El truco de islamizar

27/Jun/2012

Clarín, Marcelo Cantelmi

El truco de islamizar

Por Marcelo Cantelmi
– 27/06/12
La historia parece a veces un fenómeno ilegible para muchos de los protagonistas de estas épocas. Se lo nota en las formas inflexibles del trámite del callejón económico europeo pero también en la levedad con que se lidia con las nuevas demandas sociales y políticas de esta etapa.
En Egipto, por primera vez en la historia un civil votado democráticamente acaba de llegar a la presidencia. Es un giro revolucionario en el país más influyente de la región. Pero ese crecimiento ha sido colonizado por los militares que buscan que el salto de tiranía a democracia no roce sus intereses. Creen poder hacerlo. El nuevo mandatario, Mohamed Morsi, pertenece a los Hermanos Musulmanes, un sello con una historia de complicidad con la dictadura militar. Esa cofradía primero saboteó la rebelión republicana egipcia pero luego se sumó cuando advirtió, con olfato oportunista, que el régimen estaba perdido. Morsi hereda un país con la mitad de sus 80 millones de habitantes entre la pobreza y la miseria. Para desactivar esa bomba social debería mejorar la distribución del ingreso, lo que implicaría influir en los presupuestos de las FF.AA. cuyas empresas explican cerca de la mitad del PBI nacional. Pero su mapa carece de ese sendero.
En su lugar ha diseñado un plan que se propone teñir de islam al país. No es una cuestión de fe, aunque eso enarbolen. La pobreza es una parte consustancial del integrismo religioso y la dominación. Y lo de Morsi es un desfachatado uso de la religión como herramienta de control político y social. El islam –no sólo esa fe– ha sido siempre operado como ariete para frenar el crecimiento político de la gente. Desde la época de la Guerra Fría se lo usó para abortar el nacimiento de sindicatos u otra forma de organización civil relativista que pudiera discutir el poder real. Morsi en Egipto, el Ennahda en Túnez o la nueva dirección libia, que impuso la sharía tras eliminar a Muammar Kadafi, van por igual camino. Cuando el islam se une a la política se pergeña una forma de fascismo, advierte el economista egipcio Samir Amin. La buena noticia es que hay un punto ciego en la construcción de estos callejones, la propia gente que ya hizo su práctica callejera volteando dictaduras. Ese aprendizaje nunca se olvida.