El lenguaje y sus connotaciones

27/Ago/2013

Aurora Por Laura Broitman

El lenguaje y sus connotaciones

Debemos fijarnos en las expresiones que discriminan para desterrarlasQue el lenguaje connota es algo que resulta obvio. En muchas ocasiones hemos hablado del poder connotativo del lenguaje, tanto en el sentido de lenguajes específicos de cada materia, como, asimismo, del poder creativo de sus connotaciones.En cuanto a los lenguajes específicos, llámense poético, cinematográfico, científico, simbólico, el poder de creación esta en esa especificidad que inventa una realidad simbólica, que emitida y recibida críticamente, influye en la realidad objetiva. Esta se sirve del lenguaje poético (en un sentido general) para su existencia.Si trasladamos estos conceptos más bien abstractos al terreno de lo concreto, quiero hacer referencia a la utilización del lenguaje de manera que, mas allá de creencias o posturas objetivas, da cuenta de creencias arraigadas en el inconsciente colectivo de la sociedad. Me refiero sobre todo, a expresiones que contienen conceptos de tipo discriminatorio (machistas o racistas), justificadas por quienes las usan por ser meras “formas de hablar” creyendo así que se anulan esos conceptos.En realidad ocurre todo lo contrario. El lenguaje crea las imágenes mentales y éstas dan vida a la realidad, retroalimentándose uno con la otra en un movimiento circular que, como todo círculo no tiene, aparentemente, principio ni fin.Hemos hablado repetidamente de esa capacidad que tiene el lenguaje de crear realidades: el objeto (o concepto) nombrado adquiere existencia por el mero proceso de ser nombrado.Esto lo comprobamos todos los días y es la base de la publicidad: nómbrese suficientes veces un producto cualquiera para que comience a tener existencia en la mente de los consumidores. Esta existencia deriva en necesidad y la necesidad en ansias de posesión. Total, queel objetivo se cumple gracias a ese lenguaje específico publicitario: la compra- venta del producto.De la misma manera, pero en sentido contrario, cuando un objeto, un concepto no es nombrado va perdiendo existencia hasta desaparecer.Es por eso que debemos fijarnos especialmente en esas expresiones que contienen elementos discriminatorios y desterrarlas del lenguaje. Son expresiones inconscientes, que a veces no reflejan las creencias políticamente correctas que existen a nivel consciente, pero que están tan incrustadas en la cultura que dan cuenta de un inconsciente colectivo que va por detrás de lo que se muestra.Si ejercemos una férrea vigilancia en como aplicamos el lenguaje, los conceptos negativos que son creados por éste, empiezan a perder fuerza de realidad.Para eso es preciso adquirir consciencia de que el lenguaje tiene su propia entidad y que está mostrando conceptos que, a veces, no son los que quisiéramos expresar a nivel consciente.Dentro de estas categorías forman parte expresiones arraigadas en el lenguaje (“trabajé como un negro”), a veces frases más ofensivas aún que utilizan la palabra “negro” o “judío”, no en su sentido literal sino como si en si mismas constituyeran un insulto.En esta misma categoría incluyo chistes y cuentos ofensivos sobre determinados colectivos (gays, mujeres, etc.) que, lejos de ser inofensivos, dan cuenta de valores, creencias y opiniones arraigadas a nivel inconsciente.Por eso es necesario estar siempre alertas, ejerciendo esa vigilancia policial sobre la utilización que hacemos del lenguaje, teniendo en cuenta que, si de tanto nombrar un objeto o concepto, este adquiere realidad, de esa misma manera, si se deja de nombrarlo, va perdiendo esa existencia de la cual el lenguaje da cuenta.