Presos palestinos en Israel: Entre la seguridad y los derechos humanos

01/Mar/2013

Ana Jerozolimski, Semanario Hebreo

Presos palestinos en Israel: Entre la seguridad y los derechos humanos

El tema de los presos palestinos encarcelados en Israel-que hoy en día son aproximadamente 4.500- es uno de los más delicados en la agenda bilateral israelo palestina. Y cada tanto-como ahora, que cuatro de ellos se declararon en huelga de hambre , arrastrando a miles a protestas en su favor-las discusiones al respecto se convierten en titulares en la prensa internacional.En el plano interno palestino, son un tema de presión sobre la Autoridad Palestina, que el pueblo considera no ha hecho lo suficiente para lograr su liberación. No es casualidad que últimamente, el Presidente Mahmud Abbas hable de congelación de asentamientos y de excarcelación de presos, como condición para sentarse a negociar con Israel. Es más: asegura que sin que todos hayan sido puestos en libertad, no será posible nunca lograr la paz.La sensibilidad palestina al respecto es comprensible. Sin embargo, la sensación que nos da leer a veces diferentes notas en medios de comunicación diversos que escriben sobre el tema, es que no se conoce lo suficiente el lado israelí en esta ecuación.Probablemente la primera aclaración ineludible sea que los presos palestinos en Israel no son presos políticos encarcelados por pensar de  tal o cual manera, sino por haber incurrido en actos violentos de diversa índole, que a ojos de Israel son “terrorismo” o al menos una amenaza a la seguridad del Estado y sus ciudadanos. Claro está que mientras Israel considera legítimo detenerlos y encarcelarlos por ello, los palestinos consideran que sus acciones eran las legítimas en “lucha contra la ocupación” y que por ende, su apresamiento es inaceptable. De aquí , de la definición misma del tema básico, deriva por cierto un enfoque totalmente diferente. De por medio hay un conflicto nacional, político, y difícilmente vaya a haber coincidencias al respecto.Entre los 4.500 presos “de seguridad” hay hoy en día 2340 que son considerados “terroristas con sangre en las manos”, un término que no aparece por cierto en convenciones internacionales, sino en el léxico israelí, en referencia a quienes perpetraron atentados con víctimas mortales o heridos. Inclusive ellos tienen en las cárceles israelíes, derechos ordenados amparados en las convenciones internacionales , que las autoridades a cargo aseguran se respetan en forma estricta. “Los presos de seguridad palestinos en Israel tienen inclusive privilegios, como ser que no son tratados en forma individual, sino que están organizados en grupos, cada uno con sus representantes, y son los representantes quienes tratan con las autoridades de la cárcel”, nos explica el Profesor David Weisburd, criminólogo de la  Facultad de Derecho de la Universidad Hebrea de Jerusalem.  El catedrático, que en el 2010 fue galardonado con el Premio Estocolmo (al que el periódico The New York Times ha presentado como “el Nobel de Criminología”), es categórico al respecto, al recordar que hace ya varios años, todos los presos de seguridad, por decisión de la Suprema Corte de Justicia de Israel, fueron transferidos a la autoridad del Servicio Penitenciario de Israel , en lugar de seguir en instalaciones militares. “La intención era justamente garantizar que sus derechos sean siempre respetados”, nos dice. “Esto no signfica, claro, que nunca haya problemas , pero la política es clara: respetar sus derechos como presos en el Servicio Penitenciario de Israel, que es un sistema liberal, orientado a la rehabilitación y al respeto de los derechos humanos”.El Profesor Weisburd da un ejemplo concreto con el que él se topó en el marco de su trabajo académico. Hace unos años, llevó a cabo un estudio de los programas de rehabilitación en el Servicio Penitenciario de Israel y quiso que también los presos de seguridad sean incluidos en el estudio. “Hablé con el Comisionado del Servicio Penitenciario al respecto, pero me dijo que eso no es posible, porque los presos de seguridad rehusan participar en los programas de rehabilitación, que incluirían exponerse a la vida en Israel, y sería una violación de sus derechos imponérselos”, reveló.El Dr. Saimon Perry, criminólogo que ha estudiado el sistema de cárceles en diferentes partes del mundo, nos dijo en forma más tajante aún que “los presos de seguridad no sólo tienen todos los derechos que les dan las convenciones internacionales, sino más aún, también privilegios”.Durante los años en los que el soldado israelí Guilad Shalit estaba secuestrado en Gaza, sin que se sepa siquiera su estado, Israel tomó una decisión política de interrumpir las visitas de familiares a los presos de Gaza , como forma de presión. Estas fueron reanudadas meses atrás.Los presos palestinos de seguridad se organizan su día en la cárcel en forma autónoma, sin intervención directa de los guardias. Claro está que es la cárcel la que determina a qué hora se levantan y a qué hora se apaga la luz, pero todo el resto, es manejado por ellos mismos. Tienen televisión y radio en las celdas, diez canales de televisión-varios de ellos en árabe- y  posibilidad de comprar comida extra en la cantina de la cárcel . Hasta julio del 2011, podían hacer estudios superiores por correo en la Universidad Abierta, privilegio que hoy ya no existe, por lo cual hablan de “empeoramiento de condiciones”, aunque no parece que en ningún tratado internacional haya referencia ninguna a un derecho de ese tipo.Ran Goldshtein, portavoz de la Cruz Roja en Israel, nos confirma que la institución lleva a cabo visitas regulares según las pide, a los presos en las distintas cárceles, y mantiene un contacto asiduo con ellos y las familias. No se refiere públicamente a las condiciones de detención y sostiene que eso siempre es algo confidencial, que en caso de problemas, es planteado a las autoridades pertinentes.Un tema poco común, que salió en diferentes ocasiones a la prensa internacional, es el de los encuentros con sus parejas, que a los presos de seguridad están prohibidos. Los delincuentes comunes, sean judíos o árabes, dependiendo de ciertos criterios predeterminados, sí tienen derecho a esas citas, pero no los de seguridad.El Dr. Saimon Perry, al que consultamos al respecto, contó que “cuando hablé con colegas de Estados Unidos sobre este punto, me miraron como si hubiera caído de la luna..pensó que están acá locos de elevar siquiera un tema así”. No es común tampoco en Europa, aunque de todos modos cabe recordar lo singular de la situación de los presos palestinos a los que nos referimos, por razones de seguridad.En una nota que días atrás fue publicada también en Uruguay, se relataba sobre semen de presos palestinos que se logró sacar de la cárcel para que sus mujeres pasen inseminación artificial. Los médicos, contaba la nota, hacían el tratamiento gratis, presentando a los hombres en cuestión como héroes que sacrificaban sus vidas por la causa palestina.Aparecían allí dos nombres concretos: Abdelkarim Rimawi y Osama al Silaui. Averiguamos , ante todo, por qué están presos.Pues Rimawi fue llevado a juicio por intento de asesinato, disparos  y conspiración para cometer atentados. Silaui, por haber matado intencionalmente, haber colocado cargas explosivas y por haber abierto fuego contra ciudadanos israelíes.Podemos hasta entender que a ojos palestinos, no sean terroristas como lo son para Israel. Pero difícilmente podemos tomarlos como héroes  y considerar un pecado que se les prohíba a ellos y sus pares traer hijos al mundo durante sus años en prisión. Cabe recordar que el grupo de presos de seguridad, incluye asesinos condenados a varias cadenas perpetuas por haber matado a ciudadanos israelíes en centros comerciales, en hoteles y restaurantes.Claro está que de acuerdo al mismo principio, no se debería haber permitido al asesino del Primer Ministro Itzjak Rabin, Yigal Amir, tener encuentro conyugal y contraer matrimonio en prisión, convirtiéndose en padre de un niño. Criminólogos y ex oficiales de policía y del Servicio Penitenciario a los que hemos consultado al respecto, nos respondieron con evidente incomodidad que la decisión fue de los jueces y que el Servicio penitenciario no puede menos que cumplirla, agregando con tono categórico: “Resulta más que molesto que Yigal Amir sí haya podido hacerlo. Para nosotros, es peor que los terroristas palestinos”.El tema, cabe suponer, deberá  hallar una solución en el marco de un acuerdo de paz entre las partes.Hasta que este sea logrado, Israel deberá preservar su seguridad estando alerta, eso incluirá seguramente la detención de responsables de atentar contra el país y su gente, y deberá seguir haciéndolo sin dejar de cuidar los derechos humanos de los presos.