Duró tres días y sus conclusiones son muy actuales Isac Gliksberg, Montevideo
Al finalizar el primer Congreso Sionista de Basilea, su creador y presidente, Teodoro Herzl, escribió en su diario personal la siguiente sentencia:
«En Basilea fundé el Estado Judío. Si yo dijera esto hoy, obtendría como respuesta una carcajada. Tal vez, dentro de cinco años y ciertamente dentro de cincuenta años, todo el mundo lo verá.»
Seguramente, esta expresión visionaria de Herzl fue escrita el 31 de agosto de 1897, día en que finalizó el Primer Congreso Sionista que había sido inaugurado dos días antes, el 29 de agosto.
Previamente, los días 6 y 7 de marzo de 1897, tuvo lugar en la ciudad de Viena, una conferencia que fue presidida por Teodoro Herzl. A la misma concurrieron entre 10 y 12 personas.
En esta Conferencia, organizada por el propio Herzl, resolvió convocar a un Congreso Sionista. Ni bien Herzl extendió las correspondientes invitaciones, el Primer Congreso Sionista habría de realizarse en la ciudad de Munich, el día 25 de agosto de 1897 pero fueron de tal grado las protestas que provenían de distintas fuentes judías, como los Jovevei Tzion, los asimilacionistas, un grupo grande de Rabinos de distintos países y parte de la población judía de la propia Munich, que se oponían a su celebración en esa ciudad que, finalmente, Herzl optó por realizarla en la ciudad de Basilea, Suiza.
En razón que se estaría realizando en la ciudad de Moscú, a partir del 25 de agosto, una Conferencia de Medicina, a la cual asistirían dos médicos judíos que apoyaban a Herzl y sus ideas, los Dres. Marx Mandelstamm y M.T.Schnirer a la cual ellos se habían comprometido a asistir, Herzl postergó el inicio del Congreso Sionista para el día 29 de agosto de ese mismo año.
A esta Conferencia, verdadero Primer Parlamento Democrático Judío, asistieron varios periodistas de los periódicos «New York Herald», «London Times»,»LEcho de Paris» y «Frankfurter Zeitung» pues el propio Herzl quería darle al Congreso una difusión universal.
El Congreso contó con dos fotógrafos y dos taquígrafos y unos doscientos asistentes. Herzl actuó como su Presidente y fueron Vicepresidentes Max Nordau, el Dr.Salz de Galitzia, Polonia, y Schmuel Pineles de Rumania. Entre los asistentes se destacaba la presencia de los dos médicos arriba citados, de Ajad Haam, delegados de Marruecos, Leo Motzkin, Israel Zangwil, Adam Rosenberg de Estados Unidos, Nahum Solokov y el Gran Rabino Cohen de la propia ciudad de Basilea.
¿Qué hechos motivaron la idea, en el joven periodista judeo-húngaro, para la realización del Primer Congreso Sionista?
En primer término: ¿qué venía ocurriendo en Europa en esos años? Para evitar una guerra con Inglaterra, Francia ordenó evacuar Sudán; Italia reconoció la independencia de Etiopía después de la derrota de Adua y Francia se anexó Madagascar en 1896. En 1885 tuvo lugar la Primera Reunión del Congreso Nacional indio marcando el principio de la reacción nacionalista contra la ocupación británica.
En el terreno filosófico, el Pragmatismo fue expuesto por William James. Sostenía que, una creencia es verdadera cuando su aceptación contribuye a la solución de problemas prácticos.
En ciencia y técnica, en 1896, un físico italiano patentó el teléfono sin hilos, el ingeniero alemán Rudolf Diesel inventó el motor que lleva su nombre en el mismo año de 1896 y en 1897 un físico británico descubre el electrón.
En Europa, pues, entre 1895 y 1898 comenzó un ciclo de rápido crecimiento económico, científico y tecnológico (Pierre y Marie Curie aislaron el polonio y el radio en el año 1898), ligado a un acelerado y fuerte incremento en la producción de oro. Se iniciaba en ese entonces, un crecimiento en la investigación y la aplicación de la ciencia a la tecnología que se continúa a través de todo el Siglo XX y llega hasta nuestros días, sin detenerse.
¿Qué hechos ocurrieron en el mundo judío que determinaron al joven Herzl la idea de realizar el Congreso Sionista de Basilea? En el año 1881 se producen varios fatídicos pogroms en Rusia donde crece en forma acelerada el antisemitismo.
El asesinato en San Petersburgo del Zar Alejandro II genera falsas acusaciones sobre los judíos que nada tenían que ver con el tal magnicidio y que terminan por aumentar aún más el odio hacia ellos.
En 1882 durante el mandato del Zar Alejandro III se produce en Rusia el primer gran éxodo hacia los Estados Unidos y, por otro lado, en su folleto «Autoemancipación», León Pinsker, con un lenguaje por demás emotivo, llama a la realización de una reunión o congreso nacional, a los efectos de elegir dirigentes, de crear una organización central y de promover la emigración y la colonización judías. Eran éstas las ideas de los «Jovevei Tzion» o «Amantes de Sión». El día 6 de noviembre de 1884, treinta y seis delegados, provenientes fundamentalmente de Rusia, Inglaterra, Alta Silesia y Francia, se reunieron en la ciudad entonces más importante de la Silesia polaca, Kattowitz, en lo que luego se conocería en la historia del sionismo como «La Conferencia de Katowitz».
Esta Conferencia duró tan sólo cuatro días y se ocupó de diversos temas: problemas financieros, cuáles de las colonias de Eretz Israel debían ser ayudadas y de qué manera, la necesidad de enviar uno o dos representantes a efectos de fijar la posición de las colonias, el despacho de una delegación a Constantinopla para solicitar la remoción de todos los obstáculos opuestos a la colonización judía.
La Conferencia eligió un Comité Central con sede en Berlín o donde fuere menester, según la propia declaración final, pero pronto debió modificarse esta decisión y los delegados acordaron trasladar la sede a Odesa, en Rusia.
La principal decisión de esta Conferencia fue la de establecer la «Fundación Montefiore para el Sostenimiento de las Colonias de Tierra Santa». Si bien la Conferencia de Katowitz tuvo suficiente resultado propagandístico, no cubrió las esperanzas ni las expectativas que había generado.
Esta Conferencia, entre otras falencias, omitió la formulación de un programa que sirviera para estimular la imaginación de los judíos ni de las demás naciones del planeta. Mientras transcurría el año 1892 hubo una fuerte presión árabe y europea contra los judíos.
Y llegamos al año 1894 en que se produce en Francia un hecho que no solamente conmovió a la totalidad de la sociedad francesa, sino a toda Europa y el resto del planeta y que determinó a un joven periodista judío que hasta entonces vivía como un húngaro más, a publicar, en el año 1896 un libro, «El Estado Judío», donde estampó sus ideas que luego llevaría a la práctica y demostró ser un soñador y visionario, estadista y dirigente destacado.
Dos años antes de la aparición de «El Estado Judío», en 1894, había ocurrido en Francia, la falsa y antisemita acusación al capitán del Ejército francés, Alfred Dreyfus, el cual fue el centro de una apasionada controversia desde que en 1896 se supo que su condena, dos años antes por un tribunal militar, como espía a favor de Alemania, había sido totalmente injusta. Dreyfus era judío y tanto los antisemitas, como los conservadores, intentaron impedir un nuevo juicio justo.
Fue entonces que el escritor Emile Zola pronunció en defensa del Capitán Dreyfus su famoso alegato «Yo acuso». Con él, demostró la falsedad de las acusaciones contra el militar judío.
El joven Teodoro Herzl, que viajó a Paris para cubrir periodísticamente este juicio antisemita y la falsa acusación de espionaje al joven militar judeo-francés, tuvo allí su visión como judío y su visión sionista. Escribe, «El Estado Judío», en el cual manifiesta categóricamente como conclusión a sus ideas: «Si lo queréis, no será una leyenda.»
La igualdad de la mujer fue asegurada desde el Primer Congreso Sionista de Basilea, Suiza, gracias a la señorita Marie Reinus. Poseía una credencial de delegada y participó, no obstante las protestas que ello generó, en la votación de ese Congreso.
Este Congreso primero, resultó ser un gran suceso. Para el rabino participante Dr. Moisés Gaster, fue «el más bello acontecimiento político judío del siglo XIX». El participante Dr. Karpel Lippe, que fue designado presidente de la asamblea en homenaje a su avanzada edad, dijo sobre el Congreso: «por cierto, que la de hoy es una jornada magna y sacra en la historia de Israel».
El sionismo fue formalmente organizado como un movimiento político en 1897, en el Congreso de Basilea, con el llamado a la restauración del Hogar Nacional Judío.
Cincuenta años más tarde, con la creación del independiente Estado de Israel, el Estado Judío, hacía realidad la profecía de Teodoro Herzl.
La vigencia del sionismo en el nuevo aniversario del primer Congreso
06/Sep/2012
Aurora, Isac Gliksberg