto se hace la cuenta todos los días ¿no se pone a
pensar nadie en la razón principal, la diferencia abismal entre cómo el Estado
de Israel cuida a su población, y cómo Hamas la usa? ¿No es notorio acaso que
mientras Israel desarrolló la Cúpula de Hierro para interceptar en vuelo a los
cohetes más poderosos y evitar que caigan en las ciudades, lo que Hamas
desarrolla constantemente es una infraestructura del terror?
No sé cuánto se ha dicho
en Uruguay de los túneles subterráneos, que Hamas cavó desde Gaza hacia
territorio israelí, evidentemente no para salir de paseo junto a la frontera.
Pues debe saberse en Uruguay, donde tanto se discute y no sólo de cara a las
elecciones, sobre el sistema educativo, la salud pública y demás -temas que
atañen al bienestar ciudadano- que Hamas no dedica recursos al bienestar de su
pueblo sino al servicio del terrorismo. Cada túnel lleva años de cavado, sumas
astronómicas, cientos de toneladas de cemento y acero (que llega como parte de
la ayuda humanitaria a través de los pasajes fronterizos con Israel) que deberían
ser utilizadas para construir escuelas y hospitales. Pero Hamas opta por el
terror.