Aún mejor de lo que me imaginaba

06/Nov/2013

Por el Dr. Andrés Cerisola, gentileza para el C.C.I.U

Aún mejor de lo que me imaginaba

Volví deslumbrado con el país (Israel), con la buena onda de toda la gente con la que estuvimos, y con la vitalidad de la vida social y cultural en Tel Aviv, una ciudad maravillosa recostada al Mar Mediterráneo, con unas playas y aguas impresionantes y una espectacular cadena de ciclo vías, restaurantes y bolichitos.Me encantó Yaffo, Neve Tzedek, los restaurantes y galerías de Shabazi, la vieja estación de trenes, el Sholomo Lahat, la cantidad de jóvenes, y la multiculturalidad evidente de esa sociedad tan diversa.Otra cosa que me sorprendió es que, en comparación a lo que me esperaba, vi poca seguridad explícita en las calles.En contraste con la imagen de los medios, Tel Aviv es una ciudad donde se vive fantásticamente y en la que, para nada, la gente está obsesionada con los riesgos.Hay conciencia de seguridad pero de ninguna forma dejan que eso les defina sus vidas.También es obviamente impresionante el entusiasmo por pensar en grande y para el mundo, desde los “garage start ups” hasta emprendimientos que en pocos años pasaron de casi nada a empresas que están cambiando el mundo.Comprendí de una forma diferente por qué Israel atrae a tantos jóvenes a pasar al menos un año. Y fue impresionante como, partiendo de casi nada, y muchas veces aprendiendo de los errores, el país, el gobierno, las universidades y la sociedad, fueron capaces de crear ese ecosistema emprendedor impresionante que permite hoy exportar tecnología a todo el mundo, no solo a través de las grandes empresas sino de emprendimientos que lideran chicos que apenas salen de la universidad.Y me impresionó hasta nuestro embajador que, a diferencia de lo que uno frecuentemente ve, es una máquina de trabajar, lo quería y respetaba cuanta persona nos cruzábamos, y conocía a las empresas, inversores, y ejecutivos de prácticamente todos los sectores relevantes para Uruguay.Sin duda que quedé comprometido para volver pronto con mi familia, a disfrutar con más tiempo de ese espectacular país del cual siento que solo conocí la punta del iceberg. Encontré un gran cariño hacia el Uruguay, tanto de los muchos uruguayos que viven allí, algunos en posiciones de altísima responsabilidad, como de la gente en general.Dejando de lado la parte de haber disfrutado lo fantástico de Tel Aviv y sus alrededores, la breve visita que hicimos a Jerusalem ayudó a entender mejor la complejidad del tema regional, con enfrentamientos muchos más que árabe-israelíes como parece desde lejos. Y que en muchos aspectos obedecen a agravios de cientos de años, inclusive entre las propias facciones islámicas, así como, y eso también fue una sorpresa, entre segmentos seculares y ortodoxos de la propia sociedad israelí, y hasta cristianos si vemos con una lente apenas más amplia en lo geográfico (todo difícil de comprender para los uruguayos que, para bien o para mal, nos tomamos la vida de otra forma, y no tenemos una historia milenaria ni una cultura en la que lo religioso sea tan relevante fuera de la vida privada).Aunque aquellos más interesados en la suerte de Israel sabemos que los problemas no son fáciles de resolver como demasiados piensan simplistamente, el haber estado una semana allí y conversado con muchos amigos, a veces con una cerveza y otras con una copa de vino local de por medio, me dio una perspectiva imposible de replicar desde lejos, o leyendo diarios, sobre la complejidad de un territorio, apenas del tamaño de Tacuarembó, pero en la que, como dijo un amigo, si las piedras tuvieran memoria, cada una podría contar varias historias de Indiana Jones… Me impresionó y ojalá podamos aprender también la impresionante formación de los guías turísticos que, lejos de tener un libreto para repetir, tienen una impresionante cultura y podían responder, con contexto y de forma profunda, cualquier pregunta que les hacíamos sobre la historia, arquitectura, religión o tradiciones tanto judías, islámicas o cristianas.La gran desilusión, sin embargo, fue que busqué por todos lados para comprar una camiseta de Beitar Jerusalem, que es idéntica a la de Peñarol, y me fue imposible. Parecería que no venden camisetas de los cuadros locales aún cuando, en la conversación, son fanáticos del futbol…(El Dr.Andrés Cerisola es Socio Director de FERRERE Abogados.  La publicación inglesa Chambers señaló que Cerisola es “la primera puerta a la que llamar para clientes internacionales con temas en Uruguay y otras jurisdicciones en la región” que los clientes lo califican como “prudente en su asesoramiento, especialmente cuando se trata de casos importantes que involucran temas políticos en América Latina”. Cerisola obtuvo una maestría en derecho en Harvard, se graduó como abogado en la Udelar, y estudió regulación europea en la Université Libre De Bruxelles. Es catedrático de Derecho en la Universidad ORT de Uruguay, vicepresidente del comité de sociedades cerradas de la International Bar Association, académico de número de la Academia Nacional de Economía, vicepresidente de Endeavor, director de Techo, director de la Cámara de Comercio Uruguay – Estados Unidos y director del think tank Uruguay al Futuro de la Cámara Nacional de Comercio)