Jonatan Nakache: “La causa AMIA está viciada de intereses políticos”¿Cómo nació “Cuestión de Estado”?Cuestión de Estado, podría decir, es un libro que se gestó durante casi ocho años, sin que yo siquiera lo supiera. Mi primera experiencia laboral fue en la DAIA (representación política de la comunidad judía argentina), que sufrió el atentado a la sede de la AMIA-DAIA en julio de 1994. Los primeros dos años, trabajé como asistente de los abogados que llevaban la causa AMIA y luego en el departamento de Prensa. Eso me sirvió para vincular el análisis de los medios, junto con mi experiencia con la causa judicial. La tercer para de toda esta historia llegó cuando comencé a llegar al fin de mi carrera como estudiante de Comunicación y empecé a pensar en la tesis de graduación. Las tres cosas se juntaron y dieron el marco, casi obvio, para desarrollar Cuestión de Estado.¿De qué se trata el libro?Mi libro, que se diferencia de los demás por ser estudio con rigor académico, parte de la hipótesis de que el Estado argentino lanzaba noticias impactantes sobre el caso AMIA cuando se aproximaba cada aniversario del atentado. Esto obviamente, con el objetivo de generar la sensación de que se estaba trabajando en la causa.El trabajo está enmarcado en un modelo de comunicación llamado “Agenda Setting”, que es una teoría que sostiene que los medios no tienen la posibilidad de decirte qué pensar sobre un tema, pero sí pueden indicarte sobre qué temas tenés que estar informado. De este modo, teniendo en cuenta que los medios tienen que publicar algo sobre el atentado cuando se acerca el aniversario, el Estado genera noticias prometedoras sobre el avance judicial de la causa para que lo que se publique deje bien parado al Gobierno de turno. ¿Qué rol desempeñaron los medios de comunicación en el caso AMIA?Los medios en Argentina son muy diferentes de como eran hace 10 años. Hoy son partidos políticos y antes eran meras empresas. En este sentido, si bien había una línea editorial que seguía cada medio, el relato en la prensa era un poco más parejo. En ese sentido, se podría decir que los medios iban a buscar la noticia a las fuentes – en este caso la fuente era el Estado- y luego la transmitía con un enfoque propio del medio. Hoy eso no pasa. Ahora el medio toma la noticia y la desfigura completamente a fin de atacar o favorecer a la oposición o al oficialismo, según los intereses del medio.Sin embargo, vale decir, no abundaron análisis periodísticos muy profundos respecto del caso AMIA. Es más, cuando uno va a los archivos, se encuentra con que fue bastante pobre el análisis crítico periodístico. ¿Cree que algún día se conocerá la verdad sobre lo que pasó en la AMIA?Yo creo que hoy el problema no es tanto saber, o no, la verdad. En rigor creo que está bastante claro que el atentado a la AMIA comienza a gestarse en los años ´80, cuando Alfonsín –entonces Presidente de la Nación- hizo promesas a países árabes sobre determinados intercambios comerciales, estos países (Irán y Siria) aportaron sumas de dinero a la campaña de Carlos Menem para que fuera elegido presidente y cuando Menem ganó, por consejo de Estados Unidos, no le dio esa prioridad a Irán y a Siria, motivo por el cual entre Hezbollah (grupo terrorista sirio) e Irán planificaron y ejecutaron los ataques a la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994). Sin embargo, el verdadero meollo de la cuestión acá, es qué puede hacer Argentina con “la verdad”. Es decir: no puede traer a los iraníes buscados por Interpol, no puede lograr ningún tipo de acción internacional, no puede tomar ningún tipo de medida en contra de estos países, etc. En suma, no hay mucho que pueda hacer. ¿Qué podemos aprender de lo ocurrido?El primer aprendizaje que debemos hacer es que una bomba de un país extranjero que explota en suelo nacional, es un ataque a la soberanía. Esto lo digo porque todavía se busca aparecer al atentado a la AMIA como un ataque contra la comunidad judía, y no lo es. Obviamente, el interés concreto de este accionar es que el Estado, de esta manera evita algunas responsabilidades y una vergüenza aun mayor.El segundo aprendizaje es que uno tiene que leer dos veces los diarios. La primera para ver qué es lo que se publica y la segunda para ver por qué se publica.Algo importante que quisiera agregar, sobretodo porque es lo que se ve hoy en torno al caso AMIA, es que hay dos cosas vergonzantes que tienen absoluta vigencia.Primero, el abuso que se hace con los familiares. Digo esto porque desde hace algunos años viene sucediendo que el Estado promete ayuda económica a los familiares (muchos de ellos están mayores, quedaron discapacitados o perdieron el sostén de familia), los llaman al Congreso, se hace un simulacro para la prensa y luego la ayuda se estanca en el cajón de algún diputado o senador. Esto es terrible, porque juegan con gente que ha perdido todo y que encima no pueden defenderse porque si los familiares salen a hablar de dinero, no va a faltar algún tonto que diga “mirá, les mataron a la familia y se preocupan por plata…”.Por otro lado quiero agregar que lamentablemente la causa AMIA empieza a viciarse. Por primera vez este año, los familiares no fueron oradores en el acto por el aniversario. Lamentablemente esto sí fue culpa de los propios familiares, porque aparentemente muchos de ellos comenzaron a tener intereses políticos y eso derivó en que no pudieran acordar un discurso en común.A su vez, la dirigencia comunitaria –que está teniendo una lucha feroz en torno a si la AMIA la dirige un grupo religioso ortodoxo o un grupo un poco más liberal- aprovecha el atentado para favorecer sus intereses políticos.Autor de la entrevista: Lic. Gabriel Katz
Entrevista, Jonatan Nakache: La causa AMIA está viciada de intereses políticos
31/Ago/2012
CO.PRE.DI