20-1-2012
Por Lic. Rafael Winter (Rufo)
Durante los seis interminables años que duró el Holocausto del pueblo judío, hay fechas que se vinculan especialmente con el horror. Una de ellas es la del 20 de enero de 1942, día en el cual tuvo lugar la tristemente célebre Conferencia de Wannsee. Se cumplen por estos días setenta años de la misma. No fue una “conferencia” más. ¿Qué ocurrió allí?
Debemos retroceder un poco más en el tiempo. El Holocausto comienza, prácticamente, ya al inicio de la Segunda Guerra Mundial, es decir, setiembre de 1939. Casi dos años y medio después, al empezar el año 1942 la cifra de judíos asesinados por los nazis y sus cómplices ya era terrible. Particularmente en la Unión Soviética, a partir de la invasión, los nazis procedían al exterminio masivo mediante el fusilamiento, más allá de otros “métodos”. El pueblo judío estaba siendo notoriamente diezmado y esto ya era del conocimiento de muchos.
La conquista por parte de los nazis de vastos territorios – varios muy poblados de judíos – habrá de posibilitar sin duda, el genocidio. A partir de allí, la matanza que ya se estaba produciendo pasará a ser sistemática, prácticamente “industrializada”.
A fines de 1941, Heydrich, uno de los principales jerarcas nazis a quien no mucho tiempo después le llegaría su merecido final, convoca para el 9 de diciembre a una “conferencia” de funcionarios del gobierno nazi y de las SS. Las convocatorias a dichos funcionarios incluían copias del documento que el 31 de julio del mismo año él había recibido de Göring, mediante el cual se le encomendaba que llevara a cabo “los preparativos para encontrar una solución global a la cuestión judía en Europa”. En el lenguaje eufemístico de los nazis, está claro lo que “solución global” quería decir.
El ataque japonés a Pearl Harbor y la consiguiente incorporación de los EEUU a la Segunda Guerra Mundial retrasaron dicha “conferencia”. Ésta se realizará finalmente el 20 de enero de 1942 en una villa en Wannsee en las afueras de Berlín. De la reunión – que no duró más de hora y media – participaron 15 personas. Obviamente todos nazis. Algunos de ellos con…doctorados de universidades alemanas!
Como ya fue dicho, la maquinaria infernal ya estaba en marcha. El aniquilamiento en la Unión Soviética se estaba llevando a cabo, y también había comenzado en el campo de exterminio de Chelmno. Por tanto, el objetivo de esta “conferencia” no era el comienzo de la “Solución Final” (ya había comenzado hace tiempo), sino su coordinación a los efectos de su total implementación; es decir, el exterminio.
Eichman fue uno de los participantes. Encargado de la “Oficina de Asuntos Judíos”, prepara el informe final de la reunión. Se harán 30 copias del texto de la cual solamente una, la número 16, será encontrada después de la guerra.
Según Heydrich, la “Solución Final” del problema judío implicaría que “Europa quedaría limpia de este a oeste”. Apuntando a un mapa, en el cual estaban señaladas las diversas comunidades judías por países, indica la necesidad de su “deportación”: otro eufemismo. De acuerdo a sus cálculos había más de 10 millones de judíos “desde Irlanda hasta los Urales y desde el Ártico al Mediterráneo”, los cuales deberían verse “afectados por la Solución Final”.
Resulta llamativo que en la descripción de judíos a exterminar se encontraban también los de países amigos de la Alemania nazi o neutrales (España, Suiza, Suecia, Turquía). En realidad no es llamativo: una evidencia más de que el objetivo nazi era la desaparición del pueblo judío.
Grupo tras grupo, los judíos serían enviados transitoriamente a ghettos y/o campos de trabajo. De allí al este. La mayoría de los campos de exterminio comenzarían a “funcionar” en todo su horror muy poco tiempo después.
Muchos judíos morirían por “causas naturales” y los sobrevivientes deberían ser “tratados de manera consecuente”, otra expresión eufemística que significaba la destrucción total.
En Wannsee se discuten también temas “colaterales” como por ejemplo el “tratamiento” que debía darse a los medio o cuarto judíos y a aquellos casados con arios/as. En términos numéricos este “problema” afectaba más bien a los judíos de Alemania y Austria. La mayoría de los criminales participantes llegó a la conclusión de que había que considerarlos judíos, y eso significaba que debían sobrellevar el mismo destino que todos los demás.
No es casualidad que, apenas diez días después de la “Conferencia” – como parte de su discurso ante el Reichstag – Hitler señaló que “la guerra solo puede acabar o con el exterminio de las naciones arias o con la desaparición de los judíos en Europa” y que en realidad, tal como lo había anunciado, sería con “la destrucción de los judíos”.
Es realmente increíble, más bien perverso, que con pruebas tan evidentes como contundentes, haya quienes aún se atrevan a negar el Holocausto.
La Conferencia de Wannsee se propuso pues planificar, coordinar, e implícitamente acelerar la “Solución Final” que ya había comenzado. El siniestro plan de una masacre “industrializada” estaba previsto para hacerse extensivo a toda Europa. Que una reunión de criminales sin parangón cuyo objetivo era destruir a todo un pueblo sea denominada “Conferencia”, es algo tan insólito como absurdo. Pero así la denomina la historia.
Que quede claro una vez más: para los nazis, la destrucción de los judíos – de todos – era un fin en sí mismo, un objetivo tan esencial como podía serlo la conquista de “un espacio vital”.
Para nuestro pueblo -y también considero para la humanidad- ésta es, en el contexto de la peor tragedia de nuestra historia, una fecha especialmente trágica.
Y siempre nos seguiremos preguntando: ¿cómo pudo suceder?
Por Lic. Rafael Winter (Rufo)
Bibliografía consultada para este artículo:
“Crónica del Holocausto” – (Publicado por Editorial El Ateneo)
“El Holocausto” – César Vidal
“The War Against the Jews” – Lucy Davidowicz
La Conferencia de Wannsee
20/Ene/2012
Lic. Rafael (Rufo) Winter