No es muy común ver a un hombre de 33 años caminando por las calles cargado cajas de Lego, mucho menos uno vestido con el uniforme de un oficial de las FDI. Nos encontramos con Myr. Maor Cohen camino hacia el Centro Médico Infantil Schneider en Petah Tikva. Con él, lleva grandes cajas llenas de pequeñas piezas de ensamble coloridas. El popular juego de construcción que seguramente marcó una bonita etápa de la infancia de muchos de nosotros, es el medio que encontró Maor para hacer esbozar una sonrisa en el rostro de niños enfermos.
“Siempre me ha gustado y he coleccionado Legos. Este hobbie me ha acompañado a lo largo de toda mi vida, desde la adolescencia hasta la adultez. Me divierte y me relaja”, dijo el mayor Cohen. “Al final, voy a tener tantos Legos que tendré que abrir un museo“, bromeó.
Cuando era joven, buscó una manera especial de combinar su amor por Lego con su deseo de voluntariarse y servir a la comunidad. “Mi plan original era donar mis Legos para que los niños puedan disfrutarlos, pero yo quería un papel más activo”, dijo. “A través de un amigo, me involucré en Beit Oranit de Ezer Mizion [mayor organización de apoyo a la salud de Israel], y me orientaron para mi primer visita al hospital, hace un año y medio”.
Después de su primera visita, Myr. Cohen comenzó a organizar lecciones semanales de Lego para los niños con cáncer y sus padres. Además de ser una manera divertida para que los niños conozcan a otros que enfrentan circunstancias difíciles similares, también se ha convertido en una manera de unir a la familia en torno de un esfuerzo positivo. “Tanto los adultos como los niños participan activamente en las clases y se viven agradables momentos de unión entre padres e hijos, mientras se abocan juntos a la construcción de Lego”.
Cohen nos explica que las clases estimulan a los niños a pensar creativamente y diseñar sus propios proyectos de construcción. “Cada niño es diferente y tiene diferentes ideas. Déjalo volar con sus ideas y así te sorprenderás con la imaginación que tienen. Un niño hizo un Batman, otro disfruta construyendo aviones de Lego. Vamos a ver con que nos sorprenden la próxima clase”.
El recorrido altruista del Mayor Cohen ha ido progresando desde su primera visita. Además de las lecciones semanales de la Organización Ezer Mitzion, frecuentemente visita a los niños en los hospitales alrededor de Tel Aviv y Petah Tikva que no pudieron asistir a las clases por su delicado estado de salud. Cohen ha logrado ganarse la admiración y el cariño de los niños que lo han apodado Super Lego Man. Este apodo, claramente demuestra cuanto valoran los niños a Maor, para ellos es su superhéroe.
Involucrarse con los niños más enfermos que pasan la mayor parte de sus vidas en las camillas del hospital conectados a monitores, a pesar de que él está muy orgulloso de poder visitarlos, no es nada fácil. Cohen ha enfrentado de cerca la pérdida de varios de sus pequeños amigos. “Desgraciadamente, cuatro de los niños con los que trabajé han fallecido. Sin embargo, muchos de ellos, que conozco desde el principio, están todavía conmigo. Incluso, dos le han ganado al cáncer. El Lego sigue siendo parte de su vida, y por suerte sigo en contacto con ellos también”, dijo el Mayor Super Lego Man.
Cohen, que regresa a servir en las FDI este verano, tiene la intención de continuar con su proyecto de voluntariado. “Estos niños necesitan contención y algo para esperar con impaciencia cada semana. Me siento orgulloso de decir que, para mí, cancelar una clase no es una opción. Incluso durante la Operación Pilar Defensivo, continuamos con las lecciones y las visitas privadas. Nada me ha detenido al tratar de iluminarle el día a estos niños”, dijo el mayor Cohen.
Cohen ve este proyecto como la meta de su vida. “El proyecto lleva sólo 19 meses. Mi aspiración es expandir este proyecto a lo largo de todo Israel, para hacer a estos niños felices. Saber que lo estoy logrando es todo lo que necesito”.
Mayor Super Lego Man
09/May/2013
IDF Blog