En relación a la Pascua…

10/Abr/2012

Lic. Rafael (Rufo) Winter

En relación a la Pascua…

Lic. Rafael Winter | Montevideo
En la edición de “El Escolar” (suplemento para niños del diario “El País” de Montevideo) del pasado 4 de abril se hace mención a la Pascua. Tanto la judía (denominada Pesaj) como especialmente la cristiana. Más allá de ciertas inexactitudes que “podrían pasar”, se dice en relación a la Pascua cristiana en dicha publicación (pg. 10), entre otros conceptos los siguientes: “Jesús…en el primer día de esa festividad cenó con sus discípulos. Al día siguiente fue apresado y llevado ante el gobernador romano, Pilatos, que no lo encontró culpable. Sin embargo, el pueblo judío proclamó su crucifixión porque no creía que fuera ‘el enviado’ que habían estado esperando.”
Esto, más que una inexactitud es un exabrupto que de tanto en tanto se repite. Suponemos que es por ignorancia. De cualquier forma alimenta el prejuicio. Que haya aparecido en “El Escolar” lo agrava. Por lo cual quisiéramos hacer algunas puntualizaciones:
•El procurador romano Poncio Pilatos que “no lo encontró culpable” – por supuesto que Jesús no lo fue – era legendariamente conocido por su crueldad, como la gran mayoría de los procuradores romanos de Judea de aquellos tiempos, y sin embargo es presentado en el relato de la crucifixión como un buen hombre deseoso de salvar a Jesús. Totalmente falso.
•“El pueblo judío proclamó su crucifixión…”. ¿Qué quiere decir? ¿De qué pueblo judío están hablando?  En los tiempos de Jesús una amplia mayoría del pueblo judío vivía fuera de Judea – es bueno recordar que la diáspora judía comenzó unos cuantos siglos antes – diseminados en los confines del Imperio Romano y por lo tanto no lo conocieron. De los que sí vivían en Judea, territorio en el cual Jesús nació, no todos lo conocían ni habían escuchado hablar de él.
•El pueblo judío proclamó entonces ¿lo qué? ¿Y por qué? No proclamó nada y menos aun en su conjunto. De quienes lo conocían, había, sí, quienes creían que era el enviado que habían estado esperando: no sólo los apóstoles, que fueron judíos, sino que también tuvo otros seguidores. En cambio, hubo quienes no lo siguieron. Pero no había razón alguna por la que aquellos que no veían en él al Mesías quisieran dañarle. No sería ni el primero ni el último caso de un judío que se considera (o lo consideran) el Mesías a lo largo de la historia. ¿Por qué justamente dañarlo a él que además de todo, y por sobre todo, era – y esto quizás suene a herejía para muchos –un buen judío?
•Y aquí entramos al tema de la crucifixión. El mito deicida. Perversa acusación teológica que tuvo durante dos milenios trágicas consecuencias. Como vemos, no desapareció del todo.
Ninguno de los cuatro evangelistas lo conoció directamente. Ninguno fue testigo presencial de los hechos que narran. Los Evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan son narraciones sobre la vida de Jesús escritos probablemente por cristianos de segunda y tercera generación. (Entre los años 60 y 100 aprox.) Son relatos que no tienen como objetivo la exactitud histórica sino que sí tienen como objetivo transmitir la imagen de Jesús y sus enseñanzas más allá del hecho de que las mismas fueran luego alteradas por seguidores posteriores.
•Todo el “proceso” a Jesús resulta muy confuso en los evangelios, que muestran una comparecencia de Jesús ante el Sanhedrín, – asamblea o consejo de sabios judíos de aquellos tiempos con funciones judiciales entre otras – lo que es inexacto tal como dichas fuentes lo presentan. ¿Por qué? Porque el Sanhedrín no tenía en ese momento potestad para imponer penas y castigos graves; bajo dominio romano no habría podido hacerlo pues carecía de buena parte de su autonomía. Solamente los romanos podían hacerlo. Además, el Sanhedrín no sesionaba durante festividades hebreas. Y según la generalidad de los evangelistas, el Sanhedrín condenó a Jesús en Pascua…
•Y además, el injusto y aberrante castigo impuesto a Jesús, la crucifixión, era una pena de muerte bárbara y típicamente romana de la cual muchos opositores (entre los cuales también había judíos) fueron víctimas. Uno de ellos: Jesús.
•La inscripción en la cruz a la que tantas veces se alude – INRI – es decir, Jesús Nazareum Rex Judeorum, (Jesús Nazareno Rey de los judíos), lo explica mejor: Jesús fue condenado por los romanos como un rebelde político, un “subversivo peligroso”. Había movilizado masas y suscitado expectativas populares. El hecho de que varios lo consideraran como el Mesías agitaba el ambiente – incluyendo el político – de aquella Judea. Jesús no fue condenado por el Sanhedrín, ni como instigador ni como blasfemo. Fue condenado pura y exclusivamente por los romanos, quienes eran los únicos que tenían potestad para hacerlo.
Este hecho cambió la historia. También para los judíos.
•Jesús, por cuya figura sentimos un profundo respeto, nació, vivió y murió como judío. Ya ha sido dicho y no está demás recordarlo. La Torá (el Pentateuco) era la base de sus creencias. “No crean ustedes que yo he venido a poner fin a la ley de Moisés ni a las enseñanzas de los profetas; no he venido a ponerle fin sino a darles su verdadero significado.” (Mateo 5:17). Y por sobre todo, a los judíos él se dirigió. “Yo soy enviado solamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24).
Es imposible comprender el cristianismo sin el judaísmo. Es imposible comprender las enseñanzas de Jesús sin considerar su entorno judaico en todos los aspectos.
Ya debería de estar perimida la calumnia que, más allá de que en su terminología a veces se le intente atenuar, sigue siendo calumnia. Ha durado demasiado tiempo y reaparece con demasiada frecuencia. También aquí.