”Asesino de la moto” se jactó de haber puesto a Francia de rodillas

22/Mar/2012

El Observador

”Asesino de la moto” se jactó de haber puesto a Francia de rodillas

22-3-2012
FRANCIA. Los investigadores llegaron a él por un aviso en internet y una consulta a un vendedor de motos
Si un arma y una moto sirvieron para saber que el asesino del lunes fue el mismo que el de los dos ataques de la semana pasada en Toulouse, una computadora y un aviso en Internet fueron la clave para encontrarlo.
Al cierre de esta edición, Mohamed Merah estaba cercado por la Policía en su domicilio, donde se escucharon disparos y explosiones, que tenían como objetivo amedrentar al asesino. El hombre estaba cercado desde las 3.10 de la mañana de ayer por 300 policías. Merah es culpable de la muerte de un militar de origen magrebí el 11 de marzo, de dos militares del Magreb y las Antillas el 15 y de tres niñas judías y un rabino el lunes pasado. Confesó todo y apenas se arrepintió de «no haber tenido más tiempo para matar a más gente», y se jactó de haber puesto «a Francia de rodillas».
Los investigadores dieron con su nombre el martes, después de dos días de intensa búsqueda. Obtuvieron la primera pista en la computadora de su primera víctima, que había puesto un anuncio en Internet para vender su moto. Merah le escribió interesándose por el anuncio y a los pocos días lo mató. Y por ese aviso los expertos dieron con la dirección IP (una clave exclusiva de los ordenadores para acceder a la red) de la computadora del asesino, que era de un hermano suyo.
A esa altura ya se sabía el barrio donde vivía, dato que habían obtenido después de analizar siete millones de datos telefónicos y 700 conexiones de Internet.
La segunda pista fue la que dio un concesionario de Yamaha de Toulouse, quien informó que un joven había ido hacía pocos días a preguntar cómo podía anular el localizador GPS de su moto, según el diario francés Libération.
Estos datos fueron cotejados con los de la Dirección Central de Inteligencia, donde figuraba que Merah, un francés de origen argelino, de 23 años, era sospechoso porque había hecho dos viajes a Pakistán y Afganistán y tenía amigos extremistas islámicos. No había sido detenido porque esto no es delito.
Las autoridades secuestraron a la madre del asesino, a su novia y a su hermano, y en su auto hallaron una computadora y armas.
Llamó a un canal de televisión
A la 1 de la mañana de ayer, el joven llamó por teléfono al canal televisivo France 24 y mantuvo un diálogo de 11 minutos con una periodista. Amenazó con una «campaña mucho mayor» de ataques y puntualizó que habría más en Lyon, Marsella y París.
Se confesó «cercano a Al Qaeda» y comentó que hizo los ataques «para vengarse de la ley que prohíbe el uso del velo islámico, la participación de Francia en la guerra de Afganistán y la situación en Palestina», según la posterior transcripción de Le Figaro. Merah dijo que no había atacado antes «porque no tenía ni el dinero ni las armas» necesarias y aseguró que recibió ayuda «de Francia y del extranjero».
Se atrincheró
Al poco tiempo, a las 3 de la mañana, los policías cercaron el local donde estaba, pidieron a los ocupantes que se retiraran y comenzaron a negociar con él su rendición.
Según el relato del enviado a Toulouse del diario El Mundo, los policías intentaron entrar a la casa del asesino pero fueron despedidos a balazos. La imagen recuerda a la captura en octubre de 2009 de Saúl Feldman, el hombre que se atrincheró en su casa en la Costa de Oro y disparó hasta morir, rodeado de su arsenal personal.
En este caso hubo dos policías heridos y en varios momentos del día se oyeron más disparos desde adentro del edificio. Los policías llevaron entonces al lugar a la madre del joven, para que lo hiciera rendirse. La mujer alegó que no tenía ninguna influencia en su hijo y se negó a hablar.
El atrincherado siguió disparando y en un momento tiró por la ventana un revólver Colt 45, el mismo que usó para matar a la mayoría de sus víctimas, y dijo que quería negociar su entrega.
Dialogó con los oficiales de mañana y de tarde, hasta la noche. «Entramos en una fase de discusión-negociación (…) para encontrar una solución», explicó el fiscal François Molins, que dio una conferencia de prensa.
El funcionario contó un poco más de cómo es el hombre «que tuvo al país en vilo», tal como lo llaman en los medios de prensa franceses. Según dijo, había actuado «siempre solo» y «no se lo puede vincular a una organización terrorista conocida». Explicó que hizo «un recorrido bastante solitario» y «de una extrema violencia».
Según el fiscal, Merah es el símbolo de una «auto-radicalización salafista atípica».
El ministro agregó un dato rojo cuando confesó que el asesino tenía planes de matar a un militar ayer «a la salida de su domicilio» y que tenía «otros proyectos criminales», como matar a dos policías que ya tenía identificados.
Horas más tarde, el titular del Interior Claude Guéant agregó otro dato aterrador: Merah se había negado a hacer un ataque suicida para Al Qaeda pero había aceptado «una misión general para cometer un atentado». (El Observador)