Historiadora Daniela Bouret: en los diarios de finales de 1920 “existía un antisemitismo fuerte”

20/Jun/2012

Copredi, CCIU

Historiadora Daniela Bouret: en los diarios de finales de 1920 “existía un antisemitismo fuerte”

Montevideo y
Tel Aviv tienen algo en común. Ambas se ocupan de la diversidad de género. La
metrópolis israelí organiza anualmente una marcha para homosexuales, lesbianas,
bisexuales y transexuales. La capital uruguaya, por su parte, organiza cada setiembre el
festival de cine “Llamale H” en el cual también se difunde la diversidad
sexual, destacó la historiadora Daniela
Bouret, de 45 años de edad, quien se desempeña asesora de la División Turismo
de la Intendencia
de Montevideo. Asimismo, es autora del libro “Entre la matzá y el mate”, sobre la
inmigración judía al Uruguay en la década del ´30 del siglo pasado. Recientemente Bouret participó en una reunión que convocó a autoridades comunitarias
judías, el embajador israelí, Dori Goren, a la intendenta de Montevideo, Ana
Olivera, y a su par canario Marcos Carámbula, para intercambiar opiniones sobre
la visita de la mandataria capitalina a Israel. La historiadora señaló a Copredi (CCIU)
que “todos
(los participantes) coincidieron en los aciertos del país (Israel) en el manejo
de sus recursos humanos y materiales, en el desarrollo urbano, en sus plazas,
parques, en la limpieza y en la accesibilidad para discapacitados”.

 

A continuación la entrevista que Copredi mantuvo con
la historiadora:

 

– ¿Qué significó haber sido la directora de Desarrollo
Institucional del Teatro Solís?

 

– Fue un desafío
precioso. Me encontraba dirigiendo el Espacio Cultural El Sótano del Carrasco
Lawn Tennis Club hacía cinco años, cuando la administración del entonces intendente
Mariano Arana me invitó a participar de este proyecto. Yo tenía un Solís en la
memoria y participar en colocarlo de nuevo en el centro de la actividad
cultural de la ciudad me emocionaba.

 

La primera vez
que fui al Solís tenía tres años, mis padres habían salido “solos” a un
concierto, me habían dejado con mi tío Mario y con Irene una amiga (ambos
dedicados al teatro), así que como extrañaba un poco me llevaron a mí también y
con ese conocimiento del espacio que tenían pudieron hacerme ingresar entre
bambalinas. Años más tarde fui a algunos espectáculos como espectadora hasta
que un día, con el Solís cerrado el proceso de 
restauración, me impactó recorrerlo.

 

Eso fue lo
primero que recordé cuando accedí a ser parte de este equipo que pusiera en
órbita de nuevo al Solís. Luego fue todo muy rápido. Fuimos convocados a
conformarnos en un equipo de dirección que entonces estaba integrado por Jorge
Navratil en una suerte de área de Marketing, Ricardo Mazzarelli como director
técnico y yo como directora de Desarrollo Institucional con Gerardo Grieco como
director general, y dirigidos por Gonzalo Carámbula, el director del
Departamento de Cultura. Eran todos cargos de confianza.

 

Durante ocho
meses trabajamos diseñando un plan estratégico para poner en marcha el teatro y
seleccionar el personal; ocho meses épicos para poder abrirlo ese 25 de agosto
de 2004. Estábamos muy motivados porque se trataba de un bien patrimonial con
casi un siglo y medio de historia, que había que proyectarlo para el futuro,
gestionándolo con una visión moderna, basada en recursos humanos capacitados y
un plan de desarrollo cultural y artístico que potenciara también a la Ciudad Vieja.

 

– ¿Cuáles fueron las innovaciones principales que se
realizaron en el teatro durante su gestión?

 

– Mi responsabilidad
fue crear y dirigir tres departamentos: el Centro de Investigación,
Documentación y Difusión de las Artes Escénicas (CIDDAE), inaugurando una sala
de exposiciones, una fotogalería con el Centro de Fotografías, y el archivo que
contiene gran parte de la historia de las artes escénicas de Montevideo, un
Departamento de Atención al Público inaugurando un sistema de pasantías con
estudiantes de escuelas de hotelería y turismo y asistentes permanentes (boletería,
guías, telefonistas, recepción, atención al público); y un Departamento de
Educación dedicado al relacionamiento con el sistema formal y no formal de
enseñanza y visitas guiadas.

 

Fue un tiempo de
creación, impulso, gestión e innovación con un equipo humano maravilloso. Lo
más significativo creo que fue el trabajo en red. Realizamos encuentros de
archivos y centros de investigación a nivel internacional; aplicamos a fondos
concursables europeos que ayudaron al rescate del acervo documental; llevamos
adelante líneas de investigación en artes escénicas originales que presentamos
en congresos regionales; publicamos libros; realizamos exposiciones; hicimos
accesible la mayor cantidad de documentación on line; trabajamos con las
universidades públicas y privadas, con la Escuela
Multidisciplinaria de Arte Dramático (Emad), con Secundaria y
Primaria, organizaciones no gubernamentales y con el Conglomerado de Turismo de
Montevideo (cluster integrado por los
sectores que integran la cadena de valor turística junto a la Intendencia de
Montevideo, el Ministerio de Turismo y Deporte y la Junta Departamental).

 

Inauguramos
programas específicos de accesibilidad y sensibilización para niños,
adolescentes, no videntes y adultos mayores basados en la programación del
teatro y cursos de actualización para artistas del medio. Instauramos un
sistema de calidad en atención al público con rotación de tareas que aseguraba
un conocimiento y manejo del centro cultural en todas sus dimensiones.

 

– Actualmente usted es asesora de la División Turismo
de la Intendencia
de Montevideo. ¿Cuáles son los proyectos más importantes que están
desarrollando en esta área?

 

– Fui docente de
la tecnicatura de Turismo en la
Universidad de la República (Udelar) durante dos años, y fui la vicepresidenta
del Conglomerado de Turismo de Montevideo, por tanto mi integración aquí supuso
la aplicación de esta experiencia al lado de Claudio Quintana, Director de la División Turismo
de la intendencia, responsable por llevar adelante un plan pensado para mejorar
la competitividad de Montevideo como destino turístico. Quintana es Licenciado
en Turismo y viene de una experiencia de años al frente de la División Turismo
en Paysandú, por tanto trabajar con él es una buenísima oportunidad.

 

En los planes más
concretos hemos presentado un pliego de licitación para llamado a Bus Turístico
que fue aprobado por todos los partidos políticos en la Junta Departamental
y ahora está en la intendencia para su lanzamiento; inauguramos un módulo de
atención turística en la explanada del Palacio Municipal y estaremos
inaugurando otro en el edificio Jaureguiberry en el Mercado del Puerto, además
de un llamado a Asistentes de Turismo para su atención junto a pasantes;
profundizamos el proceso de gobernanza junto a los municipios de la ciudad con
más perfíl turístico.

 

Asimismo, estamos
diseñando un plan para un observatorio de turismo con la Udelar y la Universidad Católica
del Uruguay; apoyamos el desarrollo de productos turísticos específicos;
estamos planificando dotar de mejor infraestructura y propuestas al Panorámico
(piso 24 de la intendencia); y estamos diseñando un plan de señalética
turística y una página web junto a otros proyectos con el Conglomerado de
Turismo de Montevideo.

 

– ¿Qué comentarios le realizó la intendenta
Ana Olivera —luego de su viaje a Israel— acerca de la aceptación de los
homosexuales en este país, quienes incluso participan en una importante
manifestación anual —de carácter internacional— que tiene lugar en Tel Aviv?

 

– Dori (Goren),
el embajador de Israel en Uruguay, ofreció su casa para un encuentro entre la intendenta
y autoridades municipales para compartir reflexiones del viaje (de Olivera a
Israel) con  autoridades de la comunidad
judía Entre los presentes se encontraba también el intendente de Canelones
Marcos Carámbula y todos coincidieron en los aciertos del país (Israel) en el
manejo de sus recursos humanos y materiales, en el desarrollo urbano, en sus
plazas, parques, en la limpieza y en la accesibilidad para los discapacitados.

 

En cuanto al
segmento denominado LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), Tel Aviv
ha desarrollado varias iniciativas para posicionar su ciudad como amigable (o friendly) que tiene como objetivo por un
lado, la lucha contra la discriminación y por otro, captar un segmento de
turistas con alto poder adquisitivo que invierte en paseos, arte y cultura.

 

En este sentido,
Uruguay tuvo desde
principios del siglo XX una legislación social avanzada en el reconocimiento a
los derechos laborales y sociales que hoy se completa con la promulgación
de  las leyes antidiscriminación, de
cambio de sexo registral, de unión concubinaria y de adopción, que protegen los
derechos de la diversidad, haciendo una ciudad más tolerante y respetuosa. En
el Conglomerado de Turismo de Montevideo se fundó un sector friendly en la Mesa de Oferta Cultural que
busca promocionar sus servicios para brindarle al turista de la comunidad LGBT
el mejor servicio personalizado y exclusivo con un respaldo institucional para
que su experiencia en Montevideo sea excelente.

 

– ¿Usted considera, en ese sentido, que se podría
realizar en nuestro país una marcha –con participación internacional- de
reivindicación de los derechos de los homosexuales?

 

– Setiembre es
celebrado como el Mes de la
Diversidad en Montevideo. Aquí tienen lugar la marcha de la
diversidad, pero también se realizan festivales de cine como Llamale H, y
generalmente ciclos de charlas y debates. La marcha es un espacio reflexivo que
se transforma en celebración para generar empatía en el resto de la comunidad,
y perfectamente puede ser una instancia para convocar participación regional o
internacional.

 

– ¿Qué recuerda de la experiencia que la llevó a
investigar la inmigración judía en los años previos a la Segunda Guerra
Mundial?

 

– Estuve casada
veinte años con un gran hombre de la colectividad. Tenemos dos hijos juntos
quienes se han integrado de manera diversa al judaísmo, ya sea en el colegio o
en tnuá (movimiento juvenil sionista),
y el mayor tuvo la experiencia de viajar  durante un mes a Israel con su grupo del
liceo. En mi condición de historiadora todo el tema de las raíces de mi ex
marido me importaba porque también marcaba el futuro de mis hijos; además me
interesaba el tema de la inmigración, la aculturación o el resguardo de las
tradiciones y el tema identitario que se plasmaba en la cotidianeidad de mi
familia. Estoy convencida que para investigar un objeto de estudio con éxito
debe existir interés y empatía; desde ahí arranqué.

 

– ¿Cuáles cree que son las conclusiones más
importantes de este trabajo cuyo resultado final se plasmó en el libro “Entre
la matzá y el mate” que escribió junto a David Telias y Álvaro Martínez?

 

– Empezó como un
trabajo universitario y se transformó en libro; lo recuerdo con cariño porque fue
mi primer libro y (lo preparé) con dos amigos con los cuales trabajamos muy
bien. Es más, David sigue muy vinculado a estos temas y trabajando desde la ORT así que ahí quedó bien
resguardado este comienzo. Creo que un aporte fue contrastar la memoria con la
historia, que si bien tienen puntos en común y se cruzan no son lo mismo.

 

La memoria es
selectiva, tiene procesos de construcción confusos, pero es tan importante lo
que realmente sucedió como lo que la gente recuerda de lo que fue, porque eso
en definitiva es lo que marcó sus vidas. Y vimos diferencias entre la memoria y
un repositorio de fuentes como era la prensa escrita. En los diarios de época
existía un antisemitismo fuerte, asociado a fines de los años ´20 (del siglo
pasado) ante la crisis del ’29 con la competencia “desleal” de los vendedores
ambulantes (judíos) clapers y cuentenikes al comercio establecido;
cosa que hoy desde el otro lados del mostrador, paradojalmente, puede seguir
siendo un tema. Uruguay de puertas abiertas es un mito que funcionó por
décadas.

 

En realidad, si
bien fuimos receptores de inmigrantes, también durante años establecimos una
legislación restrictiva a algunos inmigrantes en un marco de creciente
xenofobia. Fueron años difíciles, pero para los recién llegados estas tierras
fueron un refugio casi paradisíaco. Y eso lo demuestra la integración cívica a
la sociedad y el florecimiento de una vida judía que aún permanece y cuyos
miembros son activos componentes de toda la comunidad.

 

Este libro luego
tomó forma de exposición. En este caso, visualizamos a tres colectivos de
inmigrantes como refugiados en Uruguay, ya sea por razones étnicas, religiosas
o políticas y aunamos esfuerzos para poner en escena en el Cabildo de
Montevideo una exposición que unía a refugiados judíos, armenios y a españoles
exiliados por la Guerra
Civil (de su país). A través de las historias de vida, la
música y hasta la gastronomía encontramos muchas coincidencias entre los tres
pueblos, pero también quedó claro que la matzá
siguió siendo la raíz gastronómica judía más específica.

 

Entrevista realizada por el Lic. Martín Kalenberg