La historia de Inglaterra y los judíos

03/Abr/2012

Milim Revista Digital, Alicia Benmergui

La historia de Inglaterra y los judíos

* Presencia histórica de los Judíos
Por Alicia Benmergui
*Conocer y entender su historia permite comprender que estas islas que defendieron con tanto ahínco sus diferencias y su identidad propia del resto de Europa se convirtieron en la primera potencia económica y política en el Siglo XIX*
Gran Bretaña o el Reino Unido han configurado el primer imperio moderno de la historia. Conocer y entender su historia permite comprender que estas islas que defendieron con tanto ahínco sus diferencias y su identidad propia del resto de Europa, se convirtieron en la primera potencia económica y política en el Siglo XIX. La Revolución Industrial que protagonizó, junto con otros hechos cambiaron mundo para siempre, pues dieron lugar al nacimiento del Capitalismo, en su expresión económica y al Liberalismo en lo político junto a las instituciones que son los elementos indispensables de la democracia en la actualidad.
Los antecedentes de la Ilustración francesa surgieron allí, el método científico, nació con Bacon, Adam Smith en Escocia, y Marx, que se basó en la teoría de Smith, escribió la mayor parte de su obra en la Biblioteca del Museo Británico. Freud se refugió allí cuando tuvo que huir de Viena para salvar su vida. En fin, la teoría, que permitió la creación y desarrollo de las ciencias nació allí, el mundo que tenemos, lo que hoy somos, es en gran parte producto de la creación británica. La producción artística, Shakespeare y el teatro, la literatura, la pintura y numerosas corrientes artísticas tuvieron notabilísimos representantes que ejercieron una gran influencia en la cultura y en las ciencias a nivel mundial.
Y los judíos tienen una presencia histórica muy antigua, interrumpida por una cruel y temprana expulsión, no obstante, la presencia judaica ya tiene allí más de trescientos cincuenta años y si bien puede decirse que los judíos han padecido y tenido problemas, nunca pueden ser comparados con las crueles y sangrientas tragedias padecidas por los judíos en la Europa Continental.
Los lejanos comienzos de lo que es hoy el Reino Unido, o Gran Bretaña comenzaron, con una población celta llegada desde el continente europeo, de la cual dan cuentas los numerosos restos y construcciones prehistóricas que pueblan toda la isla. Las primeras noticias que se tuvieron de estas islas fueron las contadas por los fenicios que llegaron con sus barcos buscando el estaño existente en la región del Cornwall. Los primeros conquistadores militares que llegaron de Europa y tomaron posesión de su territorio fueron los romanos que invadieron la isla en el año 43a.n.e. con una fuerza bien planificada de 40.000 a 50.000. Una fuerza enorme para aquellos tiempos, y las tribus británicas no eran rival para ellos.
En un año los romanos llegaron a controlar la mayor parte de Gran Bretaña en el sur, Londinium es el nombre original de la ciudad de Londres de hoy, fue fundada en el año 43 a.n.e. Los romanos que eran excelentes ingenieros crearon ciudades y trazaron caminos en los lugares más adecuados por lo que han subsistido hasta nuestros días. Todas las ciudades que fundaron estuvieron muy bien ubicadas, ese fue el caso de York, Lincoln, Leicester, Cirencester, Exeter, Colchester, Winchester. Los romanos avanzando hacia el norte construyeron una red de caminos en todo el país de los cuales gran parte todavía pueden ser utilizados hoy en día. A medida que avanzaron hacia el norte en Escocia, decidieron construir un gigantesco muro, el muro de Adriano, para controlar la frontera y rechazar las invasiones que venían del norte. Se inició en 122 AD, y se extiende aproximadamente desde Newcastle a Carlisle. Todavía puede verse una gran parte de Muro de Adriano hoy como la llamada serpiente de los páramos de Northumberland. También en los museos se pueden ver los mosaicos que los romanos utilizaban para adornar sus casas.
Los romanos se extendieron aun hacia Escocia y construyeron el Muro de Antonino en las Tierras Bajas (Glasgow a Edimburgo) en el año 142 d.n.e. pero lo hicieron de tierra, por lo que ha quedado muy poco. Durante la dominación romana la región parece haber disfrutado de un período de paz sin precedentes, una especie de Edad de Oro. Alrededor del siglo IV d.n.e. el Imperio Romano fue atacado y asediado en el continente europeo por las tribus bárbaras provenientes de Europa Central, por lo que trasladaron las tropas establecidas en la islas para repeler esos ataques. Esta circunstancia provocó el debilitamiento del sistema defensivo del norte de Gran Bretaña que comenzó a sufrir los ataques de los escoceses y los pictos.
En los textos de historia de los judíos se relata que durante el levantamiento de los judíos liderados por Bar Kojba, a mediados del Siglo II d.n.e. fue necesario traer tropas de las islas británicas para poder derrotarlos, tan enconada y feroz fue la rebelión de los judíos ante el poderoso ejército imperial.
Pero fue en el año 410 d.n.e que el emperador romano Constantino finalmente eliminó toda la guarnición de Gran Bretaña para defender la frontera del Rin de los ataques de las tribus germánicas, las ciudades de Gran Bretaña fueron preparadas para custodiar su propia defensa. Durante la dominación romana, los celtas se convirtieron al cristianismo que fue introducido allí desde Roma con la llegada de San Agustín y de monjes provenientes de Irlanda que fue convertida al catolicismo por San Patricio en el siglo V. La partida de los romanos provocó un quiebre en el estilo y las normas de vida que ellos habían establecido, pero a pesar de eso aun en la actualidad permanecen las huellas de su permanencia en territorio inglés. Los pictos y los pueblos escoceses debían resistir ahora los ataques de los nuevos invasores, los piratas provenientes de Escandinavia, y también de los pueblos germánicos, sajones, jutos y anglos provenientes del norte de Alemania.
Los nuevos ocupantes que lograron sus propósitos trajeron sus familias con ellos instalándose en las antiguas tierras habitadas por los celtas, pero sin asimilarse a sus costumbres o a las de los romanos, conservando sus propias tradiciones y modos de vida. Según parece la historia del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, aun con ser solo una leyenda es una especie también de relación y explicación de este período, que contiene también una leyenda utilizada luego por Wagner para relatar algunas de las sagas germánicas, la historia de Tristan e Isolda. Los nuevos invasores anglosajones, colonizaron lentamente el norte y el oeste, empujando a los celtas nativos a los márgenes de las islas británicas, sustituyendo los anglosajones a los romanos, la población celta resistió y se quedó arrinconada en Cornualles, Gales y Escocia. Las poblaciones de los anglosajones finalmente se transformaron en tres reinos para mediados del Siglo IX que estaban sometidas a permanentes ataques por parte de los vikingos que finalmente desembarcaron en el 865.
Las incursiones vikingas culminaron con la conquista del territorio anglosajón en el East Anglia, en el 865. Los feroces vikingos obligaron a huir a Alfredo, el rey de Wessex, el único reino sajón que subsistió a la invasión y que logró detener el avance vikingo y mantenerse con un gobierno centralizado en un territorio unido bajo su poder. Pero los vikingos eran persistentes y llegó otra oleada de ataques y a principios del Siglo X, capitaneados por el líder vikingo o danés Knut o Canuto que finalmente logró convertirse en el único rey de toda Inglaterra. En un momento dado la dinastía anglosajona fue restaurada en el poder bajo el gobierno del rey Eduardo el Confesor, pero a la muerte de éste, el normando Guillermo el Conquistador atacó a los sajones derrotándolos en la batalla de Hastings, en 1066, apoderándose de todo el territorio inglés. Su gobierno significó una serie de cambios drásticos, en todos los órdenes, uno de ellos muy importante fue la vinculación que estableció entre las islas y el territorio europeo. También intentó modificar las estructuras demasiado anticuadas de esa sociedad y entre otras modificaciones trajo y estableció por primera vez en ese territorio a pobladores judíos provenientes de la región de la Normandía francesa para que ejercieran el rol de banqueros y ayudaran al desarrollo de la economía.