¿Qué es lo que va a pasar después de la caída de Assad? Aunque la mayoría de los analistas coinciden en que tarde o temprano el actual gobierno sirio va a desaparecer, los pronósticos sobre lo que va a suceder después del final de la guerra civil varían radicalmente. La tesis más pesimista es la del estado fallido y la división del país en grupos armados sectarios y la más optimista es la de un gobierno de unidad nacional urgido por las necesidades de reconstruir material y moralmente al país destruido. Pero no faltan los abogados del diablo, que, pese a defender a un gobierno moralmente indefendible, no carecen de lógica.
Uno de ellos es el académico canadiense de origen ruso, Georgi Ivanov, para quien la caída de Bashar Assad sería el peor resultado posible de la guerra civil. Sus argumentos: Siria es una colcha de retazos étnica que estuvo débilmente unida por el régimen de Assad. Si bien decenas de miles murieron para sacar del poder a Assad, debido a la violencia sectaria después de su caída, ese número podría incrementarse dramáticamente. Combatientes extranjeros de Libia, Irak y Afganistán financiados por Qatar y Arabia Saudita combaten junto a los grupos sirios. Entre ellos, se destaca Al Nusra, una brigada rebelde importada, que es considerada por muy buenas razones en Occidente como un grupo terrorista que lucha por establecer un estado islámico en Siria. De hecho, la presencia de fanáticos islámicos en un futuro gobierno en Siria va a llevar a una nueva guerra civil.
Ivanov comparte la opinión del vicepresidente sirio, Faruk al Shara, de que ninguno de los dos bandos puede ganar la guerra y que, al igual que en Libia, el derrocamiento del régimen no asegura un régimen estable ni mejor, sino más violencia y sufrimientos para el pueblo.
Por su parte, el principal analista del “Instituto de Análisis político” (Think Tank) norteamericano “Stratfor”, Robert D. Kaplan, cree que la salida para Assad y la minoría alawita va a ser la creación de un mini-estado en el noroeste del país que irónicamente contará con el discreto y silencioso apoyo israelí. No duda de que Siria habrá de convertirse en un país anárquico en el que los iraníes apoyarán a grupos de guerrillas favorables a sus intereses. Sin embargo, no ve otra salida que la caída del régimen actual.
De hecho, ahora que la Liga Árabe dio su respaldo a la oposición armada, aún cuando la guerra civil pueda prolongarse por unos meses más, no parece viable ninguna solución que contemple la supervivencia política del gobierno de Assad. Los horrores y los crímenes del régimen son demasiado grandes como para que sea factible cualquier acuerdo de reconciliación.
La gravedad de los crímenes del gobierno de Assad anula la posibilidad de todo acuerdo real entre los dos bandos enfrentados. Ningún historiador del futuro, podrá eximir de responsabilidad al gobierno batista por la guerra civil. El ataque despiadado y masivo contra manifestantes pacíficos fue evidente para el mundo entero. Lo describe con elocuencia la periodista Lina Sinjab, de la BBC: “El movimiento comenzó con protestas que reclamaban libertad y dignidad, pero la forma en que el gobierno reaccionó, llevó cada vez a más gente a oponerse a Bashar Assad. Al principio, nadie reclamó la caída del régimen. Mucha gente tenía la esperanza de que el joven presidente iba a responder a sus reclamos y castigar a las fuerzas de seguridad que asesinaban a inocentes. Pero la ola de asesinatos y arrestos, torturas y humillaciones a personas que no habían participado en manifestaciones, llevó a muchos no involucrados en la política a unirse al movimiento de protesta. Hoy el fuego de las tropas del gobierno ha acallado las voces de protesta pacífica. Ya nadie da rosas a los soldados y funcionarios de seguridad cantando “Somos uno, todo el pueblo sirio es uno solo”. Ghaith Matar, el activista que tuvo la iniciativa de entregar una rosa y una botella de agua a las tropas fue encontrado muerto en Darya a mediados de 2011“.
Pero sin duda lo más indignante es el trato que la soldadesca del régimen de Damasco da a los niños. Un cable de la agencia Reuters publicado en la “Egyptian Gazette” el 28 de marzo, informa de las declaraciones del principal ejecutivo de la organización humanitaria “Save the Children” Justin Forsyth, luego de una visita al Líbano donde entrevistó a muchos de los 340.000 refugiados sirios en ese país. Según los testimonios recogidos, dos millones de niños, sufren de desnutrición, enfermedades y terribles traumas. Hubo múltiples testimonios sobre violaciones, matanzas indiscriminadas y torturas. Forsyth contó que un niño dijo haber estado en una celda con 150 personas, incluyendo 50 niños. “Lo sacaban todos los días y lo colocaban en una rueda gigante en la que lo quemaban con cigarrillos. Tenía solo 15 años”. Las consecuencias sicológicas de semejante experiencia son devastadoras.
Después de experiencias semejantes es claro que ningún acuerdo que permita alguna forma de continuidad del régimen de Assad, aunque sea de manera muy parcial, resulta posible. ¿Qué va a venir después? Es una incógnita muy inquietante para la cual existen muchas hipótesis que solo encubren una incertidumbre total.
La mayor de las incógnitas: el futuro sirio
05/Abr/2013
Aurora, Egon Friedler