Escribimos esta nota segundos después de salir del cuarto de
seguridad en casa, al que entré junto a mi familia cuando una alarma se oyó
claramente en el espacio aéreo de Jerusalem. “¿También acá?”- se preguntaba
retóricamente mi hijo menor, que a sus 14 años no suele leer mucho los diarios,
pero que estos días muestra creciente interés y preocupación al oir sobre el recurrente disparo de misiles
desde Gaza hacia el sur del país, luego a Tel Aviv…y ahora, evidentemente,
también a la propia capital.
La discusión sobre todo lo relacionado al conflicto entre
Israel y los palestinos suele ser álgida, apasionada y no siempre
racional. Hay quienes reaccionan con las
vísceras a cada acontecimiento, apoyando automáticamente al lado que prefieren,
no siempre analizando en forma fría y lógica cada situación.
Pues en estos días en los que se vuelve a sentir la guerra,
en los que hay tensión y angustia en el seno de ambos pueblos, siento la
necesidad de hacer unas aclaraciones.
Y estas no pasan por mi condición judía.Su relación con mi
vida en Israel deriva no de lo emocional sino del hecho que al vivir en Israel,
veo de cerca y conozco de primera mano la situación en el lugar, hablo con su
gente en mi calidad de periodista y voy a los distintos sitios que son
escenario de noticia. No en un sentido de opinión automática que por hallarme
de este lado de la frontera, considero enseguida que Israel tiene razón y los
palestinos están equivocados.
Suena simplista..pero hay al parecer quienes sí resumen los
hechos tan complejos de la zona en esos términos..y yo no los veo así.
En la situación actual- y actualizamos estas líneas cuando
el operativo “Pilar Defensivo” lanzado
por Israel contra las instalaciones de los grupos radicales palestinos en la
Franja de Gaza entra en su sexto día, hay cosas que deben ser aclaradas.
El operativo en curso no es contra la población civil
palestina en Gaza sino contra los grupos terroristas. Todos los blancos
atacados en Gaza-más de 1000 desde el miércoles de tarde- estaban relacionados
a la infraestructura armada y de gobierno de Hamas y de otros grupos radicales
como el Jihad Islámico. Se puso énfasis en depósitos de armas y de cohetes,
atacándose ya en la primera hora, los sitios en los que según información de
Inteligencia en manos de Israel, habían sido escondidos los misiles Fajr-5 de
largo alcance, que son capaces de llegar a hasta 75 kms al norte de Gaza, o sea
al área metropolitana de Tel Aviv.También fueron atacados todos los puntos en
los que se captó el disparo de misiles y cohetes hacia Israel, tratando de
eliminar a las células que los habían disparado. Y se puso gran atención a los así llamados
“pozos” de disparos, una especie de cavados subterráneos en los que esconden
los lanzamisiles pesados para no estar tan expuestos sobre tierra.
Esto no significa, claro está, que los civiles queden
totalmente fuera. Dado que los terroristas emplazan sus bases de operaciones,
sus depósitos de misiles y sus puntos de lanzamiento de cohetes hacia Israel ,
intencionalmente, en medio de zonas civiles, el riesgo de que no involucrados
se vean alcanzados por el fuego, existe. La declarada intención de Israel es
minimizar ese riesgo y por ahora, sus ataques han sido quirúrgicos, muy
puntuales, contra los blancos terroristas. El domingo 18, lamentablemente, hubo
un desenlace trágico en el ataque a la casa del jefe del sistema de misiles de
Hamas, y murieron 12 civiles miembros de una misma familia. Son muertes que no
deberían haber ocurrido. Pero a pesar de esa tragedia, está claro que si la
intención de Israel fuese atacar civiles o si Israel no se esforzara por
realizar ataques quirúrgicos que dejen a los civiles fuera del peligro, el
resultado sería otro.
Mientras Israel intenta reducir la capacidad de ataque de
los grupos radicales hacia su territorio, la intención de Hamas, el Jihad
Islámico y todas las otras organizaciones de su tipo en Gaza, tienen como
objetivo explícito y evidente, cobrar la mayor cantidad de víctimas en la
población civil israelí.
Más de 900 morteros, cohetes y misiles han sido disparados
hacia Israel desde que comenzó el operativo. Israel ataca depósitos de armas y
cohetes, sitios de disparos y lanzamiento de misiles y bases de Hamas, pero
estos grupos disparan hacia las ciudades, las comunidades agrícolas, los
pequeños pueblos..hacia la gente.
Los cohetes y misiles han hecho impacto en casas
particulares, en jardines de infantes y escuelas, en centros comerciales, en edificios,
en estacionamientos y en medio de las
calles de ciudades densamente pobladas. Un millón de ciudadanos israelíes en el sur del país está desde hace años bajo
la amenaza de los misiles . Con los
disparos efectuados el jueves y viernes hacia el área metropolitana de Tel Aviv
y hacia Jerusalem, más de la mitad de la población de Israel está en la mirilla de Hamas y el Jihad.
La explicación del hecho que esta amenaza no se traduce en
centenares de muertos, no radica en que los cohetes disparados desde Gaza son
“caseros” –término con el que se quiere crear la impresión de que no valen
nada, no pueden matar y no son realmente motivo de preocupación para nadie-sino
en lo desarrollado del sistema de alarmas en Israel que indica cuándo hay que
resguardarse y buscar protección. Si bien no todos los ciudadanos israelíes
tienen un cuarto de seguridad en su casa, ni todos viven al lado de refugios,
la conciencia sobre la necesidad de buscar resguardo al oírse la sirena, ha
salvado vidas.
Especialmente clave al respecto ha sido el sistema defensivo
de misiles anti misiles «Cúpula de Hierro» que interceptó
aproximadamente 200 misiles y cohetes dirigidos hacia zonas pobladas,
destruyéndolos a tiempo en el aire.
A pesar de ello, hay tres civiles muertos, varios heridos
grave y de otra entidad, y no pocas casas con tales daños, que si sus
habitantes hubieran estado allí en el momento del ataque o si no se hubieran
refugiado, no habrían contado el cuento.
Y aunque no es propio de análisis profesionales hablar de
“milagros”, es inevitable recordar los numerosos casos que cubrimos
personalmente, en los que por cuestión de segundos se salvaron niños y adultos.
Como en el jardín de infantes de Beer Sheva que quedó
destruido por un misil..y que estaba vacío porque el Intendente Rubik
Danilovich, a raíz de los disparos a la ciudad durante la noche, decidió
cancelar al día siguiente los estudios. O la vida de Zilpa Yooz del kibutz Reim
que hace tres semanas estuvo a segundos de morir…Oyó la alarma a las 7 de la
mañana, se levantó rápidamente (sabiendo que tenía sólo 15 segundos para tratar
de protegerse), se fue al corredor de su casa , el único punto que no está
junto a ventanas, cerró la puerta de su dormitorio y de la ducha, esperando oir
un estallido …y quedó petrificada al oírlo tan cerca..y ver enseguida el humo y el polvo saliendo por debajo de la
puerta de su pieza, comprobando luego horrorizada que el cohete Kassam había
hecho impacto debajo de su cama, destruyendo todo a su alrededor..Ella no
habría contado el cuento si no se hubiera levantado…
Y la otra cara de la moneda…cuando la gente no alcanza a
llegar, a correr, como los tres civiles israelíes que murieron este jueves en
su edificio en Kiryat Malaji por un impacto directo de un misil Grad que destrozó
la pared del frente en uno de los departamentos del cuarto piso. Una mujer de
26 años, embarazada, murió al instante. Su esposo y los tres niños pequeños de
la pareja, resultaron heridos.Y el domingo, en la ciudad de Ofakim, cuatro
heridos cuando un Grad impactó junto a un coche en el que viajaba una joven
pareja con su bebé.Eso no es error sino disparo intencional.
La diferencia no es entre sangre y sangre. La del pueblo
palestino vale tanto como la del israelí y de otros pueblos del mundo. La diferencia
es de intenciones. Israel trata de defender a su población, atacando a los
terroristas..mientras que los terroristas buscan deliberadamente atacar lo más
posible a los civiles de Israel.
Los disparos de estos días hacia Tel Aviv y Jerusalem, confirman
lo que Israel dice hace años: Hamas trata constantemente de armarse con misiles
más poderosos que le permitan llegar tierra adentro en Israel, recibe de Irán y
otros países, armamento que considera “cualitativo” y más amenazante para Israel. Apenas tiene
oportunidad, lo utiliza.
El agravante es que para ello, usa a sus propios civiles de
escudos, sabiendo que no les aporta, que los pone en peligro.
Israel se contuvo durante mucho tiempo antes de lanzar el
operativo en curso. El disparo de misiles hacia Israel comenzó en el 2001.Casi
15.000 fueron disparados desde entonces hasta el comienzo del operativo actual.
Casi mil fueron este año y con los 900 de estos días, la suma sigue aumentando.
Israel se limitó durante años a responder hacia la fuente
del fuego, para intentar detener –o luego eliminar- a la célula responsable.
Hace unos años, llevó a cabo un fuerte operativo llamado Plomo Fundido, con la
intención de desmantelar la infraestructura armada de Hamas y los otros grupos
radicales. Intentó poner fin a la amenaza y la disuasión duró muy poco. En los
últimos tiempos, el disparo de misiles recrudeció. En lo que va del 2012, más
de mil cohetes y misiles fueron lanzados
hacia la población civil israelí. Esta vez, Israel resolvió intentar nuevamente
frenarlo del todo. Por eso atacó..luego de contenerse durante mucho tiempo.
La solución a esta situación, no será armada. Hamas no
levantará bandera blanca ni se rendirá públicamente. Pero la gran pregunta es
si acaso se puede concebir la posibilidad de una solución política cuando del
otro lado, el interlocutor es una serie de grupos que no reconocen siquiera el
derecho de Israel a existir.