El guardián del cine dijo adiós

25/Jun/2013

El Observador, Pablo Zanocchi

El guardián del cine dijo adiós

Con Ronald Melzer se fue un enorme pedazo del cine uruguayo, y una enorme y hermosa tradición
Por Pablo Zanocchi
En un mundo de denostado valores, de enormes porquerías audiovisuales que desgraciadamente cada vez son más. En un mundo en el que prolifera lo hueco, lo burdo, los bailes del caño, los celebrity splash y los chusmeríos baratos,  Ronald Melzer, logró promover y demostrar que todavía hay lugar para el consumo y la producción inteligente.
En un mundo automatizado en el que cada día se hace más barato y fácil ver una película en cualquier lado, Ronald Melzer demostró que la calidez humana, el consejo vivaz, la mueca cara a cara, el chiste y el buen trato es un gesto que muchas personas valoran.
Ronald Melzer era un faro, una persona que valía la pena escuchar, porque así fuera con uno de sus chistes malos, iba tener aquella vuelta de tuerca inteligente.
Roni creó, en base a un enorme amor por el cine, un espacio de culto al arte. El lugar donde uno iba a buscar un sentimiento, y se llevaba una película que llenaba una necesidad. Un lugar de mucho respeto, en donde iban los cultísimos cinéfilos y también usuarios comunes y Corrientes, y el trato iba a ser el mismo.
Ronald fue capaz de acompasar la tecnología en el paso del VHS al DVD, y de incorporar algunos blue-rays, pero mantuvo caprichosamente la manía de los ficheros. Y en base a estos se movía la contabilidad de su negocio. Con tachones de lapicera, y anotaciones del tipo “debe 50”… Porque él nunca iba a dejar que te vuelvas a tu casa sin una película.
Como productor y distribuidor fue de alguna forma u otra parte de básicamente toda la producción nacional. La dupla que él y la crítica internacional consagra como lo mejor de la historia del cine nacional, Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll (directores de la más reconocida, Whisky), o el propio Daniel Hendler, que le ganó en mediciones de rating al propio Tinelli; todos pasaron de jóvenes por el Video Imagen y fueron producidos por Buen Cine Producciones o Videograma.
El video con Roni era un momento interesante, un momento que siempre iba a sumar en tu vida. Como pocas personas, el hombre lograba ilustrarte con dos o tres comentarios.
Ronald Melzer tenía 56 años, una esposa y un hijo chiquito. Dejó la vida muy temprano después de pelear con un cáncer bravo por más de diez años.
Hace algunos meses se lo veía de lo más bien y uno realmente no creía que iba a decir «adiós».
Dijo que tenía algunas películas que lo ayudaban a atravesar momentos difíciles “Cualquier película que está hecha de esa mezcla, que no se da muy seguido, de genialidad y alma. Cuando se da la combinación, aunque pueda ser la película más triste del mundo como La Estrada, que es una película que me eleva el alma, que tiene un final terrible, que te lleva a mirar para adelante… O la clásica película que se exhibía en Navidad, Aquello de vivir, de Frank Capra. Sobre un tipo que decide suicidarse y un ángel le muestra todo lo que hubiera sido el mundo sin él y él decide seguir para adelante. Y nombró algunas más, como The Dead de John Houston, “que es sombría, porque él la hace cuando sabe que se está muriendo. Algunas de Woody Allen, sobre todo, en la época que empieza con Annie Hall, hasta Crímenes y pecados. Los paraguas de Cherburgo de Jacques Demy y las grandes comedias, Laurel y Hardy, Chaplin, Keaton, La Pantera Rosa y todas las de Billy Wilder”.
Dijo, en febrero de 2013, que en el día a día disfrutaba de ver a su hijo, o de enterarse que algo que él escribió, sirvió, o distribuir alguna película un tanto arriesgada que terminó siendo exitosa, “pequeñas victorias” que ha tenido presentando proyectos, reunirse con amigos a tomar un café, y ver jugar a Messi y a Recoba. Dijo que quiere escribir un libro, criar más y mejor a su hijo, escribir más, pensar más, distribuir más películas, sobre todo buenas si es posible, producir y si se da, algún día hacer una película.
Para los que estamos acá, nos duele saber que no lo hará. Por eso lo despedimos lastimados. A Roni se lo quiso y siempre se lo va a recordar con un enorme cariño.