Presidente sirio está acorralado mientras recrudece la violencia

16/Nov/2011

El Observador

Presidente sirio está acorralado mientras recrudece la violencia

16-11-2011 Cascos azules. Oposición pidió intervención de ONU para defender a los civiles de la represión Al presidente de Siria, Bashar al Assad, le queda muy poco tiempo. Lo dijo en voz alta el ex ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, durante una conferencia sobre la Primavera árabe y lo murmura entre líneas la comunidad internacional. Tiempo, de todas maneras, es lo que más ha tenido la familia Al Assad al frente de Siria, donde gobierna desde hace 40 años. Pero la cuenta regresiva, que comenzó en marzo con las revueltas populares que sacudieron al mundo árabe, se aceleró en los últimos días.
El sábado, la Liga Árabe consideró que Siria no había cumplido con los requisitos del plan para terminar con la violencia y decidió suspender su participación como miembro de la organización, pedir sanciones económicas y reducir las relaciones diplomáticas con el régimen de Damasco.
Por el anuncio de esta suspensión, los leales de Al Assad atacaron dependencias consulares y diplomáticas de países como Francia, Turquía, Arabia Saudita y Catar. A su vez, el lunes murieron al menos 70 personas en enfrentamientos entre disidentes y soldados. El rey Abdulá de Jordania pidió entonces a Al Assad que renunciara.
Ayer, mientras el Consejo de Seguridad de Naciones Unidos condenaba «enérgicamente» los ataques contra las embajadas, Al Assad, acorralado por la presión extranjera y los asesinatos, envió una señal a la comunidad internacional: liberó a 1.180 personas arrestadas durante las revueltas contra el gobierno. La Liga Árabe deberá resolver hoy si la respuesta es suficiente o aplica la condena anunciada el sábado. En comparación con el daño causado en estos ocho meses de manifestaciones populares, en las que murieron más de 3.500 sirios, la liberación de presos políticos parece un manotón de ahogado.
Intervención extranjera
El opositor Consejo Nacional Sirio (CNS) pidió ayer el despliegue de cascos azules de la ONU en Siria para defender a los civiles de la represión ejercida por las fuerzas de seguridad del régimen de Al Assad. Burhan Galion, uno de los dirigentes del CNS, matizó que esa intervención de la ONU se llevaría a cabo «sin intervención militar alguna en Siria». La aclaración responde a la inquietud de Rusia y China, que acusan a Occidente de proponerse un cambio de régimen en Damasco, al igual que en Libia.
El opositor sirio llamó a «todos los países árabes», a la comunidad internacional y a Rusia en particular a que presionen a Al Assad para que presente su dimisión, lo que calificó de condición previa para entablar negociaciones. «Ahora, todos los movimientos (opositores) en Siria están encaminados a persuadir al presidente para que abandone el poder. Queremos que Asad dé comienzo a una tradición en el mundo árabe: que los líderes presenten su dimisión», indicó Galion, en sintonía con la petición del rey jordano. La invitación, frente al destino de los demás mandatarios derrocados durante la Primavera árabe, especialmente el de Muammar Gadafi en Libia, se parece a una amenaza.
El líder opositor hizo estas declaraciones en Moscú, donde se reunió con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien llamó a la oposición siria a iniciar un diálogo con las autoridades del país. «Nosotros cuando hablamos de las personas con las que no estamos dispuestos a dialogar nos referimos a la familia de Bachar al Asad, que es responsable de todas las órdenes de asesinato y derramamiento de sangre en Siria», le contestó Galion, quien agregó: «Decimos que si hay alguna injerencia militar exterior en Siria será porque lo ha elegido el propio régimen, que se niega a detener el derramamiento de sangre».
La advertencia es también una fuerte e incontrastable señal.
Los defensores de Siria
A pesar de que ayer el Consejo de Seguridad de la ONU cuestionó los ataques a las embajadas, fue incapaz de aprobar una resolución de condena contra Al Assad en los últimos ocho meses, pese a la insistencia de la Unión Europea y EEUU. Eso se debe a la firme oposición de Rusia, China y otros países como Sudáfrica, India y Brasil. Rusia, en particular, insiste con una solución dialogada. «Nuestros socios occidentales aseguran en cada esquina que la forma en que se llevó a cabo la revolución en Libia debe servir de modelo para el futuro», cuestionó Lavrov.
El acorralado Asad comparte este razonamiento. El presidente asegura que grupos extremistas que buscan una agenda internacional para desestabilizar Siria están detrás del levantamiento y no personas que solo quieren reformar el sistema político autocrático del país.
Mientras, los analistas creen que la caída del régimen es solo una cuestión de tiempo. (El Observador y agencias)