A las 9 y 53

23/Jul/2026

El País- por Eduardo Kohn

 

 

En la semana anterior volvió a sonar la sirena en la calle Pasteur a la 9 y 53, 32 años después del día que el terrorismo islámico destruyó la AMIA, asesinó 85 personas y dejó más de 300 heridos. Tres décadas de impunidad para los perpetradores.

 

Citemos brevemente algunos de los cientos de testimonios de familiares a quienes Hezbollah les destrozó la vida.

 

El último sobreviviente encontrado fue Jacobo Chemanuel de 56 años. Trabajaba en lamaestranza de la AMIA y sobrevivió más de 30 horas entre los escombros. Mientras los rescatistas trabajaban para sacarlo, él les infundía coraje: “Vamos a salir muchachos”. Murió tres días después en el hospital.

 

A Ana María Blugerman de Czyzewski, le arrebataron a su hija Paola (20 años), una persona de “carácter muy fuerte, que siempre era la que defendía a los pobres”. Paola cursaba tercer año de abogacía. “Después del atentado a la Embajada de Israel (1992) ella me pedía que no fuera más a la AMIA. Tenía miedo de lo que me podía pasar. Y al final la que cayó asesinada en AMIA fue ella”. El 18 de julio de 1994 había sido la primera vez que Paola había ido al edificio de AMIA.

 

Abigail, Maia y Denisse Hilú perdieron a su padre, Carlos de 36 años cuando eran muy pequeñas. Carlos era el jefe de seguridad en AMIA. Maia cuenta que después de la muerte de su padre “siempre me costó hablar de él y más que nada la palabra ‘papá’ fue muy difícil pronunciarla”. Abigail agrega que recién “con la llegada de mis hijos volví a decir ‘papá’”. “Obviamente uno lo asumió, siguió su vida, formó una familia, pero el dolor que tengo en el corazón, eso no se borra”.

 

Todo testimonio de familiares de las víctimas del ataque islámico contra la AMIA es desolador. Jamás han encontrado respuestas al por qué.

 

Los eventuales análisis políticos no les dan respuestas. Sí tienen clara la corrupción judicial y gubernamental que a la larga amparó la impunidad de los asesinos y el vacío que el terrorismo les dejó y que no cesará nunca.

 

Es importante, sin duda, que se haya aprobado el año pasado poder llevar a cabo juicios en ausencia, pero será inevitablemente un proceso lento, que hoy transcurre un período de aprobación de constitucionalidad, y que quizás muchos familiares ni vean.

 

Importa sí que, en el último año, Argentina haya declarado grupos terroristas, con lo que eso conlleva políticamente y en materia de seguridad, a Hezbollah, Hamas, Guardia Revolucionaria de Irán y al ISIS. A su vez, es esencial que quede grabado a fuego para la peor historia la barbarie del Canciller argentino de 2013 quien firmó en nombre del gobierno de la Sra. Fernández, un memorándum de entendimiento con los asesinos en la fecha del Día Internacional de Recordación del Holocausto. Ese MOU fue declarado inconstitucional un año después, y en enero de 2015, asesinaron al Fiscal de la causa Alberto Nisman.

 

Pero, los asesinos están libres y algunos gobernando, tal como Ahmad Vahidi, desde hace 5 meses jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, antes ministro del Interior y de Defensa, y señalado por Interpol con alerta roja.

 

Por esto, y por las 3 décadas de ausencia de justicia, los familiares de las víctimas de la AMIA tienen total derecho a sentir que la impunidad continúa lacerando sus vidas, y a demandarnos que la memoria permanezca radicalmente firme.