Tragedia y farsa en Siria

12/Abr/2012

Aurora, Jonathan Spyer

Tragedia y farsa en Siria

11/04/2012 OPINIÓN
Occidente consiente a Assad
Autor: Jonathan Spyer
La supuesta aceptación del plan de seis puntos del enviado especial de la ONU, Kofi Annan, por parte el régimen de Bashar Assad, representa la última maniobra del dictador sirio para ganar tiempo con el fin de aplastar el levantamiento contra su gobierno. Según el programa, el régimen debería retirar las tropas y los blindados de los centros urbanos de Siria para el 10 de abril.
La segunda conferencia de los “Amigos de Siria”, en Estambul emitió un plazo límite para que Assad comience a implementar el plan. La Conferencia declaró que Assad será juzgado por “sus actos, y no por sus promesas”.
Un teniente general noruego, descrito como un “veterano pacificador del Oriente Medio” fue designado para dirigir el equipo de apoyo de la ONU que pronto partirá hacia Siria. Los comunicados de prensa de la ONU aún no han aclarado a qué zonas del Oriente Medio el teniente general Robert Mood ha traído la paz, a lo largo de su carrera. En cualquier caso, el militar y su equipo estarán allí para evaluar la situación sobre el terreno y dialogar con ambas partes para evaluar las perspectivas del despliegue de un equipo de observadores desarmados en Siria.
Tras haber aceptado el plan de Annan; el régimen ha incrementado sus ataques contra centros de la insurrección. El ejército continúa arrasando la desafiante provincia de Idleb y el área de Deraa.
El mismo día de la aceptación de las propuestas de Annan, 60 civiles sirios fueron asesinados por parte de las fuerzas de Assad.
Assad quiere lograr el máximo nivel de la pacificación antes de ofrecer cualquier gesto hacia la implementación del plan de Annan. No hay ninguna razón para pensar que la aceptación teórica de las propuestas del enviado de las Naciones Unidas por parte de Assad tendrá algún efecto serio en el sangriento contraataque que está llevando a cabo su régimen.
El patrón es familiar. En noviembre, el régimen proclamó la aceptación del plan de la Liga Árabe. Sin embargo, el derramamiento de sangre; continuó a buen ritmo.
Un equipo de desafortunados espectadores de la Liga Árabe, encabezados por un presunto criminal de guerra de Sudán – el general Mustafa al-Dabi -, fue enviado a ese país.
Esta gente se pasó un par de semanas observando a las fuerzas de Assad fuerzas masacrar a los civiles antes de retirarse silenciosamente. El régimen también anunció anteriormente dos veces la aceptación de las propuestas de Annan – sin que se apreciara algún efecto.
El plan actual contempla el inicio de un “el proceso político inclusivo conducido por Siria”, que seguiría a un “alto el fuego, incluyendo la retirada de tropas y armas pesadas del interior y los alrededores de las áreas pobladas”.
Estos son los elementos claves de la propuesta de Annan, que también aboga por la liberación de “las personas detenidas arbitrariamente- “, la libre circulación de periodistas a través de Siria, el suministro de ayuda humanitaria a través de un mecanismo de la ONU y el respeto a “la libertad de asociación” y al derecho de manifestarse pacíficamente.
El aspecto inmediatamente más llamativo de estas propuestas es su característica algo extraterrestre.
En ellas no se prevé ningún plazo para la transición de poder y ni siquiera llaman al dictador a renunciar. Por el contrario, se supone que Assad iniciará un proceso abierto de diálogo con la oposición.
Durante el último año, el régimen de Assad se ha tomado la molestia de cultivar elementos domesticados de la oposición, con los que estaría encantado de seguir hablando, para difundir al mundo las conversaciones, a través de los medios de comunicación oficiales. El régimen puede entonces afirmar que está cumpliendo con las exigencias de la comunidad internacional. Un pequeño porcentaje de la enorme masa de ciudadanos sirios detenidos y recluidos sin cargos por el régimen, durante el último año, podrían ser puestos en libertad. Al mismo tiempo, la masacre de la verdadera oposición, movilizada por los comités locales de coordinación y por el Ejército Libre de Siria, va a continuar.
El régimen proclamará que, si bien acepta el plan de Annan, no se puede pretender que no tome medidas contra las “bandas armadas”. A algunos periodistas internacionales cuidadosamente elegidos se les podría autorizar el ingreso, como se hizo después de la aceptación del plan de la Liga Árabe.
A estos periodistas se les alentará a filmar escenas de normalidad en Damasco.
Los aliados de Assad en Rusia y China se sentirán satisfechos con el giro de los acontecimientos y emitirán anuncios alentadores. Es posible que el Consejo de Seguridad de la ONU pueda incluso tener éxito en la aprobación de una diluida resolución estableciendo un cronograma para seguir avanzando en Siria. Nada de esto tendrá el más mínimo efecto sobre la guerra civil, que ya está en marcha en el país.
Esto es bastante obvio, y no es disputada por casi nadie entre los observadores serios de los eventos en Siria. Por lo tanto, es difícil no concluir que simplemente no hay interés real por parte de Occidente de ayudar a poner fin a la dictadura de Assad.
Assad se ha visto completamente beneficiado por una coalición internacional de facto que lo apoya. Irán y Hezbollah le proporcionan la asistencia sobre el terreno. Rusia y China son los responsables de la cobertura diplomática.
Cualquier esfuerzo internacional opuesto que se haga ayudará a los rebeldes sirios a transformarse en una amenaza real y física para la dictadura; de lo contrario es probable que el régimen dictatorial sobreviva.
Esta realidad es completamente cristalina, y ha sido evidente durante todo el levantamiento. Armas y entrenamiento para el Ejército Libre de Siria y medidas hacia la implantación de una zona de exclusión en el norte; o la aceptación de la continuidad de la dictadura de la familia Assad. Actualmente, el Occidente está eligiendo la segunda opción.
Karl Marx, en “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, afirmaba célebremente que “ todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen… dos veces…: la primera vez como tragedia y la segunda como farsa ”. Sin embargo, Marx no previó la actual respuesta internacional a la situación en Siria. Ésta logra combinar, exclusivamente, las cualidades esenciales de la tragedia y la farsa en una sola imagen.