Libia se debate entre la democracia y las armas

08/Jun/2012

El País, Uruguay

Libia se debate entre la democracia y las armas

8-6-2012

Transición. Este mes votarán y se redactará la Constitución
EL PAÍS DE MADRID | TRÍPOLI
Libia tiene previsto elegir el 19 de junio a los 200 diputados que redactarán una Constitución en un Estado plagado de reinos de taifas y de milicias que rechazan su desarme y que atesoran poder.
Otros datos apuntan a que no todo es catastrófico. Ni mucho menos. Ya se han celebrado elecciones locales y la vida para los seis millones de libios retorna a la normalidad. Y lo que es crucial: la producción de petróleo, el maná que proporciona el 90 por ciento de los ingresos, ha recuperado el nivel previo a la revolución.
Ocho meses después de la captura y asesinato del excoronel Muamar Gadafi, que gobernó con mano de hierro su país durante unos 42 años, los libios disfrutan de cierta estabilidad. Porque lo insoportablemente imprevisible era una dictadura capaz de anular el régimen de la propiedad privada o de prohibir las exportaciones e importaciones de la noche a la mañana.
Ahora, la vida económica y comercial ha recuperado el pulso y nada presagia que puedan decretarse expropiaciones o decisiones arbitrarias que cambian en horas pilares fundamentales del Estado.
Pero, por otro lado, el hundimiento del régimen ha desencadenado dinámicas peligrosas para la estabilidad regional y la unidad del país. La proliferación de armas ya ha contribuido a la proclamación de un Estado tuareg en gran parte de Malí; 3.000 líderes tribales de la oriental Cirenaica anunciaron en marzo la formación de un Gobierno regional autónomo; las ciudades de Misrata y Zintán, las más beligerantes contra el tirano, son feudos en los que la autoridad federal no existe. Las escaramuzas entre grupos tribales en las sureñas Sabha y Kufra son moneda común.
HACIA ADELANTE. Casi todo está por construirse en un país en el que se hizo tabla rasa de las instituciones del Estado. El Ejército, despreciado por Gadafi, y la policía están en plena formación; solo esta semana ha comenzado el primer juicio contra un preboste del régimen, el exjefe de los servicios de inteligencia exterior Bouzid Dorda. Mientras, Saif el Islam, hijo de Gadafi, continúa retenido por la milicia de Zintán, que se niega a entregarlo a la justicia internacional.
Los esfuerzos de los nuevos dirigentes se han centrado en gran medida en preservar las instalaciones petrolíferas. La petrolera británica BP y la italiana ENI han regresado a trabajar a Libia en pos del excelente crudo libio, codiciado por la facilidad para su refino.
Ya se extraen 1,5 millones de barriles diarios, como antes de febrero del año pasado. Las compañías aéreas de Túnez, Austria, Italia, Egipto, Alemania, Turquía, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, Argelia y Marruecos han inaugurado o reanudado vuelos comerciales a Trípoli, y en menor medida a Bengasi y Misrata.
CARENCIAS. El incidente en el aeropuerto de Trípoli esta semana (hombres armados de Tarhuna, ciudad cercana a la capital libia, allanaron sin oposición las pistas) se atisba como un escollo menor.
«Esta gente joven necesita retos. Necesitan empleos. Mientras no los tengan, conservarán sus kalashnikov y estarán en las calles, probablemente montando checkpoints», comentaba el lunes el viceprimer ministro Mustafá Abushagur, de visita oficial en Washington a la caza de inversiones estadounidenses.
«La democracia es todavía desconocida para el pueblo libio y la gente no sabe cómo hacer uso de su libertad. Plantean exigencias que estiman legítimas. Creen que (tomar instalaciones estratégicas) es la mejor manera de expresar su ira», admitía a la agencia Reuters el ministro del Interior, Fauzi Abdel Aal, sobre el asalto al aeropuerto de Trípoli. Milicianos de Zintán reconquistaron el aeródromo y lo devolvieron al débil Gobierno.