4-4-2012
EXPORTACIÓN DE LA MUERTE
Egon Friedler, Periodista
Hace unos días se cumplieron 20 años del atentado contra la Embajada de Israel en la Argentina en el que hubo 29 muertos y 242 heridos, y en julio próximo se recordará el 18 aniversario del ataque a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en el que se produjeron 85 víctimas fatales. Luego de exhaustivas investigaciones en las que fue necesario descartar varios intentos de falsear la verdad, las autoridades argentinas llegan a la conclusión inequívoca de que ambos atentados fueron de autoría de un grupo dependiente del gobierno de la República Islámica de Irán. Hoy se sabe de manera fehaciente que, el hoy ministro de Defensa de Irán, Ahmed Vahidi, confió en nombre del gobierno iraní la realización de los dos atentados en la Argentina al jefe de operaciones de Hizbollah, Ahmed Mugnieh. Este veterano terrorista, al que se atribuyen entre otros, el ataque contra el cuartel de los marinos norteamericanos en Beirut en 1983, fue asesinado en Damasco en el 2008. Hasta hoy hay versiones muy encontradas sobre los autores de su muerte. Hizbollah atribuye la responsabilidad al Mossad israelí pero de acuerdo a otras versiones se habría tratado de un complicado ajuste de cuentas interno.
En las últimas semanas, fracasaron intentos terroristas iraníes contra embajadas israelíes en India,Tailandia y Azerbaiján. Todo indica que la política iniciada en Buenos Aires sigue vigente. Si Teherán exporta la muerte al exterior, también en lo interno se trata de un régimen que se cuenta entre los primeros en el mundo en materia de aplicación de la pena de muerte. De hecho, se mantiene en el poder gracias a la represión masiva, luego de haber falsificado los resultados de las elecciones de 2009. Las historias de torturas, violaciones y muertes en las cárceles iraníes, documentados por exilados que lograron salir del país, son escalofriantes. Nadie puede asegurar que si Irán no hubiera intervenido en el conflicto palestino- israelí hoy habría paz entre Israel y los palestinos, pero no cabe la menor duda de que la intervención iraní lo agravó y complicó considerablemente.
La motivación del régimen teocrático es muy clara. Al convertirse en el principal apoyo de las organizaciones radicales contrarias a toda posibilidad de convivencia del mundo islámico con el Estado judío, desafía a los países sunnitas que ya están hartos del conflicto y que entienden que ya no pueden sacarle réditos políticos, principalmente Arabia Saudita, centro espiritual del Islam sunnita, que estaría a favor de algún tipo de arreglo entre palestinos e israelíes. Juega la carta del antisemitismo musulmán del mismo modo en que Hitler jugó en los años treinta del siglo pasado la carta del antisemitismo europeo, como un pretexto para la expansión política y territorial. Y su propuesta es igualmente tajante. Hitler se proponía el aniquilamiento de los judíos de Europa. El Irán teocrático, misógino, archiconservador, con ambiciones de dominio regional y mundial, postula el aniquilamiento del Estado de Israel.Y no se trata tan solo de una actitud personal de Mahmud Ahmadinejad, el fraudulento presidente iraní. Es una política del régimen fijada por el padre espiritual del régimen, el Ayatollah Khomeini. Fue un político considerado un moderado en términos iraníes, Hashemi Rafsanjani, quien dijo que el Estado de Israel facilitará el trabajo de Irán de liquidar a los judíos: al reunir a 6 millones en un pequeño territorio permitirá a Irán “terminar el problema” con unas pocas bombas atómicas.
Pero mientras no tiene la bomba atómica recurre a una estrategia bélica más tradicional. Mediante la organización y el financiamiento de la milicia libanesa “Hezbolláh” en el Líbano se asegura de tener una amenaza militar permanente contra Israel y al mismo tiempo de convertir de hecho al país de los cedros en un país dependiente de las decisiones de Teherán. El gran pretexto mítico es el de apoyar una presunta “resistencia” pero no hay contra quién resistir ya que las tropas israelíes se retiraron del Líbano en el año 2000. De hecho, Teherán convirtió al Líbano en un país vasallo ya que le impide tener la condición básica de un país independiente: que el monopolio de la fuerza esté en manos del Estado. Al mismo tiempo, Irán ha apoyado a Hamas en la Franja de Gaza, con el fin de mantener la frontera con Israel en una situación de tensión bélica permanente.
Pero cuando Hamas se vio alentada por los avances de los Hermanos Musulmanes en Egipto a distanciarse del Irán shiíta, Teherán pronto encontró alternativas y dio un amplio apoyo económico, logístico y militar a dos organizaciones terroristas radicales en Gaza : Jihad Islámica y Comités de Resistencia Popular. En agosto de 2011, esta última organización, con apoyo iraní perpetró un atentado contra un autobús israelí en las cercanías de Eilat que dejó 8 muertos. Según la inteligencia militar de Israel, el hombre que planificó dicho atentado, Zuhair Qaisi, proyectaba otro atentado con las mismas características y el certero disparo de un cohete dirigido a su automóvil puso fin a su vida.
En respuesta, Jihad Islámico y los “Comités de Resistencia Popular” lanzaron una ofensiva de misiles Kassam y Grad contra el Sur de Israel. Parte de esos misiles fueron detenidos por el sofisticado sistema de detección de misiles denominado “Cúpula de Hierro” pero otros, como el que alcanzó a una escuela de Beer Sheva, dieron en el blanco. Un editorial del diario israelí en idioma inglés “Jerusalem Post”(11.3.2012) señala que durante el año 2011, Hamas, Jihad Islámico, los Comités Populares y otros grupos terroristas dispararon 680 proyectiles de varios tipos desde la Franja de Gaza a las ciudades, aldeas, granjas cooperativas y colectivas, un significativo aumento de los 365 disparados en 2010. Si del lado israelí hubo menos víctimas que del lado palestino se debe a que mientras en Israel se construyeron refugios para la población, Hamas no tomó medidas similares para sus civiles. Concluyendo su balance de la última miniguerra que duró cuatro días dice el “Jerusalem Post”: “Vivimos una situación intolerable en la cual cada pocos meses hay una “escalada”. Y entre estas “escaladas” distintos grupos terroristas nos envían una serie de disparos de mortero y misiles de varios tipos. Más de un millón de nuestros ciudadanos viven en constante peligro y nuestros niños regularmente se ven imposibilitados de ir a la escuela”. Por su parte, un líder de “Jihad Islámico” que responde al nombre de guerra de Abu Ibrahim se jactó, en declaraciones a la Agencia France Presse, de haber inmovilizado a un millón de israelíes que tuvieron que guarecerse en refugios y explicó en estos términos los objetivos de su última ofensiva: “Lo que buscamos con nuestros misiles no es matar israelíes, sino mantener un balance del terror”. ¿ Balance del terror? Cabe preguntarse qué tiene que ver una meta semejante con la tan publicitada causa de la creación de un Estado palestino.
Escalada de violencia contra Israel
04/Abr/2012
La República, Egon Friedler