Opresión cultural en Irán

05/Nov/2010

La República, Egon Friedler

Opresión cultural en Irán

OPINION INTERNACIONALEn la era de Internet los estados totalitarios no pueden ocultar información como solían hacerlo en el siglo pasado. Por ejemplo, hoy tenemos un panorama bastante claro de lo que sucede en Irán después de las elecciones tramposas de junio de 2009 y el desencadenamiento de una represión masiva, uno de cuyos aspectos más siniestros es el esfuerzo sistemático del régimen para ahogar toda expresión libre en la cultura.
Egon Friedler
En nombre de la «defensa de los valores islámicos» el régimen ha hecho sentir su mano dura a artistas, cineastas, actores, académicos, intelectuales y escritores. Hay una verdadera caza de brujas contra quienes son considerados contrarios a los valores predicados por los conservadores de línea dura.
La política de opresión cultural es aplicada por el Ministerio de Cultura y Orientación Islámica (conocido por la sigla MCIG) y por el Consejo Superior de Revolución Cultural. El Ministerio, cuyo titular es Seyed Mohamad Husseini, tiene una influencia muy grande sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos iraníes. Decide cuál es la ropa que pueden usar, qué clase de mochilas pueden utilizar los niños, qué libros está permitido leer, cuáles son las películas y los programas de televisión que pueden ser vistos e incluso cuáles son los cortes de pelo permitidos.
Numerosos artistas e intelectuales despertaron la ira del régimen y sus obras fueron prohibidas o censuradas. Ellos mismos fueron perseguidos y en muchos casos, encarcelados.
Los cineastas deben obtener un permiso del MCIG para rodar una película y exponerse a que sea censurada antes de que pueda proyectarse ante el público. Muchos directores se han quejado del endurecimiento de la censura bajo la presidencia de Mahmud Ahmadinejad. En el caso del cineasta Jafar Panahi el régimen no sólo censuró sus películas. El estuvo tres meses en prisión este año por un filme documental «no autorizado» acerca de las manifestaciones y la represión después de las elecciones de 2009. Después de su liberación, Panahi dijo : «A veces siento que el solo hecho de escribir una película es considerado un crimen aquí.»
Otro cineasta encarcelado fue Mohamed Nourizad, quien fue golpeado, humillado y azotado, sin que le sirvieran de nada sus credenciales conservadoras. Nourizad tuvo la mala idea de escribir al líder supremo, Ali Khamenei, protestando por la conducta brutal de la policía y los Guardias de la Revolución después de las elecciones presidenciales de junio de 2009.
También películas extranjeras y shows de televisión deben contar con la aprobación del régimen para ser exhibidos. Por ejemplo, uno de los directores de la televisión estatal anunció hace unos meses que la serie norteamericana «Lost» (Perdidos) se había prohibido, ya que es considerada inadecuada desde el punto de vista de los valores islámicos.
En cuanto a los libros, deben tener la aprobación del MCIG para que puedan llegar al público. Hay tres formas de censura en Irán : un libro o autor puede ser prohibido por completo, algunas partes pueden ser omitidas o los fragmentos censurados pueden ser reemplazados por textos alternativos que estén en consonancia con la ideología oficial. Centenares de escritores, poetas, historiadores y pensadores, tanto extranjeros como iraníes, han sido prohibidos o censurados en Irán.
Entre los intelectuales y escritores iraníes se encuentran figuras relevantes en Irán aunque poco conocidas en el extranjero como Sadegh Hedayat, Sadegh Chubak, Ebrahim Molestan, Gholamhossein Saaedi, Ahmad Kasravi, Ali Dashti, Ebrahim Purdavud y Zabih Behrouz.
Entre los numerosos títulos de literatura internacional censurados y prohibidos figuran «Memorias de putas tristes» de Gabriel García Márquez, «Evelina de Isabel Allende y de Nikos Kazantzakis «La última tentación de Cristo».
Durante la última Feria Internacional del Libro en Teherán en mayo de este año, muchas editoras importantes no fueron autorizadas a participar. Lo que sigue es una lista parcial de los temas y títulos que las autoridades «recomendaron» no enviar a la muestra : Documentación del Holocausto, obras de líderes religiosos iraníes reformistas como los ayatollas Montazeri, Beheshtí y Sanei, obras que utilicen el «falso nombre de «Golfo Árabe» para el Golfo Persa, libros sobre la fe Bahai o libros que difundan el budismo o la meditación Zen.
En agosto pasado el Líder Supremo, Ali Khamenei, sentenció que la «promoción y la enseñanza de la música» no es compatible con los altos valores del sagrado régimen de la República Islámica. Dos meses antes, el Ministerio de Educación había anunciado la prohibición de la enseñanza de la educación musical en escuelas privadas.
También los estudios de las Humanidades han estado bajo la mira del régimen. Los reformistas señalan que los profesores actualmente son designados no por su idoneidad profesional sino por su grado de servilismo hacia las autoridades. Paralelamente a los nombramientos de profesores no calificados hay muchos despidos o retiros forzados de docentes prestigiosos de larga trayectoria. La última ola de despidos se produjo después de las controvertidas elecciones de 2009.
Pero la ofensiva del régimen no se limita a imponer el alejamiento forzado de profesores que no son de su confianza, sino que pretende sacar del currículo materias enteras. En agosto de este año, autoridades de la Educación Superior anunciaron que va a ser restringido substancialmente el número de estudiantes admitidos en carreras humanistas ya que se trata de un campo de estudios que «promueve el escepticismo y la duda en los principios y la fe religiosa».