17-5-2012
El Presidente del Comité Central Israelita, Ing. Roberto Cyjon, tras la reunión con el Papa Benedicto XVI en el Vaticano, como parte de una delegación del Congreso Judío Latinoamericano
(Ana Jerozolimski)
P: Roberto, acabas de participar en una histórica reunión , como parte de la delegación del Congreso Judío Latinoamericano, con el Papa Benedicto XVI. ¿No exagero con esto de “histórica”—verdad?
R: No es una exageración. El Vaticano en diferentes ocasiones ha recibido a judÍos, incluso sudamericanos. En esta ocasión, el Papa Benedicto XVI recibió al conjunto de los representantes oficiales del judaÍsmo latinoamericano, a través de una coordinación con el CJL. Es así que tuve el honor y oportunidad de representar a nuestra comunidad como judío uruguayo en el ejercicio de la presidencia del CCIU.
P: Realmente creo que es un gran honor…Empecemos por el final…¿cuáles fueron los resultados de la cita? ¿Se puede hablar de algo concreto, más allá de la importancia misma del encuentro?
R: Esta visita es en sí misma algo muy concreto. Es un logro alcanzado luego de un proceso de diálogo interreligioso a partir de NOSTRA AETATE del año 1965. El Vaticano ha reconocido entre otras expresiones, el Viejo Testamento, nos ha comenzado a llamar como «sus hermanos mayores» y transitando una larga historia de diálogos y acercamiento ha reconocido al Estado de Israel. El actual Papa Benedicto XVI tal como su antecesor, han visitado Israel y afianzado en tal sentido, lazos diplomáticos y por ende políticos con el Estado Judío. Sumado además, a más de cuarenta años de contactos directos con el Congreso Judío Mundial. Ello deriva pues, en este encuentro exclusivo con los judos latinoamericanos. Somos las comunidades que vivimos en el continente más creyente, si no el más devoto, a la Iglesia Católica. Por lo tanto, el logro concreto, se debe interpretar ni más ni menos como el reconocimiento del Vaticano a nuestras comunidades judías en la región, latinoamericanas como tales y en particular por nuestros respectivos países.
P: ¿Notaron al Papa preocupado por algún tema en particular?
R: Hay una preocupación manifiesta por los vínculos presentes y futuros con una juventud supuestamente más secular o al menos más distante de los valores más caros para la Iglesia Católica. También se mencionaron problemas con los valores de familia tradicionales para la Iglesia, una apreciación de disgregación en esta sociedad globalizada. Asimismo el Papa mencionó la preocupación por la equidad social y la paz en general.
P: Grandes desafíos que requieren de procesos profundos sin duda, no de proclamaciones…¿Cuánto sientes que el Papa estaba bien al tanto de los problemas que preocupan al judaísmo latinoamericano? ¿Y cómo lo plantearon ustedes?
R: El Congreso Judío latinoamericano leyó en voz de su presidente Jack Terpins y entregó al Papa, una declaración planteando nuestros valores y preocupaciones como judíos. Entre otros, el sentido profundamente democrático con que vivimos en nuestras sociedades y la voluntad de acercamiento y diálogo en consonancia con dichos principios. Hubo coincidencias en los temas de paz, solidaridad y equidad, así como en evitar todo tipo de discriminaciones.
P: ¿Qué importancia tiene en tu opinión un encuentro de este tipo? ¿Puede aportar a cambiar realidades o la Iglesia no tiene hoy poder que sea relevante para, por ejemplo, lidiar con el antisemitismo actual, que no es el tradicional de años atrás, nutrido en gran medida de raíces cristianas?
R: Lo valoro profundamente. Las realidades con que lidiamos referentes al antisemitismo, tienen raíces milenarias y demasiado profundas como para ser cambiadas en un puñado de décadas, o en un primer encuentro oficial. Se pretende transitar un camino diferente que cambie dichas huellas de dolores previos, por una nueva ruta de entendimiento. Los judíos no olvidamos nuestras penurias sufridas injustamente ni perdonamos a quienes nos las causaron. Pero los judíos permanentemente trabajamos por la reconciliación; extendemos una mano amiga a toda opción de sana convivencia en la diversidad. La nuestra y la de los otros. La Iglesia sí tiene poder para luchar por el mismo objetivo. Llevará tiempo, pero si se atenúan viejos estigmas, si nos conocemos más y mejor activando por valores comunes, se podrán obtener resultados positivos.
P: La Iglesia católica tiene un peso importante entre los creyentes en América Latina.Ya has hecho de hecho referencia a ello al comienzo. En otras zonas del mundo sin embargo, no sólo los católicos sino los cristianos en general, son una pequeña minoría, en muchos casos atemorizadas por extremistas y fundamentalistas islámicos. ¿Surgió ese tema en la conversación?
R: El objetivo del encuentro fue acercarnos católicos y judíos en el mundo de hoy con sus características particulares. El extremismo islámico y sus atentados a judíos y cristianos entre otros- los más recientes y crudos contra cristianos e iglesias cristianas han transcurrido en Africa en paises gobernados por regímenes de dichas características- son temas inherentes a todo el mundo. Quien no percibe y condena dicha violencia extrema, no decodifica con claridad los tiempos en que vivimos. Independientemente de las declaraciones puntuales realizadas en el encuentro oficial.
P: ¿Y el tema de Israel? ¿Es claro para el Papa Benedicto XVI que para dirigentes judíos, latinoamericanos en este caso, pero por cierto podían ser también de otro lado, el vínculo es natural?
R: Nuestra identidad judía está ligada al Estado de Israel. El Papa Benedicto XVI lo tiene muy claro y se triangulan los vínculos con el Vaticano tanto a través del Congreso Judío Mundial, como con representantes del Estado de Israel. Para nosotros es natural y correcto y es perfectamente entendido.
P: Yo creo que los judíos todos recordaremos siempre con especial admiración la figura del Papa Juan Pablo II por toda su actitud en pro del diálogo y el acercamiento.¿Sentiste que Benedicto XVI entró plenamente a sus zapatos?
R: El Papa Juan Pablo II ha sido quizás el artífice del actual acercamiento, gestos de amistad y mutuo reconocimiento. Reitero que se trata de un proceso que incluso lo antecede. El Papa Benedicto XVI, trabajó intensamente este tema junto a su predecesor, siendo aún Cardenal. Presiento que efectivamente hizo propios estos conceptos y trabaja intensamente por ellos. Sus colaboradores en el Vaticano, Cardenales y Obispos, nos han hecho sentir igualmente satisfechos con su amabilidad y declaraciones. Fuimos muy bien recibidos por todos ellos.
P: De acuerdo a lo que pudiste captar en esta cita en el Vaticano ¿podemos decir claramente que el pueblo judío tiene en el Obispo de Roma actual un interlocutor comprometido con el diálogo, las buenas relaciones y hasta la cooperación en todo aquello a lo que pueden aportar hombres de buena fe?
R: Estimo y espero que sí. Dicho compromiso se debe continuar transmitiendo en forma sistemática desde las figuras más representativas de la Iglesia en nuestros países, llegando a los sacerdotes más novatos. En tanto el mensaje del Papa Benedicto XVI sea transmitido a todos los fieles católicos en Latinoamérica y el mundo, llegando al corazón del feligrés, se podrán escribir nuevas páginas de reconciliación y buena convivencia entre católicos y judíos.
P: ¿Quisieras agregar algo que yo no haya sabido preguntar?
R: Quiero destacar la agradable compañía que hemos mantenido con nuestro embajador del Uruguay ante el Vaticano, el Dr. Daniel Edgardo Ramada Piendibene , al recibirnos afectuosamente como compatriotas ante tal ocasión , así como un hecho puntual que me conmovió previo al viaje. Tuve mucho interés en visitar personalmente a un gran amigo, para contarle acerca de mi alegría respecto al evento que iba a vivir. Por razones de agenda me fue imposible, pero tuve la suerte de encontrarme con su señora en la calle, a quien le hice el comentario. Con lágrimas en los ojos me solicitó que en la visita al Papa, le ruegue que rece por la salud de un familiar cercano que está muy enfermo. Nos despedimos emocionados ambos y le prometí que lo haría. Me sentí muy reconfortado cuando al estrecharle la mano al Papa, le transmití dicho deseo y solicitud: que eleve una plegaria para una pronta recuperación, junto a aquellos uruguayos católicos que tienen familiares enfermos. Le agradezco a esta señora, la oportunidad que me brindó como judío uruguayo, de poder agregar mi grano de arena personal en trabajar juntos por todos los conceptos antes relatados.
P: Qué linda historia Roberto….Esos granitos de arena..valen oro y quedan por siempre en el corazón. Muchas gracias por tu tiempo.Y que tengamos siempre buenas noticias como este encuentro en el Vaticano.
R: Muchas gracias a ti.
“El Papa hizo propios los conceptos de acercamiento y mutuo reconocimiento, que le antecedieron”
18/May/2012
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski