Tortura generalizada

05/Jul/2012

La República, Egon Friedler

Tortura generalizada

5-7-2012
SIRIA
EGON FRIEDLER
Una de las organizaciones de Defensa de los Derechos Humanos más importantes a nivel internacional, “Human Rights Watch”, dio a conocer el martes 3 de julio un informe de 81 páginas titulado “Un archipiélago de torturas: arrestos arbitrarios, torturas y desapariciones forzadas en las prisiones clandestinas en Siria desde marzo de 2111”. El informe incluye mapas en los que se localizan los centros de detención, testimonios en video de ex detenidos y descripción de métodos de torturas. El mapa principal señala la ubicación de los 27 centros de detención en los que se tortura a los sospechosos de ser militantes de la oposición de norte a sur, Aleppo, Idlib, Latakia, Homs, Damasco y Daraa.
Los autores del documento se basan en 200 entrevistas con ex detenidos. Casi todos declararon haber sido torturados o fueron testigos de torturas a otras víctimas. Los castigos incluyeron golpizas prolongadas, con objetos tales como palos y cables, la colocación de las víctimas en posiciones dolorosas durante mucho tiempo, el uso de electricidad, quemaduras con ácido, violación y humillación sexual a ambos sexos, arrancado de uñas y ejecuciones simuladas. En la mayor parte de los casos, los ex detenidos fueron sometidos a varios tipos de tortura. Por ejemplo, un ex detenido de 31 años describió a “Human Rights Watch” cómo las agencias de inteligencia sirias lo torturaron en la prisión central de Idlib: “Me obligaron a desnudarme. Luego comenzaron a apretar mis dedos con una tenaza y me colocaron chapas de acero en los dedos, el pecho y los oídos. Solo me permitían sacármelos si hablaba. Las chapas en los oídos eran las más dolorosas. A estas chapas les aplicaban dos cables atados a una batería con la que me daban choques eléctricos. Dos veces utilizaron picanas eléctricas en mis genitales. Pensé que nunca volvería a ver a mi familia. Me torturaron de esta manera tres veces durante tres días.”
Otros testimonios recogidos en el resumen en Internet del informe señalan: “Mis manos estuvieron atadas a mi espalda. Me tuvieron desnudo y de rodillas en un lugar subterráneo. Me daban golpes con las manos, con los pies y con palos. Otra gente al lado mío también era golpeada. Incluso había un niño de 8 años al cual también golpeaban. (…) Me golpeaban en las plantas de los pies. Como mis piernas estaban atadas con un fuerte cinturón no podía moverlos. Me tenían acostado con el rostro en el suelo y los pies en alto. Dos personas me golpeaban alternativamente y uno estaba parado en mi cuello. Tenía la esperanza de morir para que termine la tortura. Durante todo el tiempo en que estuve detenido, mi familia no supo nada de mí y no tenían idea de si estaba vivo o muerto”.
Otra forma de maltrato y de humillación a los prisioneros consistía en colocarlos en situaciones de hacinamiento intolerables. Por ejemplo, el Comité Europeo contra la Tortura señaló que el máximo de prisioneros que pueden ser ubicados en una celda de 4 por 5 metros es de cinco, pero en el Centro de Detención de Damasco en una celda de esas dimensiones se alojaron unos 70 detenidos.
Lamentablemente como Siria no ratificó el Estatuto de Roma, la Corte Internacional de Justicia no tiene jurisdicción sobre el país, lo que solo podría ser modificado por una resolución del Consejo de Seguridad. Pero hasta ahora, Rusia y China, frenaron todos los intentos por llevar al gobierno sirio al tribunal internacional, mientras la opinión pública internacional contempla la masacre de todo un pueblo con la misma indiferencia con la cual se suelen leer las estadísticas de accidentes de tránsito.