2-11-2011
Las revueltas árabes / Al-Assad, cada vez más acorralado Advirtió que ya son 4000 los muertos por la represión y que cada vez hay más deserciones en el ejército; la UE aumenta la presión
GINEBRA.- La revuelta en Siria ha entrado en un estado de guerra civil, con más de 4000 muertos y un número creciente de soldados que desertan para tomar las armas contra el régimen sanguinario de Bashar al-Assad, según denunciaron ayer las Naciones Unidas.
La alta comisionada de la ONU para Derechos Humanos, Navi Pillay, dio la voz de alarma en una conferencia de prensa en Ginebra. Las estimaciones más prudentes hablan de 4000 muertos en los ocho meses de protestas, la mayoría a manos de las fuerzas de seguridad.
«La información que nos llega indica que esa cifra puede ser mucho más alta», añadió. Pillay recordó que ya en agosto pasado había advertido que en cuanto el número de desertores del ejército fuera creciendo habría una guerra civil en el país. «Eso ya está ocurriendo», subrayó.
Al-Assad ha intentado aplastar la insurrección contra su régimen autocrático, pero las protestas no cesan y la violencia recrudeció en las últimas semanas. El domingo pasado, la Liga Arabe aprobó duras sanciones contra el régimen sirio por su rechazo a admitir la entrada de observadores extranjeros al país, una decisión que no tiene precedente contra un país de la organización.
La alta comisionada de Derechos Humanos recordó que una de las principales conclusiones del informe de la comisión de investigación es que a pesar de que la mayoría de las víctimas mortales y heridos fueron civiles desarmados, existen grupos que no pertenecen al ejército que «aparentemente están armados».
«Realmente es cuestión de estudiar el informe para conocer la amplitud de lo que definen como las fuerzas de la oposición y caracterizar lo que ocurre como un conflicto armado», señaló.
La sesión celebrada en Ginebra fue convocada tras divulgarse esta semana una investigación de una comisión de expertos independientes que llegó a la conclusión de que en Siria se estaban cometiendo graves crímenes contra la humanidad y que entre las víctimas del régimen figuran menores de edad.
Pillay hizo público su duro diagnóstico en momentos en que Al-Assad enfrenta cada vez más presión interna y externa, lo que, sin embargo, no le ha llevado a flexibilizar su política de mano dura.
Ayer, Estados Unidos aprobó nuevas medidas contra Damasco. El Departamento del Tesoro anunció sanciones contra dos entidades de bienes raíces controladas por el régimen sirio y contra dos funcionarios de alto rango del régimen. La medida, que se une a las otras aprobadas por la Liga Arabe, la Unión Europea y Turquía, demuestra, según el Tesoro norteamericano, el compromiso de Washington y sus socios para coordinar acciones contra el gobierno de Al-Assad.
Esa coordinación se vio reflejada ayer en las nuevas medidas contra Siria aprobadas por Bruselas. Los cancilleres europeos extendieron las sanciones a 11 empresas y 12 personas de los sectores de finanzas, petróleo y gas, según fuentes comunitarias. En concreto, la UE congelará activos de esas empresas en el exterior y cancelará los visados de los funcionarios «debido a la incesante represión del régimen de Al-Assad contra la oposición».
El domingo, los países árabes anunciaron un bloqueo comercial a Siria, aunque excluyeron el suministro de alimentos básicos, medicamentos, aparatos médicos, gas y electricidad, con el fin de no empeorar las condiciones de vida de la población.
Las sanciones económicas están causando estragos entre los empresarios sirios, que hasta ahora han canjeado privilegios económicos por libertades políticas en el país, donde las prósperas clases empresariales son cruciales para apuntalar al régimen.
Para la ONU, hay guerra civil en Siria
02/Dic/2011
La Nación