24-11-2011 Revueltas. La primavera árabe está a punto de cobrarse al cuarto mandatario
El presidente yemení, Ali Abdalá Saleh, firmó ayer en Riad la iniciativa que supone su retirada del poder y la celebración de elecciones presidenciales, un paso esencial para salir de la crisis que sacude a Yemen desde hace 10 meses.
Durante la ceremonia, que tuvo lugar en la capital saudita, la coalición opositora yemení Encuentro Compartido rubricó el mecanismo de aplicación de este acuerdo, auspiciado por los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y que estipula el traspaso de poder en 30 días.
Saleh, que rehusó firmar el pacto en repetidas ocasiones, aseguró que su intención «no era monopolizar el poder» y que siempre quiso llevar a cabo la transición de forma pacífica.
En un discurso tras la firma del acuerdo, Saleh culpó a sus detractores de haber retrasado este momento y alargado la crisis, al asegurar que los partidos políticos rehusaron esta vía y se unieron a la oposición.
El mandatario yemení manifestó que lo que sucede actualmente en Yemen es «una violación a la Constitución», aunque anunció que colaborará con la oposición en esta nueva etapa.
Saleh es el cuarto mandatario árabe derrocado en la llamada primavera árabe, después de los de Túnez, Egipto y Libia. Durante meses, Estados Unidos y otras potencias trataron de convencer al presidente de que aceptara la propuesta del CCG. Él accedió, pero luego se retractó en tres ocasiones. Mientras tanto, crecían los temores internacionales de un colapso de la seguridad en Yemen que pudiera ser aprovechado por una rama local de Al Qaeda.
Antes de la insurrección en febrero, Yemen ya era el país más pobre de la región, dividido y con un gobierno que tenía escasa autoridad fuera de la capital Saná.
Saleh enfrentaba los problemas del país sin hacer caso a los reclamos de los manifestantes que exigían su renuncia, y que con frecuencia eran reprimidos implacablemente por las fuerzas de seguridad. Calificaba las protestas de «golpe de Estado», y un atentado con bomba a la mezquita del palacio que lo hirió gravemente, un «escándalo».
Hoja de ruta
La iniciativa del CCG firmada establece que Saleh delegue el poder en el actual vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, en el plazo de un mes. El enviado especial de la ONU para Yemen, Yamal Benomar, explicó que Hadi tendrá «todas las competencias necesarias para aplicar la iniciativa del CCG y organizar elecciones presidenciales anticipadas en el plazo de 90 días desde la firma del documento». Tras estos tres meses empieza, según Benomar, «una etapa de transición de dos años en la que se formará un gobierno de unidad nacional» y se organizará «un congreso de diálogo nacional integral para trazar el futuro de Yemen».
La hoja de ruta para el traspaso de poder de Saleh fue diseñada a finales de abril por el CCG -integrado por Arabia Saudita, Omán, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin- para resolver la crisis en Yemen, escenario de movilizaciones en contra de Saleh desde el 27 de enero.
Inmunidad presidencial
El acuerdo da también garantías de inmunidad al presidente y a sus colaboradores, una cláusula que ayer llevó a decenas de miles de yemeníes a manifestarse en las calles de Saná y Taiz, las dos principales ciudades del país, para pedir que Saleh sea juzgado por sus delitos.
Los opositores al régimen corearon lemas como «ni garantía ni inmunidad», y en algunos puntos de la capital yemení se registraron choques que dejaron al menos un policía muerto y otro herido.
Los enfrentamientos ocurrieron entre las fuerzas del Ministerio del Interior y grupos armados tribales partidarios del jeque Sadeq al Ahmar, que desde mayo mantiene combates esporádicos con las tropas leales al presidente. (AP y EFE)
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El Observador