Mirando al SUR por Enrique WeiszEn el año 2003 hice en la
embajada del Uruguay una exposición con obras realizadas entre los años
1959 a 1966, es decir el estilo del Taller de Torres García. La típica
paleta baja, naturalezas muertas, paisajes, dibujos y apuntes tomados en
la calle y finalmente los constructivos tanto los abstractos como los
semi – figurativo, a veces con la paleta de la “Mística” y también con
colores puros.
Nuestro embajador entonces el Sr. José Luis Pombo quien me
invitó a explicar y demostrar al publico como se aplica y el porqué de
la medida áurea que era el alma mater de dicha escuela. Era imposible
recordar emocionado los tan hermosos momentos pasados con mis
condiscípulos y con mis maestros.
El primero fue Guillermo Fernandez quién me transmitió los
verdaderos conceptos de la pintura. La gran disciplina en medir las
proporciones, que los huecos son tan importantes como los objetos, hay
que buscar la unidad. El modelo está como pretexto, hay que servirse de
él y no servirlo.
El primero fue Guillermo Fernandez quién me transmitió los
verdaderos conceptos de la pintura. La gran disciplina en medir las
proporciones, que los huecos son tan importantes como los objetos, hay
que buscar la unidad. El modelo está como pretexto, hay que servirse de
él y no servirlo.
La luz y sombra con la mancha y la linea, hay contrastes y
paisajes y el color ser{a falso si no tiene el “Tono”. Todo esto era muy
difícil de entender para un principiante, pero Guillermo sabía como
traducirlo a un lenguaje más sencillo y no sería hasta que el alumno lo
entendiera y sin servirse de términos filosóficos e intelectuales para
aparentar.
Un día le pedí a Guillermo que me inicie en la pintura
contractiva, y éste con toda la honestidad, que lo caracteriza, me
sugirió que se lo pida a Gurvich que en esto tiene más experiencia. Me
arrebató un cuaderno que tenía en la mano y comenzó a dibujar
explicando los funcionamientos de los planos, sus ritmos, concentración
de formas n un punto del espacio, los tres ritmos puros (triángulo –
rectángulo y circunferencia) pero aquí tanto las formas como los colores
tendrán que ser mental y no visual, se parte de una idea y no de una
contemplación como en la pintura que enseña Guillermo.
Posteriormente nos encontrábamos una vez por semana en el
Taller de Torres García, yo llevaba mis cartones estructurados para que
me hiciera la crítica y éste me proporcionaba diferentes ejercicios para
que los pudiera desarrollar en mi taller. Gurvich era un tipo muy
dinámico y estaba siempre de buen humor.
Una vez vinieron de la Shomer Ha Tzair para encargarle la
escenografía del festival de danzas que hacían anualmente en el Teatro
Solís.Yo estaba a su lado y Gurvich con mucha calidad les dijo que me lo
dieran a mí que a pesar de ser nuevo tenía mucho talento y lo podía
hacer mejor que él.
De ésta manera se quitó el compromiso de encima y yo realicé mi
primera escenografía y adquirí nuevas experiencias.Posteriormente junto
a un grupo de jóvenes pintores comenzamos a tomar clases particulares
en su taller del cerro.
Algunos del grupo recuerdo eran Vilches, Bergallo, Scrimini,
Gorka etc. Recuerdo que estas clases que las tomábamos todos los
domingos, me dieron un gran impulso. Desde su casa tomé
varios a puntes de azoteas del barrio y algunas fueron llevados a la
tela. También tomé apuntes del frigorífico nacional que era lo que
teníamos enfrente.La personalidad de Gurvich se destacaba no sólo como
maestro sino también como persona.
Todo él se brindaba y el que no tenía dinero para pagar sus
clases igual concurría y otros pagaban de acuerdo a sus posibilidades. Recuerdo
una vez en año nuevo, nos reunimos en su casa para hacer un brindis con
el grupo al cual se adjuntaron Rosita (mi señora) y otros trabajadores
del espíritu como Vila, Sara Capurro y algunos más. La fiestita resultó
como esas espontáneas y que resultan mejores.
Había que ver al maestro con el vaso de vino en la mano
contando historias ligeras con los ojos chiquitos y chispeantes, sin
para de hablar; y bueno no puedo contarles como estaba ya en el cuarto
vaso porque yo también tomaba pero yo sé, que cuando se ponía así, le
gustaba cabalgar con los filósofos y nacer propuestas de educación
nacional con grandes reformas sociales.
En el año 1966 yo ya estaba en Israel y Gurvich vino a mi casa
porque estaba haciendo cerámicas en un taller de Tel Aviv y venía a
dormir a mi casa pues yo vivía a una ½ hora de Tel Aviv. Llegaba Tarde
pero siempre me encontraba con el mate pronto y siempre había algun tema
para discutir.
Una vez hubo un concierto de Yehudá Menuhim en Tel Aviv y este
se vino desde el Kibutz Ramat Menashe con Toto y Martín (que tendría un
año) para dejarlo dormir en mi casa pues no querría perderse tal
oportunidad.
Mi pintura aquí en Israel ha tenido varios cambios y ya pasaron
muchos a los de su muerte y sin embargo me pregunto ¿Cómo vería Gurvich
estos cuadros si viviera? Enrique Weisz – Noviembre 2005BiografíaNace en Buenos Aires en 1931; a la edad de 5 años, junto a toda su
familia , se traslada a la ciudad de Carmelo-Colonia. A la edad de 16
años vuelven a mudarse, esta vez a Montevideo, donde se nacionaliza
uruguayo. Desde muy joven muestra destreza y vocación por las artes y
por la pintura en particular.
En el año 1959 con 28 años de edad ingresa al Taller Torres García y
participa de todas las muestras colectivas de dicho taller desde su
ingreso hasta 1963. Sus maestros fueron, sucesivamente, Guillermo
Fernández y José Gurvich.
En 1973 decide emigrar definitivamente a Israel, después de haber
vivido allí de 1963 a 1966 y se instala en el Kibutz Guivat Hashlosha. A
partir de entonces su obra se internacionaliza y comienza a exponer una
gran cantidad de muestras colectivas e individuales en diversas
ciudades, Tel Aviv, Montevideo, Toronto, Montreal, Barcelona y Pamplona
entre otras.
Por su larga trayectoria fuera del país, se ve influenciado también
por otras vertientes del arte contemporáneo, particularmente las
formulaciones de Klee, Kandinsky y el polimaterismo de Kurt Schwitters y
Robert Rauschenberg.
En el año 2003 fue seleccionado por el museo de Israel de Jerusalem
para participar de un video sobre el Arte Moderno para el centro de Arte
ModernoHoy Enrique Weisz tiene 80 años, continúa viviendo en el
Kibutz Guivat Hashlosha donde pinta activamente además de dictar clases
a sus alumnos.