CON LA URUGUAYA –ISRAELÍ JANET CWAIGENBAUM SWIERZENSKI, DESDE EL SUR DE ISRAEL
Hace aproximadamente dos semanas, escribíamos en esta columna una nota sobre los 600 cohetes disparados desde Gaza que habían impactado en el sur de Israel en lo que iba del año. En el interín, ya son casi 700…691, para ser más exactos, hasta la tarde del miércoles 7 de noviembre en que escribimos estas líneas.
Para comprender de qué se trata, entrevistamos a una compatriota radicada en Israel hace 15 años, que es también ex colega.
Janet (46), vive en Israel desde 1997 .Está casada y tiene dos hijos de 11 y 14 años .Reside en el Kibutz Nir Itzhak, en el Consejo Regional de Eshkol, a 13 km de Egipto y 4 de la Franja de Gaza.
Ex periodista (canal 4, Nuevo Tiempo, Diario La Mañana) y ex Encargada de Prensa de la Embajada de Israel en Uruguay.
Actualmente es Directora de Recursos Humanos y Asistente del Gerente General en la empresa agrícola que es sociedad de los kibutzim Nir Itzhak y Kerem Shalom , en lo que es sin duda la zona más destacada en el cultivo de papas de todo Israel. Es además vocera del kibutz.
P: Janet, vos tenés a tu cargo el contacto con los medios de comunicación en nombre de tu kibutz, Nir itzjak, ubicado en la parte sur del Consejo Regional Eshkol, muy cerca de la Franja de Gaza, pero esta vez me acerco a vos más que nada por tu condición de residente en la zona desde hace años. Como habitante de esa región, como madre que cría sus hijos en el sur de Israel frente a Gaza, desde donde continúan disparándose cohetes hacia territorio israelí… ¿cuál es el mensaje que quisieras transmitir al mundo?
R: Nosotros, los habitantes de esta zona no tenemos problemas con los habitantes de la franja de Gaza sino que ellos tienen un problema con los terroristas que nos bombardean desde zonas residenciales …nos atacan a nosotros, ponen en peligro a su propia población civil …impiden cualquier posibilidad de acercarnos a negociaciones de paz. Las poblaciones civiles de ambas partes son «la mesa en el partido de ping –pong» que se genera entre ambas partes. Esta es una zona muy linda, con buena educación, buena calidad de vida, gente muy agradable…Cuando yo llegué al kibutz era más peligroso ir a Jerusalem o Tel Aviv que vivir acá.Desde la segunda intifada la zona empezó a ser blanco de los misiles y los palestinos que trabajaban en la zona ya no pudieron hacerlo más. Acá trabajaban unos 12-15 palestinos, algunos eran empleados de más de 20 años en el kibutz y teníamos una excelente relación con ellos.. una lástima. Era un ejemplo de que la convivencia es posible.
P: He escrito más de una vez que la gravedad de la situación no debe medirse sólo en cantidad de muertos y heridos, que afortunadamente no son tantos como del otro lado habrían querido, sino en todo lo que significa esta situación para vuestra vida diaria..¿Cómo explicarías vos cómo se vive cuando la amenaza de los disparos está siempre latente?
R: Es difícil transmitir claramente cuan difícil es mantenerse tranquilo cuando te despiertan a las 2,3, 5 de la madrugada con una alarma y correr todos al «cuarto de seguridad», es difícil pensar que es algo puede pasar en cualquier momento y sin aviso. Lamentablemente todos estamos muy «entrenados» para dejar de hacer lo que hacíamos y salir corriendo en 15 segundos al cuarto de seguridad, ya sea en casa o en el trabajo. Las escuelas por suerte están protegidas , el problema es cuando los chicos están fuera de las aulas….cuando uno sale de su casa y está afuera, la gente que trabaja en el campo, o en cualquier actividad al aire libre…también en esa situación hay instrucciones claras: tirarse al piso y proteger la cabeza. Luego de una escalada de bombardeos creo que todos quedamos más sensibles, entonces cualquier portazo te sobresalta.
P: Ya son muchos años de vivir bajo amenaza de fuego…¿Sentís algún cambio en el espíritu de la gente? Me imagino que tiene un límite eso de “tratar de seguir adelante” contra viento y marea…
R: A mi me pasó hace un par de semanas algo que me hizo ponerme a reflexionar sobre el impacto que esta situación nos genera, porque cada vez que recibo llamadas o mensajes de texto después de bombardeos digo con toda franqueza que «todo está bien». En el momento uno no siente que «algo está mal», es como que uno se adapta a estos 12 años de vivir bajo la constante amenaza de un bombardeo. Pero el hecho es que hace unos días en la entrada del museo Rabin en Ramat Aviv, alguien del supermercado que hay en la zona hizo un anuncio a los empleados a través del megáfono y 10 adultos del kibutz que estaban conmigo en la puerta del museo quedamos congelados …. Todos pensamos lo mismo: ¿qué? ¿Hay alarma acá también?. Pero no, fue sólo un anuncio en el megáfono y ese sonido nos produjo a todos la misma sensacion de presión, alertas. Así que algo está definitivamente mal, incluso si queda oculto en nuestro subconsciente …. es algo que sale a flote de las profundidades de nuestra mente de vez en cuando para recordarnos lo vulnerables que somos, aún cuando queremos mantenernos en calma en situaciones de emergencia.
P: ¿Cómo explicarías el hecho que casi no se fue gente de la zona a pesar de esta situación, el hecho que se sigue empujando hacia adelante? ¿O estoy equivocada al presentar así las cosas?
R: Es un misterio….gente joven vuelve a la zona con sus familias y son más los que llegan que los que se van. Creo que cada vez es más claro que no hay lugar exento de terrorismo. Primero eran misiles sobre la ciudad de Sderot, luego las inmediaciones de la Franja de Gaza, atentados en Sinai, Eilat, ya llegaron a Ashkelon, Ashdod, Beer Sheva, Yavne….y eso si hablamos de Israel, porque en el mundo estamos llenos de ejemplos de terrorismo en EEUU, en Europa y ha habido también en Sudamérica. Yo creo que acá la gente se apoya en que después de horas, a veces días de incertidumbre, el resto del tiempo todos disfrutamos de muchas cosas buenas, en la balanza pesa más lo bueno que lo malo, por suerte! Los cuartos de seguridad que nos contruyeron en las casas linderas a la Franja de Gaza también nos dieron más tranquilidad, han salvado muchas vidas. Ahora esperemos que los vecinos de la zona que aún no los tienen, los reciban. Hace unos días el gobierno aprobó construir otro 1700 cuartos de seguridad en las poblaciones circundantes a la Franja de Gaza..Espero que el presupuesto no se termine luego de las elecciones.
P: Janet, todos sabemos-y vos, que fuiste periodista muchos años lo conocés bien- que las imágenes suelen ser más elocuentes que mil explicaciones. Es difícil reflejar en una imagen la incertidumbre y el temor en el que se vive pensando cuándo sonará la alarma..mientras que a Hamas les resulta fácil mostrar una imagen de destrucción cuando la Fuerza Aérea israelí responde…¿Cómo te parece que hay que lidiar con esta problemática?
R: Israel no puede no defender a su población No hay país en el mundo que aceptaría quedarse de brazos cruzados cuando su población civil es atacada. Yo sigo creyendo que hay que buscar seguir negociando la paz aún bajo misiles. Dejar de hacerlo es dejar que el sector terrorista logre sus objetivos de no llegar a la paz y yo creo que sí hay una población palestina que quiere vivir en paz. Es muy difícil lidiar con la mala imagen que tiene Israel en el mundo.. siempre es más fácil identificarse y ponerse del lado del que parece débil. Mientras Israel era David y no Goliat, el mundo nos miraba mejor, ahora se ve como a David a los palestinos aunque sean terroristas que cuentan también con el apoyo de varios países árabes con armas y dinero. Sé que en muchos medios de comunicación del mundo ya ni informan de lo que sucede en la zona….me hace acordar al conflicto entre Bosnia y Serbia…a la guerra en Ruanda enter Hutus y Tootsies…el mundo se vuelve insensible a las guerras, al sufrimiento humano pero cuando tiene la oportunidad toma parte como si realmente supiera de qué se trata …hay estereotipos difíciles de romper.
P: ¿Cómo se educa a los niños en una zona así, en la que la gente se siente víctima y en la que al mismo tiempo estimo que no se desea demonizar a la otra parte generalizando sobre todos los vecinos del otro lado,´más que nada porque también del otro lado hay sufrimiento?
R: Yo le digo a mis hijos que también los chicos de Gaza quieren dormir tranquilos y hacer las mismas cosas que hacen los niños y adolescentes normales en todo el mundo, que también ellos son rehenes de una situación que no han elegido vivir. Yo quiero que mis hijos crezcan sin odio y algún día puedan extender la mano a los vecinos sin resentimientos.
P: ¿Sentís que la situación en la zona ha desencantado a la población respecto a la posibilidad de paz?
R: La gente se cansa y a veces se desanima, pero el no irse, sin duda es también un símbolo de esperanza. Nuestras vidas valen más que una corrida de 15 segundos al cuarto de seguridad. Yo sigo creyendo que algún día vamos a tener paz y vamos a ir en verano a la playa en Gaza.
P: Es preciosa, he estado..de tu boca a los oídos de Dios.
Una uruguaya israelí bajo fuego
08/Nov/2012
Montevideo.com, Ana Jerozolimski