Caso AMIA
Elogios de funcionarios y víctimas del atentado
Por Jana Beris | Para LA NACION
JERUSALEN.- La reciente decisión de la justicia argentina de llevar a juicio al ex presidente Carlos Menem y al ex juez Juan José Galeano por el presunto encubrimiento del atentado contra la AMIA no pasó inadvertida en Israel.
Los medios locales citaron ampliamente el tema, que tuvo repercusión en distintos niveles. Israel comentó oficialmente la decisión de enjuiciar a Menem por boca de su representante en las Naciones Unidas, el embajador Ron Prosor, que elogió a la Argentina por dar nuevo ímpetu a la investigación del atentado.
«Pienso que están infundiendo nuevas energías -declaró Prosor-. En el pasado, no hubo una real motivación para revisar [los hechos], pero veo que hoy esto es diferente y hay que destacarlo.»
En Israel viven hoy algunos argentinos cuyas vidas resultaron afectadas por el atentado. Entre ellos está Bernardo Rojman (de 85 años), que llegó al país hace seis años y se instaló en la ciudad de Ashdod, en el Sur. Era el mozo de la DAIA y se salvó «por esas cosas del destino», como dijo a LA NACION.
«Yo le iba a llevar un té a Verónica Goldenberg, la joven recepcionista, de sólo 20 años. Subí al quinto piso a la cafetería, pensando que también le daría una torta de manzana… pero antes de alcanzar a volver fue la explosión.Verónica murió? y con ella muchos compañeros más. Por poco, yo me iba con ella», relató.
Rojman no reacciona con alegría a la noticia sobre el enjuiciamiento a Menem y Galeano. «Nadie devolverá la vida a los muertos ni cambiará la situación de sus familias.» Pero eso no quita cierta satisfacción: «Me parece bien que los juzguen, bien juzgados, aunque dudo de todo esto. Se descubre esto después de muchos años».
Repite que a los muertos no los revivirá y recuerda cómo se sentía él mismo aquella mañana. Dado que no sufrió heridas físicas y logró salir del edificio caminando, hasta su casa, se topó con el sorprendido alivio de familiares y conocidos que le decían «Bernardo, qué suerte que estás vivo». Hoy comenta: «Pero yo no sabía si estaba vivo o muerto».
SATISFACCIÓN
Desde lejos, su única hija, Fabiana Schvartz (de 43 años), que en aquel entonces estudiaba en la Universidad Hebrea de Jerusalén, se enteró del atentado cuando un tío la llamó a calmarla diciéndole que su padre estaba bien. No comprendía todavía de qué le hablaban. Casi 18 años después, sostiene que «por un lado es una satisfacción que se trate de hacer justicia».
Piensa un segundo y agrega: «Pero por otro, uno dice cuántos años perdidos sin llegar a nada, en vueltas, cuestiones burocráticas y en tejes y manejes que no llevaron a nada, porque al fin y al cabo no hay nadie preso por esta cuestión».
Ante la pregunta de si, en resumen, es bueno o no que Menem vaya a juicio oral por el encubrimiento del atentado, señala, sin titubear: «Me parece bueno que se intente algo, aunque sea tarde».
Apoyo de Israel al juicio contra Menem
04/Abr/2012
La Nación, Jana Beris