La bailarina de Miró cautiva a Israel

04/Abr/2013

El País, Cultural, España

La bailarina de Miró cautiva a Israel

Un zapato de tacón, una peineta y mucho dinamismo y experimentación. Joan Miró creó al menos 30 bocetos, dibujos, pinturas y collages sobre bailaoras flamencas entre los años 1921 y 1981. Varios de ellos se exhiben ahora en una exposición en el Museo de Israel en Jerusalén, en una muestra, organizada en torno al lienzo Pintura (Bailarina española) de 1927, que deconstruye su pasión por ese motivo y analiza su presencia en diversas obras a lo largo de su extensa carrera.“Quiero asesinar la pintura”, dijo Miró en 1927, en una célebre cita. En el cuadro central de la exposición La bailarina española de Joan Miró, el artista lo intenta. El lienzo queda desnudo, bajo una figura que representa a la bailaora, con peineta y tacón, atravesada por una nube blanca que envuelve a un elemento que es mitad sardina, mitad toro. Son todos ellos motivos que se ven desde sus primeras experimentaciones con el tema, con bocetos en los años 20, hasta sus últimas obras, en los años 80.A la bailarina de 1927, se le contrapone el lienzo Pintura (conocido comúnmente como Matador), también del mismo año, que sigue la misma estela vanguardista de asesinar la pintura, subvirtiendo los códigos tradicionales de ese arte. Se trata de una cesión del Centro Pompidou de París, en la que la tela queda también expuesta en su crudeza, bajo una cruz que es a la vez torso y espada, con un capote negro del brazo y, de nuevo, una nuble blanquecina sobrepuesta.“Las figuras de Miró transforman la imagen popular y dramática de la bailaora y su eroticismo, con sus trajes con volantes, sus pendientes, peinetas y mantillas, introduciéndolas en un lenguaje modernista que además refleja la compleja identidad nacional del artista”, asegura Adina Kamien-Kazhdan, comisaria de la muestra. “El uso del flamenco y las bailarinas le sirven como formas de arte nativo, en su reinvención de la voz catalana y las expresiones de la sensibilidad catalana”.