«Dolce»

01/Nov/2012

7 Días, República Dominicana, Graciela Azcárate

«Dolce»

Historia de vida“Desde el recuerdo de mi madre y de mi padre, para mi hermana Elizabeth Gille, para mis hijos y nietos, y para todos los que conocieron y conocen todavía hoy el drama de la intolerancia, esta Memoria para transmitir”.
Denise Epstein.
El 12 de junio de 2009 compré y leí de una vez “Suite francesa”. Descubrí a Irene Nemorovsky y desde ese momento busqué y leí toda su obra y releí “Suite Francesa” muchas veces a lo largo de estos tres años.
De esas lecturas quedó como un poso, como una certidumbre que se fue haciendo más fuerte a medida que leía la vida de otras mujeres, de que  las relaciones entre madre e hija, entre tía y sobrina, entre abuela y nieta o entre mujeres de distintas generaciones son de una importancia vital y que esa buena o mala relación entre mujeres puede determinar el destino de una vida.
La relación de odio entre Irene y su madre Fania me hizo desarrollar una teoría muy mía y personal de que esa relación malsana marcó el trágico destino de esta genial escritora y que ese odio visceral a la madre le impidió ponerse a resguardo ella, su esposo y sus hijas en Suiza o en Estados Unidos adonde les había ofrecido emigrar su editor amigo.
Virgina Wolf escribió: “Si somos mujeres, profundizamos hacia el pasado a través de nuestras madres”.
Irene Nemorovky no habla del pasado de sus mujeres ancestras y si lo hace es en forma despectiva cuando habla de una de sus abuelas ricas y no profundiza en su vida a través de la vida de la madre.
El odio y la revancha lo tiñen todo. Las imágenes de las mujeres son o malas y egoístas, o banales y tramposas, o víctimas como la sirvienta de los rusos blancos ahogada en el Sena, o una madre ausente y pérfida. El odio a la madre tiñe su prosa, sus novelas, sus cuentos y no hay respiro, ni bondad, ni futuro en toda su obra. Se dulcifica cuando habla de la señora Michaud.
Su escritura, dice la prologuista Miriam Anissimov:“Es cínica y lucida”.
“El 12 de junio de 1942, pocos días antes de su arresto, duda que logre acabar la gran obra emprendida. Ha tenido el presentimiento de que le queda poco tiempo de vida. Continua redactando sus notas, paralelas a la escritura del libro. Titula esas observaciones lucidas y cínicas “Notas sobre la situación de Francia” y ellas demuestran que Irene Nemorovsky no se hace ninguna ilusión sobre la actitud de la masa inerte, “aborrecible” de los franceses con respecto a la derrota y al colaboracionismo, ni sobre su propio destino. ¿Acaso no escribe, encabezando la primera página?:
“Para levantar un peso tan enorme,
Sísifo, se necesitaría tu coraje.
No me faltan ánimos para la tarea,
Mas el objetivo es largo y el tiempo, corto”.
Si una recorre la corta vida de Irene, de apenas treintaynueve años una comprueba que su madre la sobrevivió hasta 1989 más que centenaria. En 1945, cuando la nodriza de las niñas toca a su puerta en la casa de Niza, les recomienda que si han quedado huérfanas que acudan al orfanato y al morir solo guardaba en su caja fuerte de la mansión de París los dos libros de su hija que la aluden en “El baile” y “Jezabel”.
Demasiado odio entre dos mujeres con la misma sangre y nueve meses de vida en común.
“Suite Francesa” es el relato sin concesiones de la Francia en colapso con la invasión nazi, la persecución y encierro de los judíos en los campos de concentración y la colaboración y el oportunismo de la sociedad francesa. Es una novela inconclusa que me hizo sentir que ese relato me contenía y nos contenía como sociedad, que la debacle de una sociedad en estampida como la francesa en 1939 era, salvando las distancias la misma debacle de esta sociedad del 2012, en estampida 70 años después.
Y me di cuenta que la fecha no era fortuita. El 17 de agosto de 1942 Irène Némirovsky fue asesinada en la cámara de gas de Auschwitz. El 17 de agosto de 2012 se cumplieron setenta años del asesinato de una escritora de excepción.
Sus hijas que guardaron por años en una maleta aquellos textos de apocalipsis, nunca imaginaron el volcán que iba a entrar en erupción setenta años después de que mataran a su madre cuando Denise la hija mayor, nacida en 1929 se animó a leer con una lupa aquel cuaderno escrito con letra menuda para ahorrar papel y transcribir eso que ella creyó eran confidencias de su madre en un ordenador de palabras antes de confiarlo al Museo de la Memoria con la dedicatoria que inicia esta historia de vida.
Irène Némirovsky escribió una historia feroz, dura y cruel de una sociedad hundida en su podredumbre y cobardía.
El hallazgo y la publicación de “Suite francesa” volvieron a situarla en la constelación de los escritores más importantes de su tiempo. Este resurgimiento de una novela excepcional propició la reedición de sus obras, algunas inéditas y otras injustamente olvidadas.
Jacinta Cremades escribió una crítica literaria en España que dice así: “Nadie, ni siquiera sus hijas, se imaginaron que publicar un libro inédito de su madre muerta en Auschwitz en 1942 iba a tener el más mínimo interés para los lectores del siglo XXI. Y, de repente, cuando se publicó “Suite Francesa”, de Irene Némirovsky (1903-1942), en pocas semanas se situó en la lista de los libros más vendidos. Némirovsky no solo resultaba ser un testigo ejemplar de su tiempo, la Segunda Guerra Mundial, sino una magnífica autora. A los pocos meses, se convirtió en la primera escritora fallecida en recibir el Premio Renaudot, en 2004. En España fue galardonada con el premio de los Libreros y su éxito fue total. Fue un best seller también en Italia y en Alemania”.
Irène Némirovsky nació en Kiev, Ucrania el 11 de febrero de 1903 y fue asesinada en el campo de concentración de Auschwitz,  el 17 agosto de 1942. Fue deportada bajo leyes raciales por su origen judío, aunque se había convertido al catolicismo en 1939. Hija de un banquero judío ucraniano, Léon Némirovsky fue educada en la riqueza y holgura de la clase alta judía rusa por una institutriz francesa de modo que el francés fue su lengua materna; su madre Fania la tuvo nada más que para satisfacer a su rico y acaudalado esposo, nunca la quiso ni demostró el menor interés. Irene se crio sola, entre libros o refugiada en el cariño de su nodriza francesa. Cuando esta murió se dedico a leer y a escribir. Hablaba ruso, polaco, inglés, vasco, finés y yiddish.
En diciembre de 1918, Irene y su familia escaparon de la revolución rusa y vivieron un año en Finlandia hasta que lograron llegar en barco a Rouan. En julio de 1919, llegaron a Paris y desde los dieciséis años pudo retomar sus estudios de literatura y obtuvo en 1926 la licenciatura en Letras en la Sorbona. A los 18 años comenzó a escribir de manera profesional debutando con la novela que la hizo famosa: “David Golder”.
En 1926, se casó con Michel Epstein, un ingeniero transformado en banquero. Tuvieron dos hijas: Denise nacida en 1929 y Élisabeth, en 1937.
En 1929 envió su primera novela, “David Golder”, a la editorial Grasset. Como temía el rechazo no incluyó en el sobre ni su nombre ni su dirección. “El editor tuvo que publicar un anuncio en la prensa para poder conocer al autor de aquella obra audaz, cruel y brillante” . Su editor, Bernard Grasset la proyectó entonces en los salones y medios literarios. Esta novela fue apreciada por escritores tan diferentes como Joseph Kessel, que era judío, o Robert Brasillach, que era antisemita.
De su novela se hicieron en 1930 adaptaciones para el teatro y el cine.
En 1930, “El baile” narra el difícil paso de una adolescente a la edad adulta. La adaptación al cine sería la revelación de Danielle Darrieux.
Entre las primeras obras reeditadas a partir del éxito de “Suite francesa” en 2004 se encuentra “El caso Kurílov”.
“En la terraza desierta de un café de Niza, conversan Iván Baránov, antiguo miembro de las fuerzas de seguridad del zar, y León M. un curtido revolucionario bolchevique. Si bien ambos estuvieron implicados en el caso Kurílov, León M. se niega a revelar su identidad y detallar su participación en los hechos. Sin embargo, tras su muerte se halla un texto mecanografiado en el que esboza su recorrido vital y confiesa los entresijos del caso. En 1903, León recibe el encargo de ejecutar a Valerian Alexándrovich Kurílov, ministro de Instrucción Pública del zar Nicolás II, un atentado que los líderes del partido esperan convertir en un golpe definitivo al régimen imperial. Bajo identidad falsa, el joven León logra entrar al servicio del ministro, un hombre universalmente temido por su crueldad, pero que tiene los días contados debido a una grave enfermedad. Así que, a medida que el joven conspirador ahonda en el trato con su jefe, la realidad se llena de matices hasta volverse notablemente más compleja y poner a prueba el ardor revolucionario del protagonista”.
“Los perros y los lobos” de 1940 relata la historia de Ada Sinner en Kiev y luego en París, enamorada de Harry Sinner desde los ocho años, un chico rico, judío del barrio alto de la ciudad y que, para colmo, se llama como ella. Dos seres de una misma procedencia, físicamente parecidos, con la misma historia y el mismo apellido, pero que les separa un mundo difícilmente franqueable, el del dinero. No es un relato de amor sino un libro que se mete psicológicamente en la piel de unos personajes movidos por la codicia, el desengaño, la soberbia y la ambición. El amor no existe prácticamente en la novela, salvo el que guarda Ada como un hada mágica en un mundo de salvajes. No pueden ayudarse los unos a los otros, porque existe el miedo a que el pobre los acabe adelantándolos en la escala social. Ni siquiera hay amor familiar hasta que se lo descubre tímidamente en las últimas páginas.
“David Golder” de 1929, “El baile” de 1930, “El ardor de la sangre” y “El maestro de almas” son obras que retratan a la sociedad judía que emigra a Francia, donde los Némirovsky residieron después de abandonar Kiev, escapando de los bolcheviques. “Su estilo es directo, realista, mordaz con la humanidad en general y con el pueblo judío en particular. No solo su físico sino su carácter aparecen descritos con todo tipo de señales”. Fue acusada de antisemita por el tratamiento que dio a los judíos y a los prejuicios tan en boga de esa época con que los describió.
Siendo una escritora en lengua francesa reconocida e integrada en la sociedad francesa, el gobierno francés rechazó su petición de nacionalización en 1938, en una franca actitud antisemita. El 2 de febrero de 1939, ella y toda su familia se convirtieron al catolicismo para tratar de preservarse de de las leyes antisemitas promulgadas en octubre de 1940 por el gobierno de Vichy. No sirvió de nada y su esposo no pudo trabajar más en la banca y a ella le impidieron publicar. Se refugiaron entonces en Issy-l’Évêque, donde habían mandado a sus hijas en 1939, junto a la familia de su niñera.
Se dedico a escribir con seudónimo y mantuvo correspondencia con su editor aunque no podía publicar. En el libro hay un capitulo con las cartas y los arreglos económicos que su editor le proveyó para proteger a sus hijas, darles seguridad económica y preservar los derechos de autor.
El 13 de julio de 1942, fue arrestada por la gendarmería francesa e internada en el campo de Pithiviers, pocos días después fue deportada a Auschwitz, donde murió de tifus el 17 de agosto de 1942. Michel Epstein fue arrestado y deportado a Auschwitz en octubre, donde fue asesinado en la cámara de gas el 6 de noviembre de 1942.
Después del arresto de sus padres, Denise y Élisabeth Epstein vivieron escondidas durante la guerra, amparadas por niñera y ayudadas por amigos de la familia y el editor de las obras de su madre, llevando siempre la valija con los manuscritos inéditos confiados por su madre, entre ellos “ Suite francesa”.
“Eran dos tomos de una novela inacabada que tiene por escenario el éxodo de 1940, la ocupación alemana en Francia y la pérdida del mundo normal; es un relato claro e inteligente de la desaparición de la Francia que existió o, que quizás nunca existió realmente. En ella se describe la sociedad de la Francia de Vichy dibujando escenas de convivencia entre sus miembros y el invasor. Además de los dos tomos escritos tenía recogidas numerosas notas de los tomos sucesivos y de posibles cambios en los ya realizados. Fue publicada en el 2004. Recibió el Premio Renaudot a título póstumo”.
“Tempestad en junio”
“Dolce” conforman aquella trilogía inconclusa como su vida.
Ediciones en español (2006). El baile. (2006) David Golder. (1988) Fogatas. (1987).Las moscas del otoño o La mujer de otrora. (1997) Los perros y los lobos. (2007) Suite francesa. (1991). La vida de Chejov. (2007) El ardor de la sangre. (2009) El maestro de almas. (2009). Un niño prodigio. (2010). El caso Kurílov. (2010). Nieve en Otoño.