El Ministro de Educación Profumo propuso, que el Islam sea enseñado en las escuelas públicas junto con el catolicismo.
Por Giulio Meotti, Italia(*)
(*) El escritor es un periodista italiano que publica en Il Foglio. Sus escritos han aparecido en publicaciones tales como Wall Street Journal, Frontpage y Commentary
Las autoridades italianas han capitulado ante el odio.
La semana pasada el Ministro de Educación italiano, Francesco Profumo, propuso, que el Islam sea enseñado en las escuelas públicas junto a la enseñanza tradicional del catolicismo. Entretanto el Obispo Mariano Crociata, secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana, ha anunciado, que el Vaticano está a favor de la construcción de nuevas mezquitas en Italia.
Los obispos europeos se reunieron en Turín con los musulmanes europeos para proclamar la necesidad de la «aculturación progresiva del Islam en Europa».
Todo comenzó cuando miles de musulmanes manifestaron frente al Domo de Milán para protestar contra la Operación Plomo Fundido en Gaza, quemando banderas israelíes y coreando consignas antisemitas. Joaquín Navarro-Valls, portavoz de Juan Pablo II durante 22 años, defendió “la libertad de expresión” de los musulmanes que quemaron la Estrella de David.
El jeque Abu Iyad es el principal islamista buscado por el ataque terrorista contra el consulado de EE. UU. en Benghazi, Libia. Se ha descubierto recientemente que dos de sus colaboradores son Essid Sami Ben Khemais y Kammoun Mehdi. Ambos vivieron en Italia, entre Milán y Gallarate y pasaron siete años en las cárceles italianas acusados de terrorismo.
Italia lidera el ranking en Europa como paraíso para los «mártires», los imanes del odio y terroristas involucrados en los ataques más importantes.
Veintinueve de los terroristas suicidas en Irak y Afganistán procedían de Italia.
Ocho de los terroristas encarcelados en Guantánamo son italianos.
Hussien Saber Fadhil, quien es llamado «el califa», es un iraquí detenido en Venecia y considerado el eslabón italiano de Al Qaeda. También ha enviado dinero a los grupos terroristas árabes palestinos.
El terrorista “italiano” más conocido es Abu Farid Al Masri, el suicida que destruyó el edificio de la ONU en Bagdad en 2003, matando a decenas de civiles.
Desde Milán llegó Morchidi Kamal, quien se inmoló en el Hotel Rashid de Bagdad, donde se salvó apenas de morir el entonces Sub-Secretario Paul Wolfowitz.
La proliferación del terrorismo es un símbolo de la creciente islamización italiana: había 600.000 musulmanes en Italia en el año 2000, más de 1.300.000 en el año 2009, más de 1,5 millones en la actualidad y se espera que lleguen a 2,8 millones en 2030.
La sureña isla de Sicilia está a punto de convertirse en sede de una nueva y brillante multi-millionaria euro-mega mezquita pagada por Qatar.
La mezquita de Roma, que tiene capacidad para más de 12.000 personas, es una de las mezquitas más grandes de Europa. Es allí donde el imán, un islamista egipcio, fue suspendido por predicar la Jihad.
Actualmente hay alrededor de 500 mezquitas en Italia y el 70% de ellas son controladas por la Hermandad Musulmana, sin mencionar los miles de centros de oración islámicos informales y las escuelas coránicas.
En Italia se establecen lugares de culto islámico a un promedio de uno nuevo cada 4 días.
Y cada semana hay nuevos episodios de violencia contra las mujeres musulmanas, cometidos en nombre de la sharia, la ley islámica:
Bouchra, de 24 años, fue apuñalada hasta la muerte en Verona por su marido, porque ella se negaba a llevar el velo y vivía «como una occidental»;
Kabira, de 28 años, fue apuñalada hasta la muerte por su marido, porque ella quería usar «ropa occidental»;
Darin Omar fue asesinada por su marido porque había conseguido un trabajo en un centro de atención telefónica;
Hina Salem fue asfixiada por la familia con una bolsa de plástico, decapitada y enterrada con su cabeza mirando hacia La Meca, porque salía con un chico italiano y había rechazado un matrimonio forzado;
Saamali Fátima fue asesinada en una carretera en Aosta.
Malka, de 29 años, fue estrangulada por su marido por sus «costumbres» occidentales;
Fátima, de 20 años, fue muerta a puñaladas por su novio por ser «demasiado independiente»;
Sobia fue envenenada por miembros de su familia;
Naima fue apuñalada por su marido porque ella quería recuperar a sus hijos secuestrados en Marruecos;
Fouzia fue estrangulada por su marido ante los ojos de su hija de tres años de edad y su cuerpo abandonado en un jardín público, porque había empezado a seguir un «estilo de vida moderno»;
Sanaa Dafan fue asesinada por su padre en Pordenone por tener una relación con un chico italiano;
Amal, de 26 años, fue golpeada por su marido simplemente porque quería ir a una peluquería.
Y el antisemitismo crece a la par de este horrible «multiculturalismo».
La rama italiana de la Hermandad Musulmana publicó una versión del Corán que contiene observaciones describiendo a los judíos como moralmente hipócritas y un pueblo de rechazados y estafadores. En varias de las notas interpretativas del texto, el comentarista, un converso italiano al Islam, sugiere que los judíos son responsables de sus propias desgracias y los acusa de ser «campeones de la duplicidad moral», que consideran como «aceptable cualquier maldad hacia los no judíos».
Mientras tanto, los jueces italianos están a la defensiva con respecto al odio. Ucoii, la mayor organización islámica en Italia, publicó un anuncio en los periódicos más importantes titulado «Derramamiento de sangre nazi ayer, derramamiento de sangre israelí hoy”. Un tribunal italiano dictaminó que la nazificación de Israel cae bajo «libertad de expresión» y no era un caso de incitación al odio.
El Islam crece en un vacío, un agujero demográfico negro. Antonio Golini, uno de los demógrafos más importantes de Europa y autor de “La enfermedad demográfica de Italia” anunció, que «los italianos habrán desaparecido en los próximos 200 años».
Italia es el primer país del mundo en experimentar lo que se conoce como “transición”, donde la cantidad de personas mayores a 60 años es superior a la de aquellos menores a 20 años. La cantidad de nacimientos se ha visto superada todos los años, desde 1994, por la cantidad de fallecimientos. En la actualidad, el 22% de la población de Italia tiene una pensión, una de las tasas más altas del mundo, y el país destina el 15% de su producto interno bruto a las pensiones, más que cualquier otra nación europea.
En 1965 Italia tenía una población de 52 millones de los cuales 4,6 millones, o sea poco menos del 9 por ciento, eran niños menores de 5 años. Una década más tarde, ese grupo etario se había reducido a 4,3 millones -alrededor del 7,8 por ciento de los italianos. Para 1985, se había reducido a 3 millones y 5,3 por ciento. Hoy en día, las cifras son de 2,5 millones y 4,2 por ciento.
Los niños pequeños están desapareciendo de Italia. Según la División de Población de la ONU, en 2050 representarán apenas el 2,8% de la población italiana. «Las democracias se rigen por la demografía», explicó James Vaupel, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Alemania. «Si las tasas de natalidad se mantienen bajas, la población de Italia podría ser de 10 millones a finales del siglo XXI», un sexto de la población actual.
La caída de la población se concentra en las zonas más ricas del país, donde el Islam está creciendo más rápidamente.
Milán tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo y en sus parques es posible encontrar a mujeres con perros, pero rara vez con niños. O Bolonia, la ciudad italiana de la educación por excelencia, donde las mujeres dan a luz a un promedio de menos de un hijo.
Bolonia tiene más mujeres educadas que cualquier otra región del país y es la capital de la política y la academia liberales. La vida es fácil, la comida es la mejor en toda Italia y maniquíes vestidos con ropa lujosa adornan las aceras medievales.
Pero hay más iglesias vacías que bebés, mientras que la Hermandad Musulmana ahora está tratando de construir otra mega mezquita.
Para 2050, el 60% por ciento de los italianos no tendrán hermanos, ni hermanas, ni primos, ni tías ni tíos. La ciudad del Papa podría ser el escenario para la secuela de «Children of Men», la película que mostró un mundo estéril y diatópico sin bebés. Ahí es donde, hoy en día, los guardias de seguridad patrullan las calles cercanas a las escuelas judías con detectores de metales, en busca de posibles artefactos explosivos, con los alumnos cuidados por guardaespaldas y cámaras, las ventanas de las escuelas protegidas con rejas de hierro.
Y mientras tanto, por primera vez en la historia de Italia, un almuédano ha llamado a sus seguidores a la oración desde un minarete en Milán.
Italia, tierra del Islam
05/Nov/2012
Giulio Meotti, Italia