Mentalidad de asedio

29/Jun/2012

Aurora, Jonathan Spyer

Mentalidad de asedio

28/06/2012
OPINIÓN
Hamás, y el nuevo Egipto
Autor: Jonathan Spyer
Esta semana, los gobernantes de Hamas de Gaza optaron por romper abruptamente el frágil marco de los parámetros que habían regido las relaciones entre Israel y Gaza desde la finalización de la Operación Plomo Fundido a principios de 2009. Al asumir la responsabilidad del lanzamiento de una andanada de cohetes Qassam contra el Néguev, Hamas anunció esencialmente el nacimiento de una nueva etapa en su larga guerra de desgaste contra Israel.
La Operación Plomo Fundido consiguió un período de relativa tranquilidad para Israel, a través de la imposición de la disuasión sobre Gaza, controlada por Hamas. El movimiento fundamentalista, sin embargo, ha indicado ahora que considera que ese período ha llegado a su fin. ¿Qué es lo que lo llevó a esta decisión, y qué es lo que se augura? Los levantamientos árabes de 2011 plantean un dilema especial para Hamas y han introducido importantes cambios en el equilibrio del poder dentro del movimiento. Estos cambios subyacen en la decisión actual hacia una actividad más militante en Gaza.
Hamás puede ser considerado tanto ganador, como perdedor de la Primavera Árabe. Sin embargo, el liderazgo de Hamas en Gaza y en particular los líderes del brazo armado, las Brigadas Qassam, solamente se han beneficiado debido a los cambios.
La dirigencia del movimiento en el exterior, antes concentrada en Damasco, se ha dispersado por toda la región.
El supuesto líder de Hamas, Khaled Mashaal, se encuentra en Doha, Qatar. Su principal rival, Moussa Abu Marzouk, está en El Cairo.
Otros importantes cuadros de Hamas que anteriormente residían en Damasco ahora están en lugares tan lejanos como Estambul y Jartum. Un importante rival de Mashaal y defensor de la lucha armada, Imad Alami, ha fijado su residencia en Gaza.
Una velada lucha por el poder entre los líderes de Gaza y Mashaal ha tenido lugar. Cada bando tiene a una estrategia particular preferida que, si bien es presentada en términos de principios, serviría para maximizar el poder y la influencia.
El poder de Mashaal ha sido muy afectado por la desaparición de su base en Damasco y la reducción de la financiación iraní como consecuencia de no haber apoyado al presidente sirio, Bashar al Asad. Su estrategia preferida para retornar a la relevancia ha sido la de impulsar la reconciliación con la Autoridad Palestina con la esperanza de lograr un triunfo político para Hamás.
La dirigencia de Gaza entiende que esta dirección requeriría la reconciliación con la Autoridad Palestina de Ramallah, y por lo tanto, la cesión de su base de poder independiente en la Franja de Gaza.
Éstos últimos abogan por la estrategia rival de aferrarse a la “fortaleza de Gaza”, manteniendo los vínculos tanto con Irán como con los crecientemente poderosos Hermanos Musulmanes de Egipto. El objetivo es permitirle al movimiento islamista palestino jugar un papel central en una nueva era de esperada confrontación – en curso – entre Israel y un Egipto, dirigido por los aliados naturales de Hamás, que son los Hermanos Musulmanes.
En las recientes elecciones internas en Hamas, los líderes de Gaza lograron importantes avances. Muy pocas figuras asociadas a Mashaal en la Franja consiguieron ocupar puestos en los consejos (shura) de distrito, el consejo (shura) de Gaza y entre los quince miembros de la Dirección Política de Gaza. Por su parte, altos oficiales de las Brigadas Qassam, como Ahmed Jabari y Marwan Issa, fueron elegidos para la Dirección Política de Gaza.
Se ha reportado que el control de Mashaal sobre el presupuesto de las Brigadas Qassam ha sido eliminado.
Consecuentemente, la dirigencia de Gaza se ha sentido capaz de ignorar simplemente su supuesto acuerdo de reconciliación con Mahmud Abbas, firmado en febrero, en Doha.
A pesar del reciente aluvión de informes de prensa que sugiere que la dirigencia de Gaza ha comenzado a moverse para facilitar las elecciones; no ha pasado nada en concreto. Fuentes informadas sugieren que las conversaciones sobre la reconciliación han llegado otra vez a un punto muerto. En pocas palabras, renunciar al poder concreto no está en la agenda de los ascendentes líderes de Hamás en Gaza.
Los iraníes parecen estar apoyando firmemente a la dirigencia de Gaza y a su estrategia de confrontación.
Los líderes de Fatah han argüido, de hecho, que la dirigencia de Hamas en Gaza fue pagada por Irán para que impida la reconciliación.
Los iraníes están interesados en áreas geográficas concretas desde las cuales ejercer una presión militar, a través de sus aliados, sobre Israel. Ellos encuentran poca utilidad o tienen poco interés en las largas campañas políticas en las que los palestinos debaten y polemizan sobre su ruta preferida. Los iraníes parecen, al menos por ahora, haber conseguido lo que querían.
Por lo tanto, la confiada y militarizada dirigencia de Hamas en Gaza ha logrado mantener el apoyo de Irán. Está a la espera de una nueva era de militancia, en la que mantendrá un vínculo directo territorial con Egipto, donde espera que sus camaradas, los Hermanos Musulmanes, tomen pronto el control.
Esto abrirá nuevas posibilidades en las que, lejos de estar bajo el asedio israelí, el Hamas de Gaza espera convertirse en un factor de vanguardia del sitio que será impuesto sobre Israel.
Los primeros disparos de confianza en esta nueva fase fueron efectuados esta semana.
El hecho de que el liderazgo de Hamas en Gaza parece haber conservado el vínculo iraní; mientras mantiene sus lazos con los Hermanos Musulmanes en El Cairo debería preocupar a los planificadores israelíes.
Debería servir para disipar cualquier suposición de que los islamistas chiíes y sunítas continuarán eternamente despedazándose los unos a los otros, dejando convenientemente a Israel para que disfrute del papel de espectador.
También se debería recordar que por lo menos en una ocasión en el pasado (en 1956), la guerra entre Egipto e Israel se volvió en inevitable, como resultado de un proceso iniciado por la actividad terrorista que surgía de Gaza.
El período de calma en el conflicto entre Israel y Gaza, controlada por Hamas, fue posible gracias a la imposición por parte de Israel de un equilibrio de terror en la Operación Plomo Fundido. El surgimiento de los Hermanos Musulmanes en Egipto y el declive de los líderes de Hamas en el exterior han reconfigurado este equilibrio.
Los temblores del parto de esta nueva fase se hicieron sentir en el sur de Israel el fin de semana pasado.