Un águila disputada

09/Abr/2012

El País, Uruguay, Que Pasa

Un águila disputada

7-4-2012
La insignia del Graf Spee sigue en un cajón olvidado
Ya pasan siete años de que fuera sacada del mar el águila de bronce, insignia de popa del acorazado alemán Graf Spee, hundido en aguas uruguayas durante la segunda guerra mundial. Y aún no se ha definido cómo proceder respecto a ese enorme símbolo del nazismo que, desde su aparición, ha generado controversias y herido susceptibilidades.
Una vez rescatada, el águila fue transportada a los depósitos de la Armada Nacional, a la espera de una habilitación para su remate o venta. Ese permiso no ha sido concedido hasta el momento debido a una pugna de intereses que involucra al Estado alemán y el Estado uruguayo, y a los inversores que financiaron la operación. Aparentemente, el cajón no se ha vuelto a abrir desde entonces y no se tiene conocimiento de ninguna inspección para comprobar su estado, o medida alguna para su conservación.
El rescate, de repercusión internacional, permitió recuperar reliquias de enorme valor histórico-cultural. El telémetro, un instrumento utilizado para calcular distancias, considerado de avanzada tecnología al momento del hundimiento, fue instalado en el puerto de Montevideo. El cañón de 150 mm recibe visitantes del Museo Naval, cerca del Puerto del Buceo.
No así el águila que, desde su rescate, se hizo evidente que sería un tema delicado. Una vez en la superficie y expuesta ante fotógrafos y curiosos, la primer medida de los rescatistas fue cubrir la esvástica sobre la que se apoya el animal.
En principio Alemania manifestó no tener objeción al rescate, para luego en 2007 reclamar derechos sobre la insignia, pese a que fuentes vinculadas a los inversionistas aseguran que hay documentos que indican que vendió los derechos sobre los restos del Graf Spee en 1940.
La indiferencia alemana se invirtió al punto de presionar al gobierno uruguayo para que impidiera la venta, lo que podría aparejar un incumplimiento del contrato entre los inversores y la Prefectura Nacional. Las presiones no se limitaron a obstaculizar la venta, sino que se solicitó expresamente no exhibir el águila. Al momento, el águila continúa «dormida» en los depósitos de la Armada sin ningún comunicado o información sobre su destino.
Esta decisión provocó la reacción de los inversores, quienes exigen el cumplimiento del contrato de «rescate» firmado con la Prefectura Nacional, en el cual se establece, como es costumbre, que a los inversores corresponde la mitad del valor de lo extraído. Exigen también que se conceda el permiso para retirar el águila del depósito o incluirla en una exhibición sobre el Graf Spee. Al momento, hay abiertos expedientes en el Ministerio de Defensa y en la Armada Nacional, con la participación en los mismos de la Cancillería. Ninguna fuente oficial consultada estaba informada del tema.
Fuentes vinculadas a los inversores aseguran que surgen de esos expedientes informes que concluyen que el reclamo de Alemania carece de fundamentos. También se han iniciado acciones civiles por parte de los inversores para obtener una compensación. Incluso no descartan acciones contra el gobierno alemán.
No existe un tasación establecida sobre el valor del águila en el mercado. Expertos aseguran que podría estar entre los tres y ocho millones de dólares. Un negocio que, por ahora, la diplomacia ha conseguido frenar.