Decenas de niños de todo el país, la mayoría con entornos familiares muy difíciles, pasan tiempo de calidad uno-a-uno con pilotos de la fuerza aérea, como miembros del “Escuadrón Club”, donde aprenden herramientas para la auto-expresión, mecanismos para afrontar situaciones difíciles y habilidades de liderazgo. En Israel, los pilotos de la Fuerza Aérea no sólo quienes vuelan las máquinas más avanzadas en el cielo, sino que también son talentosos y admirados por toda la sociedad.Parte de esto por el difícil, casi imposible camino que tiene que lograr una persona para convertirse en piloto de la fuerza aérea, con entrenamientos, pruebas y filtros que solo una pequeña elite logra superar. Así, la idea detrás del proyecto Escuadrón Club es una oportunidad dando “lo mejor de lo mejor” para educar a la juventud israelí menos privilegiada.Decenas de estudiantes de quinto y sexto grado de todo el país participan en el proyecto del Escuadrón Club. El proyecto tiene como objetivo inculcar valores éticos y sociales, mejorar la conducta de los niños, cultivar las habilidades de liderazgo y fomentar la excelencia.La idea fue propuesta por un escuadrón de combate operacional en la base aérea de Ramat David, en colaboración con la Fundación Ramón, (en homenaje al piloto y primer astronauta israelí Ilan Ramon, quien murió a bordo del transbordador espacial Columbia en el 2003 después de que se desintegró durante la vuelta.)El Escuadrón Club, actualmente en su sexto año, lleva a cabo actividades en nueve escuelas. Los pilotos sirven como mentores a los participantes, todos los cuales también reciben orientación profesional personal de la Fundación Ramon.El proyecto es operado por la Fundación Ramón junto con el Escuadrón 10 de la Fuerza Aérea de Israel y el Beck Tech Center en Jerusalén.Durante todo el año se reúnen en sesiones semanales de grupo y cada niño tiene un uno-a-uno con su consejero. Además del asesoramiento y sesiones educativas, los niños también conocen a los pilotos de combate, a los que acompañan en seminarios y visitas a bases aéreas.Los niños provienen de complejos y variedos de orígenes. “No le presto atención a su situación socioeconómica, más bien a su potencial de aprendizaje “, dijo uno de los participantes. “Nosotros los empujamos hacia adelante. Los niños están en un estado de caos en estas edades, están inundados de información y no saben cómo descifrar el bien del mal. Los pilotos dan un ejemplo personal para ellos, con ideales y valores.”Los niños que pasan una entrevista personal después de ser recomendados por sus escuelas para unirse al proyecto.Cada niño es responsable de pasar una hora a la semana de su tiempo personal con un consejero, al tiempo que participan en la sesión semanal de grupo, que funciona como un tipo de grupo de apoyo.“Los pilotos participan en 12 reuniones con todos los niños y les inculcan los “secretos” para el éxito y la importancia de la formación y la curiosidad. Los niños también asisten a 10 reuniones en el escuadrón. Los niños que han terminado con éxito los dos años han mejorado increíblemente en su personalidad, su motivación, y han aprendido a asumir la responsabilidad de sus vidas “.Uno de los miembros del Club de Escuadrón, una niña con padres divorciados, no tiene relación con su padre. Ella llegó a ser, en esencia, cuidadora de su madre, quien le pidió que limpiara la casa e hiciera las tareas domésticas inadecuadas para un niño de su edad, pasaba por tiempos muy difíciles. La vida para ella había perdido significado, pero después de que comenzara el proyecto, regresó a la escuela en forma regular y ahora está terminando noveno grado.Otro alumno en el proyecto proviene de un nivel socioeconómico acomodado. Sus padres ocupan puestos muy altos y su entorno lo había alienado de sobremanera, podía pasar sentado en su habitación todo el día fumando y bebiendo alcohol. Sus padres estaban completamente ausentes del hecho de que él no iba a la escuela, y con la ayuda del programa estamos tratando de ayudarle a volver a su vida.Según Rona Ramon, el fundadora y presidente de la Fundación Ramón: “Toda persona, joven o no, hay que darle una oportunidad para la auto-realización. La fundación, creada a la imagen de Ilan y Asaf (hijo de Rona, tambien piloto de combate que perecieron en un accidente de entrenamiento en 2009), levanta la bandera de la educación y cree que el espacio y el vuelo son modelos de inspiración, el desarrollo personal y la excelencia. Nuestra visión es la de influir en la sociedad israelí, y nuestra manera de hacer esto es ayudar a mejorar a otros”.Ariel Brickman, director ejecutivo de la Fundación Ramon, dijo que “El Squadron Club es un proyecto social único en medio del panorama educativo de Israel.“La conexión que los niños tienen con los pilotos expresa mejor que cualquier otra cosa que el significado de la creación de modelos de inspiración, que los empujen hacia la excelencia y el liderazgo. Pertenecer al Squadron Club es un gran privilegio y una oportunidad extraordinaria para tomar parte en una experiencia especial.“El asesoramiento personalizado que reciben del personal profesional y de los pilotos elimina sus barreras y resistencias, bajo ellas encontramos jóvenes increíbles y que se esfuerzan por la excelencia y por tener logros Esperamos que dentro de unos años el programa se ejecute en decenas de escuelas en todo Israel, “dijo Brickman.
El cielo no es el límite, cuando de ayudar a los niños se trata
29/Ene/2013
Latam Israel