A mediados de 1942,el coronel Josef
Meissinger, el jefe de la Gestapo para Japón, dejó sus oficinas de Tokyo para
ir a Shanghai .Meissinger tenía como apodo “el carnicero de Varsovia” por haber
organizado la muerte de unos 100.000 judíos en esa ciudad en 1939. Ahora quería
lograr que sus aliados japoneses dieran solución final a “sus” judíos.
Meissinger presentó tres propuestas a las autoridades japonesas en Shanghai. Una,
cargar a los judíos en los barcos viejos que todavía flotaran en el puerto,
remolcar esos barcos a alta mar en el Océano Pacífico y dejar a todo ese
cargamento humano hasta que se murieran de hambre y sed. En algún momento
posterior, algún navío militar podía ir hasta donde estuvieran esos barcos y
hundirlos para dejar resuelto el problema de los cadáveres.
Una segunda alternativa, según él, era mandar
a los judíos como trabajadores esclavos en las minas de sal que los japoneses
habían tomado a los chinos. De esa manera, Japón obtendría alguna cantidad de
sal antes de que todos esos mineros se murieran de hambre.
Otra posibilidad que ofreció para que Japón
pudiera dar algún uso a sus judíos era establecerlos en un campo de
concentración en una isla alejada, para que allí los médicos japoneses pudieran
realizar experimentos médicos.
El cónsul de Japón en Shanghai quedó anonadado
al escuchar a Meissinger. Lo único que
se le ocurrió fue conversar privadamente con algunos de sus amigos judíos en la
ciudad. Los judíos comenzaron tratativas
para conversar con oficiales japoneses y estos oficiales se enojaron. ¿Cómo podían pensar los judíos que los
japoneses los querían liquidar? Los judíos que iniciaron esas conversaciones
fueron torturados terriblemente para que delataran quiénes más estaban en esa
conspiración. La verdad es que los políticos de Tokyo no querían provocar aun
más la ira de los norteamericanos. En Tokyo postergaron el requerimiento
alemán, eventualmente descartándolo del todo.
Lo que los japoneses decidieron fue internar a
todos los judíos en una zona cerrada y cercada. Así crearon el primer gheto
judío en Asia. Aunque la palabra “gheto” no fue mencionada.
El 18 de marzo de 1943 los comandantes de la
Armada y la Marina japonesa emitieron una “Proclama sobre restricciones,
residencia y negocios de los refugiados apátridas”. Debido a necesidades militares, dentro de
los 4 meses siguientes, todos los refugiados apátridas tenían que mudarse a la
zona restringida.
¿Quiénes eran los refugiados apátridas? Para
los japoneses, eran los que habían perdido su nacionalidad al huir de Europa a
partir de 1937. Todos eran judíos, aunque la palabra “judío”, no se mencionó.
Los rusos, habían llegado mucho antes y se salvaron de ir al gheto. Los
políticos japoneses querían respetar el pacto mutuo de no agresión con los
soviéticos firmado a mediados de 1941, porque ese pacto les aseguraba alguna
tranquilidad en la frontera con la Unión Soviética, al Norte.
VIDA EN EL GHETO
Para los “apátridas” los japoneses marcaron un
“area restringida” en Shanghai, de un kilómetro y medio cuadrado, en el
distrito de Honghkew. Allí ya vivían algunos miles de judíos, tal vez 8.000.
Alrededor de 17.000 judíos más, que vivían y tenían pequeños negocios en otras areas
de Shanghai, tuvieron que mudarse al gheto antes del 18 de mayo de 1943. Unos cien mil chinos que vivían en la zona no
estaban obligados a irse y en su mayoría, no se fueron. Los recién llegados se
amontonaron como pudieron para alojarse ahí.
Los japoneses
no rodearon la zona de alambradas ni muros, pero después del toque de queda no
se podía circular en las calles. El área estaba patrullada. Las personas
adultas necesitaban pase para entrar o salir, los muy pocos que tenían trabajo
fuera, conseguían pases de un mes, había que renovarlos justificando que
seguían teniendo ese trabajo. Los niños
que estudiaban en la escuela Kadoorie pudieron entrar y salir libremente dentro
de los horarios de entrada y salida del colegio, la escuela era un oasis de campos
verdes y comida diaria para sus 550 alumnos. La Yeshiva Mir seguía funcionando
en la sinagoga Beth Aharon, fuera del área del gheto y los estudiantes
consiguieron pases de tres meses para poder ir y volver diariamente a sus
estudios.
Los judíos polacos inventaron un nombre en
Idish para la ciudad. “Shand jai“: (vergüenza de vida). No había combustible, pero inventaron una
mezcla de arena, cenizas y paja prensada que daba fuego y servía para cocinar.
Comida casi no había, pero alimentaron su vida cultural. Los refugiados establecieron clases para
enseñar oficios, publicaron periódicos, presentaron obras de teatro,
organizaron competencias deportivas. También existió algún movimiento de
resistencia en el gheto, especialmente una red subterránea para hacer circular
información y algún sabotaje menor.
El hambre, la desesperación, los suicidios,
aumentaron. En 1943, unos 300 judíos fueron enterrados dentro del cementerio
del gheto. La ley hebrea no permite enterrar suicidas en terreno consagrado
como cementerio, pero los rabinos decidieron que esas personas eran enfermos
mentales y recibieron sepultura junto con los demás.
¿De qué podían vivir los habitantes del gheto?
Después del ataque a Pearl Harbor, dejó de llegar ayuda humanitaria directa
desde instituciones de Estados Unidos. Había unas 6 organizaciones privadas que
hacían colectas y enviaban fondos para algunos grupos de refugiados de Shanghai
a través de países neutrales como Suiza o Portugal. Aunque cueste creerlo,
todas esas instituciones que prestaban ayuda, no fueron capaces de ponerse de
acuerdo para organizar los tan escasos recursos. Los judíos de origen alemán y
austríaco no podían entenderse con los judíos polacos, y ninguno de ellos, con
los sefaraditas (venidos desde Grecia y otros lugares). Los esfuerzos se hacían
por separado, cada organización se manejaba sin consultar con las otras,
superponiendo tareas y dejando vacíos.
Perdieron montón de tiempo y energías, en discutir la que cada una
entendía su competencia y “su” grupo de refugiados. A medida que la comida se
volvió cada vez más escasa, el malhumor y las rivalidades entre esas
organizaciones crecieron. Hubo que crear un cuerpo de árbitros para poder
solucionar por lo menos algunas de sus disputas.
“No sólo de pan vive el hombre”, dice el
Eclesiastés. “No hay pan sin Torá y sin
Torá no hay pan”, dice el Pirke Avot, (los dichos de los padres). Los integrantes de la yeshiva Mir vivían de
fondos que les llegaban directamente desde comunidades de judíos ortodoxos,
recibió un envío de fondos desde Nueva York con destino específico y lo
cumplieron: hicieron imprimir en el gheto los tomos de Talmud que necesitaban
para que los alumnos pudieran seguir sus estudios. Los imprimieron copiando el texto de los
pocos libros que habían traído consigo desde Europa y en algunos casos, de
libros que les enviaron desde Nueva York.
A fines de 1944, al mismo tiempo que los nazis
estaban perdiendo la guerra en Europa, los japoneses comenzaron a perderla en
Asia. Los bombarderos norteamericanos comenzaron a atacar las ciudades ocupadas
por los japoneses.
Rendición de los japoneses
El 17 de julio de 1945 las primeras bombas
norteamericanas cayeron en Shanghai, en el barrio de Hongkew. Unos 100.000 mil
chinos y 25.000 o más refugiados judíos vivían en el sector. Los militares
japoneses tenían instalado un radiotransmisor ahi dentro, para escudarse en la
población civil. El ataque de los
bombarderos norteamericanos silenció ese transmisor, y a la vez mató unas 250
personas e hirió seriamente unas 500. La gran mayoría de las víctimas fueron
chinas. Aunque no tenían medicamentos,
los refugiados judíos asistieron a todos los heridos, sin importar que fueran
europeos o chinos. En agradecimiento, los chinos trajeron a sus hambreados
vecinos europeos frutas y verduras frescas, que los refugiados no veían desde
hacía meses.
Según el relato de quienes sobrevivieron, los
residentes judíos del gheto improvisaron refugios contra bombas en sus mismos
dormitorios. Sobre una cama, acomodaban dos escritorios con un colchón encima,
para lograr que a la familia no le faltara el aire si las bombas destruían el
techo del edificio. Los bombardeos de la
Fuerza Áerea norteamericana continuaron hasta que tiraron la primera bomba
atómica, en Hiroshima. Japón aceptó la rendición incondicional recién el 15 de agosto,
después de recibir la 2a. bomba atómica, en Nagasaki.
Los japoneses rindieron formalmente la ciudad
de Shanghai el 26 de agosto de 1945, a las fuerzas del general nacionalista
chino Chiang Kaisek. El gheto judío de Shaghai fue oficialmente liberado el 3 de
setiembre de 1945, pero los refugiados europeos no tenían posibilidades de
mudarse a ninguna parte. La Yeshiva Mir
siguió con su plan de estudios de 14 horas por día, los niños siguieron
asistiendo al colegio Kadoorie, las cocinas populares continuaron arreglándose
para servir la misma sopa aguada.
Los refugiados podían circular por todo
Shanghai, pero con la rendición de los japoneses, la ciudad quedó sin control
ninguno. Los chinos saquearon los negocios, los edificios. Lo más desesperante
era la falta de comida. Al igual que en Alemania nazi, el dinero local perdió
todo su valor. Pasó cerca de un año hasta que se pudo encauzar a los refugiados
judíos a destinos en Israel, Estados Unidos, Canadá, Australia y países latinoamericanos.
La Yeshiva Mir se instaló en 2 centros, uno en Jerusalem, otro en Brooklyn. Si
no es la más grande, es una de las más grandes del mundo.
Después de la guerra, unos diez mil judíos
europeos se quedaron en Shanghai. Pero en 1949 los ejércitos comunistas de Mao
tomaron la ciudad y el comercio libre terminó, los comerciantes se fueron. Las sinagogas de Shanghai, en su mayoría
fueron demolidas por el gobierno comunista. En el año 1985 pudimos ubicar la
sinagoga ashkenazi que estaba adentro del gheto, en el barrio de Hongkew. La
estaban demoliendo para instalar una fábrica. Todavía estaban en pie, los
vitrales exteriores con las estrellas de 6 puntas, por eso pudimos reconocer el
edificio desde la calle.
Actualmente, hay algunos cientos de familias
judías que viven en Shanghai, gente que ha venido por negocios o contratos de
trabajo. Aunque no sean observantes, para verse las caras, acostumbran juntarse
para el servicio religioso del viernes
de noche en alguno de los hoteles nuevos. La organización Jabad también está
presente en Shanghai, reúne a residentes y a turistas que estén de paso por la
ciudad.
En el año 2007 fue inaugurado en Shanghai el
Museo de los refugiados judíos. Para el 3 de setiembre del 2015 el Congreso
Judío Mundial organizó en Shanghai la celebración de los 70 años de la
liberación del gheto judío de la 2ª. Guerra mundial, con asistencia de
dirigentes chinos, autoridades y judíos de muchas partes del mundo.
Esther Mostovich de Cukierman
A 70 años de la liberación del Gheto Judío de Shanghai(Segunda parte)
09/Sep/2015
Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman