Una joya del museo será la última «kefia» que llevó Arafat: «No la quisimos lavar», dice el comisario
HENRIQUE CYMERMAN | Ramala/Corresponsal | 12/11/2010 |
Con ocasión del sexto aniversario de la muerte del presidente palestino Yasir Arafat, ayer se supo que sus antiguos ayudantes están construyendo en Ramala un museo con miles de objetos personales: su simbólica kefia de cuadros blancos y negros, los uniformes militares con los que siempre se vestía, insignias, gafas de sol, fotografías, pistolas y el fusil del que nunca se separó durante el sitio israelí de su estado mayor. La apertura está prevista para dentro de un año y el presupuesto será de 2,5 millones de euros. Arafat lideró a su pueblo durante cuatro décadas, convirtiendo el drama palestino en uno de los principales temas de la agenda internacional.
«El pueblo palestino añora más que nunca al antiguo presidente Abu Amar (su apodo popular) porque entiende que con él la ruptura de Palestina en dos gobiernos nunca hubiese ocurrido», afirma a La Vanguardia el sociólogo palestino de Beit Sajur Nabil Kukali, director del Centro Palestino para la Opinión Pública (CPOP). Este se refiere al duelo entre las dos Palestinas provocada por los islamistas de Hamas, que en julio del 2007 dieron un golpe de Estado en Gaza y expulsaron a los dirigentes del grupo rival Al Fatah, anteriormente presidido por el rais Arafat. Hamas y Al Fatah (que dirige la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania) mantienen lo que Kukali llama una «guerra civil a distancia». Según una encuesta del CPOP en Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza, un 86,7% de los palestinos añora a Arafat y un 56,2% apoya un acuerdo de unidad nacional entre los dos movimientos palestinos.
En la Muqata, la sede gubernamental palestina de Ramala, miles de personas conmemoraron ayer la muerte del rais. Primero tuvo lugar una ceremonia en su mausoleo, rodeado de agua para simbolizar que se trata de una tumba temporal que en el futuro será trasladada a Jerusalén. Luego desfilaron hacia la plaza central de la ciudad de Al Manara, donde tuvo lugar un concierto de música nacional palestina.
En una sala de la Muqata están organizando las posesiones de Arafat, reunidas por Tami Rafidi, comisario de la Fundación Yasir Arafat. En la sala se pueden ver objetos recogidos por su guardaespaldas Emad Abu Zaki, de 47 anos, que acompañó al líder desde 1988 hasta el día de su muerte, el 11 de noviembre del 2004, en un hospital militar de Francia. La exposición pretende subrayar el carácter espartano de un dirigente considerado por los palestinos como el padre de su movimiento nacional, y que sus enemigos definen como un líder corrupto y architerrorista.
«Es cierto, Arafat tenía cuentas bancarias personales con cientos de millones de dólares, con las que gobernaba a los palestinos. Había mucha corrupción a su alrededor, pero creemos que nunca se quedó con nada que no le perteneciera –afirma el periodista palestino Marwan Atamneh–.
Hoy todo es diferente. El presidente Mahmud Abas y el primer ministro Salam Fayad han tenido grandes éxitos en la lucha contra la corrupción, pero son los líderes de las americanas y de las corbatas. Ninguno de ellos es el líder popular al que cualquier campesino podía acudir para plantear sus problemas.
El comisario Rafidi muestra la última kefia usada por Arafat, cuando fue sacado de la Muqata en helicóptero, dos semanas antes de morir. «No quisimos lavar la última kefia de Arafat y la dejamos así», dice Rafidi. «Aquí, en la Muqata, el lugar donde estuvo sitiado por las fuerzas israelíes en sus tres últimos años de vida, nuestro pueblo podrá visitar sus posesiones y recordar a su líder», añade Abu Zaki. En enero del 2002, tras una ola de atentados suicidas palestinos en Israel con decenas de muertos, el gobierno israelí sitió la Muqata.
Palestinos de toda Cisjordania que tuvieron contacto con Arafat han donado objetos. Por ejemplo, Fayez Mohammad, que escondió a Arafat en 1967 en la aldea de Al Auja, entregó el Corán y el transistor que el líder guerrillero usaba en su refugio.
En 1994, Arafat se instaló en Gaza, donde quedaron numerosos objetos, entre ellos el premio Nobel de la Paz de 1994, compartido con los líderes israelíes Yitzhak Rabin y Shimon Peres. Hamas, que impide todo tipo de actos recordatorios de Arafat en Gaza, se niega a entregar esos recuerdos al museo de Ramala.
En el centro de Ramala, el joven comerciante de 30 años Muhamad Sobeh señala que con los años cada vez menos gente participa en los actos: «El motivo es que Arafat no es mejor que los líderes de hoy, porque nos trajo a todos esos ladrones de la Organización para la Liberación de Palestina, que se construyeron mansiones con el dinero internacional. A pesar de eso, yo le quería, porque él fue el único que resistió ante Israel y Estados Unidos».
Los objetos personales de Arafat se expondrán en Muqata
12/Nov/2010
La Vanguardia