INTOLERANCIA 30-12-2011
Egon Friedler, Periodista
Actualmente hay entre 12 y 14 millones de cristianos en el mundo árabe, que son descendientes de los antiguos habitantes de la región que no se convirtieron al Islam. La mayoría se concentra en siete países: el Líbano, donde constituyen entre el 35% y el 45% de la población, Palestina (entre el 5% y el 10%), Jordania ( entre el 6% y el 12%), Siria ( 10%) Sudán (10%) Egipto (entre el 6% y el 12%) e Irak (3%). En total, llegan a ser entre un 5% o un 6% de la población total, pero ese porcentaje se está reduciendo día tras día, debido a la violencia desatada por el extremismo islámico, cada día más poderoso y más influyente. Los cristianos se dividen entre unas 12 denominaciones diferentes, todas ellas de profundo arraigo en la región. Para los radicales islamistas no hay mayor diferencia entre un grupo y cristiano y otro: todos son infieles y por lo tanto, en el mejor de los casos, pueden aspirar a ser una minoría tolerada (dhimmis, en su definición tradicional).
El grupo cristiano más importante numéricamente y el hasta ahora más influyente en su país, era el de los coptos en Egipto (entre 7 y 8 millones). Su Iglesia fue fundada en el año 451 de nuestra era y desde el punto de vista doctrinario es muy similar a la Iglesia Ortodoxa Oriental. En el pasado los coptos ocuparon posiciones importantes en la vida política y cultural del país (Un ejemplo destacado es el de Boutros Gali, quien llegó a ser secretario general de las Naciones Unidas). Pero en los últimos años los coptos comenzaron a ser atacados tanto a título individual como colectivamente. Una estimación muy moderada calcula en unos 200 muertos cristianos en los dos últimos años en atentados contra iglesias y en los ataques al ejército a manifestantes. Entre los incidentes más importantes cabe citar la matanza de los protagonistas de las protestas de enero de 2011, el ataque a la iglesia de Alejandría en Año Nuevo que causó 21 muertos y 79 heridos, y las quemas de iglesias en la región de Aswan. No hay cifras confiables respecto a la emigración de coptos en el último año, pero es indudable que ésta se ha incrementado considerablemente. Los resultados electorales que señalan un creciente incremento de la influencia de los Hermanos Musulmanes, cuya presunta moderación es solo táctica y la de los aún más extremistas “salafistas” del partido al-Nour, aseguran que la era de la igualdad para las diferentes religiones ha terminado. El Islam divide al mundo en fieles e infieles, y los primeros están destinados a mandar y los segundos, a obedecer.
En Irak, la violencia contra los cristianos en los últimos cinco años, ha sido constante. 18 sacerdotes y 2 obispos fueron secuestrados. El arzobispo de Mosul fue secuestrado y asesinado en 2008. Desde 2004, más de 70 iglesias, 42 de ellas en Bagdad, han sido atacadas de una manera u otra.
El incidente más sangriento fue la matanza de 58 cristianos durante una misa nocturna en la Catedral Católica siria en Bagdad en octubre de 2010. En mayo de este año se encontró el cadáver de un joven cristiano de 29 años con señales de torturas y mutilación. La población cristiana en Irak que en algún momento llegó a ser de un millón y medio de almas, ahora es menor a 150.000 personas.
La publicación cristiana norteamericana “Christian Post” señala que numerosos cristianos se encuentran como refugiados en países vecinos donde no pueden trabajar ni llevar una vida religiosa y sus hijos no pueden concurrir a la escuela. Según una asistente social iraquí de Detroit donde viven 160.000 cristianos iraquíes, la única esperanza que les queda a los fugitivos es poder radicarse en los Estados Unidos. De acuerdo al Departamento de Estado, en el año fiscal 2011, 9.388 refugiados iraquíes obtuvieron asilo, pero según Jenny Yang, del grupo cristiano de ayuda “World Relief”, luego del arresto de dos iraquíes por atribuírseles vinculados con “Al-Qaeda”, se le negó la visa a centenares de iraquíes.
En Siria, la importante minoría cristiana ha tratado de mantenerse al margen del duro conflicto entre el gobierno y la oposición. Su gran temor es que la victoria de la oposición, en la cual existe una fuerte presencia islamista, lleve a una dura opresión de todas las minorías, incluyendo la cristiana. Los que tienen conexiones con el extranjero tratan de emigrar.
En un artículo publicado en el diario británico “The Independent” el 26 de octubre de 2010, el veterano experto en el Medio Oriente Robert Fisk cuenta una anécdota simbólica respecto al Líbano. En el centro de la Beirut reconstruida, la vieja catedral maronita de San Jorge está casi al lado de la aún más grande nueva mezquita de Mohamed al-Amin. Los cristianos construyeron una nueva casa para el arzobispado entre ambos grandes edificios… pero el minarete de la mezquita está más alto. La época en que los cristianos eran una mayoría es un antiguo recuerdo histórico. Hoy más de la mitad de los libaneses cristianos viven fuera del país.
En el Irán teocrático, donde rige una estrictamente aplicación de la Ley Islámica, los cristianos que eran alrededor de 100.000 en 1979 constituyen hoy un grupo insignificante en un país de 75 millones de habitantes. Los cristianos son presionados para convertirse al Islam pero la conversión al cristianismo está prohibida. Un caso famoso fue el del pastor cristiano Yusuf Nadarkani que fue condenado a muerte por no querer renunciar a su fe, a la cual se había convertido siendo adolescente.
En cuanto a Palestina, un artículo del “Guardian” londinense, (generalmente pro-palestino y anti-israelí) del 23 de diciembre pasado, cuenta que los cristianos de Gaza añoran los días anteriores a la cancelación por Hamas de todas las celebraciones de la Navidad. Desde que la Autoridad Palestina abandonó la zona, las celebraciones festivas y los despliegues de crucifijos en público, se convirtieron en un tabú.
Hoy no hay en Gaza más de 1.400 cristianos dispersos entre un millón y medio de palestinos y todos los que pueden hacerlo, emigran.
El destino de los cristianos en el mundo árabe explica muchas cosas. Entre cosas, que la teoría que muchos tomaban en serio hace pocos años, según la cual el problema principal del Medio Oriente radica en los territorios ocupados por Israel y que si el estado judío los devolviera a los árabes habría paz, era una mera fantasía. La teoría ya fue desmentida cuando en el 2005, Israel devolvió de manera completa e incondicional la Franja de Gaza y recibió ataques permanentes como premio.
Hoy la raíz de los problemas parece bastante evidente: radica en un extremismo fanático que no solo quiere expulsar a Israel, a los cristianos y a todos los diferentes del mundo musulmán. Su objetivo último es limpiar de “infieles” el mundo entero.
Los cristianos, nuevos parias del mundo árabe
30/Dic/2011
La República, Egon Friedler