La revolución inconclusa

22/Nov/2011

El Observador, Pedro Dutour

La revolución inconclusa

22-11-2011 Egipto. La primavera árabe no logra avanzar hacia un gobierno civil, una junta militar se lo impide
PEDRO DUTOUR TWITTER.COM/PEDRODUTOUR
La euforia dio paso a la decepción. Lo que parecía ser no resultó como tal. La revolución que sacó del poder a Hosni Mubarak 30 años después de su empotramiento, encontró un nuevo obstáculo: el Ejército, unas Fuerzas Armadas que colaboraron en la caída del rais pero que ahora pretenden quedarse. Y las marchas retornaron a la emblemática plaza Tahrir de El Cairo, y la violencia también.
Una veintena de muertos, casi 2.000 heridos, ha sido el saldo de los choques registrados desde el fin de semana entre los manifestantes y las fuerzas del orden. Frente a la escalada de los disturbios, el Consejo de Ministros presentó la renuncia ante el gobierno militar. En el fondo, tanto daba, porque los militares son los dueños de la pelota.
La junta militar que gobierna el país desde febrero tildó de «matones» a los miles de personas que vuelven a congregarse en el lugar que inició la revolución del 25 de enero. Estas retornaron a ese punto estratégico de la capital egipcia, cercano al río Nilo, porque reclaman, cuanto antes, un gobierno civil.
Ya desfilaron nueve meses de la salida penosa de Mubarak. El pueblo creyó, entonces, que el Ejército estaba con ellos. No reprimieron las protestas contra el régimen e incluso defendieron a los protestantes cuando los policías, que sí respondían al general, los apaleaban. Cuando triunfó la revolución, los militares se comprometieron a liderar la transición, con la aprobación popular. Sin embargo, no demoraron en mostrar la hilacha. Al principio anunciaron que setiembre era el mes de las elecciones parlamentarias. No tardaron en demorarlas. Pasaron el arranque de los comicios para el próximo lunes 28 y terminarán, si se cumplen los tiempos, en enero. De aquí deberá salir una Asamblea Constituyente con el objetivo de redactar una nueva carta magna. Y no hay fecha concreta para las presidenciales, las cuales, probablemente, se desarrollarán a fines de 2013.
En el modo de imponer el orden los militares también brindaron una pauta de que no quieren perder los privilegios que siempre gozaron, desde los tiempos de Mubarak. «Las denuncias de tortura a detenidos en manifestaciones, las detenciones arbitrarias y la mano dura para disolver las protestas se han excusado con alegatos por parte de la junta militar a favor de la unidad nacional», indicó un análisis de El País de Madrid.
El mariscal Hussein Tantaui, que lidera la junta militar desde febrero, dijo que la nación árabe de 82 millones de habitantes tendrá un gobierno civil tarde o temprano. Claro, sin precisar fechas. Es que Tantaui, al igual que muchos dirigentes castrenses, viene de la época de Mubarak, del grupo de los que siempre mandaron. El propio mariscal fue ministro de Defensa del rais durante nada menos que 20 años.
«El verdadero pilar del régimen, los militares, continúa ejerciendo el poder. Los militares nunca han abandonado tal lugar de privilegio en el escenario político, en 60 años. Para quienes protestan, la junta militar continúa siendo un organismo que procede en secreto y que permite los arrestos arbitrarios y la tortura de quienes se muestran contrarios al gobierno», señaló un informe de la BBC.
En un gesto hacia el pueblo y la revolución, Tantaui suprimió el aparato de censura que funcionaba dentro del Ministerio de Información. La marcha de Mubarak recién se había consumado. Pasado el tiempo, la junta cambió de opinión y la censura volvió con todas las fuerzas. «El ejemplo es, para muchos, iluminante porque revela que los militares tienen mucho que defender», agregó la BBC.
Nos vemos en la plaza
En las protestas en la plaza Tahrir se reúnen todo tipo de personas, incluso niños, militantes políticos de partidos islamistas moderados, y no tanto, como los Hermanos Musulmanes, los más radicales y más populares, los que han denunciado con más fuerza que el Ejército trata de imponer la letra de la futura Constitución. Dentro del grupo de manifestantes también se convocaron los barra bravas de los principales clubes de fútbol de Egipto, quienes tienen cuentas pendientes con la Policía.
El resto de las formaciones políticas también se encuentra bien representada en la plaza cairota y, tanto como los Hermanos Musulmanes, han denunciado esa especie de principios supraconstitucionales que la junta militar quiere asignar a la comisión que redactará la próxima carta magna.
No ha calmado el decreto de los militares, emitido antes de la renuncia del gabinete, por el cual los ex miembros del disuelto partido Mubarak no puedan presentarse en las elecciones parlamentarias. Eso debería darse por hecho. La revolución pide más y va por más.