Siria: Una primavera árabe sin petróleo

25/Nov/2011

Identidad, Mauricio Zieleniec

Siria: Una primavera árabe sin petróleo

24.11.2011 – por Mauricio Zieleniec
Una de las más antiguas civilizaciones que datan de los 2500 años A.C., se encuentra hoy en una dramática situación socio-política.
Tras la Primera Guerra Mundial, se repartieron la antigua Siria entre el Reino Unido, y Francia que recibió las actuales Siria y Líbano
Siria en su incipiente y torbellino período independentista, entre el 1946-56 tuvo 20 gabinetes y cuatro constituciones.
Tras una serie de golpes militares, en 1949, condujeron al coronel Shishakli al poder y en 1954 apoyadas por facciones en el ejército y civiles, se consolidó finalmente en el poder, elementos nacionalistas y socialistas árabes.
En 1956 Siria firmó un pacto con la Unión Soviética, a cambio de equipos militares. Con el mismo se fortalece militarmente y se desequilibra la balanza con Turquía, permitiendo de esa forma marcar la influencia geopolítica de la URSS; situación que actualmente Rusia continúa, dando por ejemplo, un rechazo al Consejo de las N.U. para condenar la represión en Siria.
Años más tarde Siria y Egipto, bajo la atracción del liderazgo de Nasser en el conflicto de Suez, intentan unir sus países, con nefasta repercusión ya que cesaron los demás partidos político, incluido el comunista, en donde a pocos años a posterior, fueron asesinados sus militantes.
En realidad la alianza sirvió solo para eliminar opositores y depurar las filas del partido Baath.
La adversidad contra Israel le sirvió como unidad política circunstancial; pero en la actualidad los intentos de llevar el conflicto socio-político de Al-Assada a la frontera con Israel, le significó rotundo fracaso.
No hubo una realidad conflictiva con Siria-Israel hasta su intervención conjunta con los países árabes, donde Siria perdió las alturas del Golan. Esos altos sirvieron a Siria de provocación permanente a Israel y un referente de ello es el Kibutz Dan, quien sufrió innumerables ataques a sus javerim (compañeros) de esa granja colectiva.
La agresión de Siria a Israel fue un tema geopolítico de Siria que le resultó inutil y muy costoso.
Mientras tanto Turquía, con un historial adverso frente a Siria, por aquella influencia soviética, guardan todavía una mutua adversidad, y en la represión dramática de Al Assa a las protestas de sus ciudadanos, donde mantiene una feroz represión, encontrándose la misma en especial en la frontera con Turquía. Situación que culmina con el episodio de atacar un ómnibus civil tuco por errores circunstanciales de frontera, junto a un vasto operativo de secuestro de opositores, lo que hizo que la ya tensa relación entre Damasco y Ankara se acrecentara.
Volviendo al año 1963, se instala los oficiales izquierdistas, junto a civiles que asumieron el control de toda autoridad del país, por el Partido Baath.
En 1970, el ministro Hafez al-Asad efectuó un golpe militar, que lo puso en el poder por 30 años y a su muerte le sucedió el hijo, Bashar al-Assad hasta el presente; entre ambos la dinastía dictatorial de Al-Assad lleva ya casi 45 años. Es aquí en que la primavera árabe en Siria, se revela contra su autoritarismo y falta de opciones, al igual que en Túnez, etc.
Lo económico Siria esta basada en la extracción de petróleo, pero insuficiente hasta para su propio consumo. La agricultura (trigo y algodón) genera el 27% del PBI y la ganadería ayuda en la exportación lanera.. Las industrias textil, alimentaria, metalúrgica y cementera suponen el 22% del PBI. Junto a ello Siria tiene los derechos del paso de petróleo extranjero por sus oleoductos, que generan grandes ingresos, lo que no impide que Siria igualmente esté entre los países más endeudados del mundo, con una permanente depresión económica. La falta de dinamismo en su economía socializada (y estatizada), obligó a realizar un cambio al neoliberalismo, que tampoco lo potenció, sino por lo contrario. Fawaz Trabulsi historiador libanés comenta la revuelta Siria:»es principalmente un movimiento rural» a diferencia de la revolución egipcia.»Hay dos razones para ello: el neoliberalismo ha propiciado un aumento constante de la pobreza y la marginalización entre los agricultores y hay una relación explosiva entre crecimiento demográfico y desempleo, principalmente en las comarcas rurales. Por eso las regiones más pobres estaban preparadas para movilizarse inmediatamente»,
El diario libanés Al Akhbar, cercano a las autoridades sirias, comentan:»el país está empezando a sufrir una carencia de bienes esenciales, incluido combustibles como el diesel. Un alza general en los precios de los alimentos básicos unido a una parálisis en el consumo sugieren que se podría estar ante el debut de una gran crisis económica». Por otro lado Syria Comment en Internet, advierte que el principal riesgo para Asad es que la creciente penuria, resquebraje su alianza con la clase empresarial dominante, que hasta ahora se ha mantenido a su lado, diciendo:»las clases altas están empezando a sentirse opacados en sus intereses, por primera vez, al tiempo que todo tipo de productos desaparecen de los mercados», Las medidas recientes para ordenar la economía, con restricciones en el cambiarias, o de importaciones, generó una inflación y un desacomodo inmenso de los sectores más cadenciados. Siendo un Estado laico, tiene su población integrada por 74% sunnitas, un 16% entre druzos y alawuíes y el 10% restante es Cristiano u otros. Situación que pone la interrogante, en caso de surgir un nuevo ordenamiento institucional, si el mismo será “democrático, republicano, musulmán” o “semi-islamista radical”.
El escandaloso levantamiento de protestas tiene ya más de 3.500 muertos y un incipiente “ejército libre sirio”, que comienza a crecer. El dictador Al-Assad, comienza a perder su dominio de alianzas con los sectores altos de la sociedad y con el temor de la oficialidad del ejército, que ya no se sienten seguros en su sustentabilidad.
Y se neutraliza a la vez, en las provocaciones con Israel y su influencia con los extremistas de Heshbollah. La interna siria no es sostenible, pero el levantamiento popular no cuenta con riquezas de petróleo u otras que puedan adherir o traer ayuda, frente a un ejército con unidad de mando y potencia represiva hasta el momento. Eso trae como consecuencia dificultades y una falta de solidaridad de los países, que en otras instancias actuarían muy diferentes. Las contradicciones están en puja, y los enemigos tienen frentes claros.