25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las mujeres

25/Nov/2013

Por Prof. Susana Poch*, gentileza para CCIU

25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las mujeres

Las mujeres representamos la mitad de la humanidad (o más…). Hemos compartido siempre con los hombres el mundo y el trabajo. Hemos contribuido a la par en la construcción de las civilizaciones y la formación de las sociedades. Las mujeres fuimos y somos pilares fundamentales para educar a los niños y para conservar la memoria colectiva que establece los vínculos directos e inmediatos entre generaciones conectando presente pasado y futuro.Sin embargo, los registros escritos del pasado del conjunto humano – los de “occidente” en general y los del pueblo judío en particular –siempre han narrado la Historia únicamente desde el punto de vista de la mitad masculina.Por otra parte, todas las leyes, normativas y reglamentaciones del judaísmo – la halajá (ley judía) – que atañen a las mujeres, al cuerpo de las mujeres, a la vida sexual, la reproducción, el matrimonio, divorcio, viudez, maternidad, legitimidad de los hijos, adopción, aborto, anticoncepción, propiedad, violaciones, violencia física y doméstica, esclavitud, educación, participación en el culto, actuación en la vida pública o comunitaria: todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas fueron decididos, formulados, escritos y fiscalizados ¡durante miles de años! por hombres, sin la participación de las voces y las de decisiones femeninas.Los hombres establecieron, por ejemplo, que la menstruación (nuestra maravillosa señal de madurez sexual y fertilidad) contamina los espacios sagrados, públicos y domésticos, y excluyeron a las mujeres de ciertas prácticas de culto y rituales, asignadas exclusivamente a hombres. Fueron hombres quienes determinaron, unilateralmente, que la menstruación es un impedimento para las relaciones sexuales; quienes pusieron límites al deseo de la mujer. Fueron ellos quienes se abrogaron el derecho exclusivo de redactar, aprender, enseñar, tener autoridad intelectual y religiosa para interpretar los textos sagrados.La violencia contra las mujeres no se refiere únicamente al abuso sexual, la prostitución, explotación laboral o las agresiones domésticas o psicológicas. Va mucho más allá. Incluye la violencia que se ejerce contra la aguná (restringida), la divorciada que no puede volver a casarse porque el marido le niega el divorcio aunque él decida no convivir con ella. Incluye el ensañamiento que golpea no solamente a la mujer adúltera (por ejemplo, la aguná que decide formar una nueva pareja), sino también a sus hijos considerados extramatrimoniales y, por lo tanto, bastardos, mamzerim, que jamás podrán casarse con judíos. Incluye a las mujeres que quieren disponer libremente de sus cuerpos, con dolor o alegría pero con plenitud, conforme a sus propios deseos, sin “calendarios” ni imposiciones masculinas. Incluye la violencia practicada contra las mujeres que fueron durante milenios excluidas, alienadas de los roles eclesiásticos, de la liturgia y del poder legislativo.Afortunadamente, siempre hubo y hay mujeres que se han opuesto a este estado de situación y que decidieron forjar con sus propias manos el destino de sus pares. Mujeres judías, profundamente identificadas con los principios básicos humanos y judíos de igualdad de derechos y no discriminación, capaces de modificar el curso de los acontecimientos. Mujeres judías que intentaron ayer y que también hoy están abocadas a reformular la halajá (ley judía). Mujeres judías, que luchan dentro del judaísmo por un “nosotros” totalmente inclusivo.Tal vez, cuando las mujeres podamos expresarnos, ser escuchadas, decidir y elaborar halajot (leyes judías) válidas para nosotras y para los hombres; cuando esas halajot sean respetadas y cumplidas también por ellos; cuando hombres y mujeres tengamos el mismo derecho a opinar, actuar y también, a legislar, entonces, quizás, habremos de alcanzar un punto de igualdad entre los géneros, sin discriminación ni violencia.Susana Poch es Profesora de Letras Modernas de la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y graduada del Seminario de Maestros de la Escuela Sholem Aleijem de Buenos Aires (Argentina). Se especializó en Literatura Argentina como docente en la Cátedra del Profesor David Viñas (Buenos Aires, Argentina). Fue disertante en el Taller de Expresión Escrita para Periodismo y Publicidad en la UBA (Argentina). Es Coordinadora General del Taller de Escritura para pacientes psicóticos, Facultad de Medicina. Coordina grupos de estudio de literatura y lectura crítica de la Biblia. Ha publicado artículos y libros en sus especialidades.