«El micrófono y una gran audiencia dan mucho poder»

14/Nov/2011

La República, Federico Bentancor

«El micrófono y una gran audiencia dan mucho poder»

RADIO. EL LICENCIADO ORLANDO PETINATTI DESMENUZA SUS «MALOS PENSAMIENTOS» La radio uruguaya cambió el día en que Freddy Nieuchowicz, más conocido como Orlando Petinatti, comenzó con sus «Malos pensamientos». El conductor afirma que su programa no tiene recetas y ya es un clásico de nuestra radiodifusión.
Escrito por: FEDERICO BENTANCOR
Lunes 14 de noviembre de 2011
El licenciado Orlando Petinatti lleva ya dos décadas alimentando los malos pensamientos de la audiencia uruguaya. El conductor, que actualmente sale al aire en Azul FM, habló sobre las razones de su éxito y contó que todavía se divierte tanto como el primer día.
Tras veinte años del debut de su programa en emisora Palacio, ¿considera que “Malos pensamientos” es un clásico de nuestra radiodifusión?
Creo que sí. Las cosas que trascienden los años y las épocas no se transforman en viejas sino en clásicos. Por eso me parece que “Malos pensamientos” es un clásico de la radio.
¿Hay programas radiales en los que encuentre la influencia del suyo?
Sinceramente no escucho mucha radio en lo que tiene que ver con comunicación; escucho radio para informarme. “Malos pensamientos” abrió una puerta en cada emisora en la que trabajé. La estela que ha dejado el programa ha sido tan fuerte que su onda expansiva dejó su marca. Eso hace que, de alguna manera, esas radios sigan teniendo ese perfil de comunicación y humor.
¿A qué atribuye su permanencia en el aire?
No hay una receta elaborada, no se puede copiar. Hay muchísimos ingredientes únicos que se han ido generando a lo largo de los años. El transmitir cierta onda, cierta dosis de entretenimiento, el provocar a la audiencia y darle lugar para que hable son elementos que hacen a esta receta única. Hay varias formas de hacer un plato específico: cada chef tiene su estilo. Creo que el programa tiene tantos años de aire porque es auténtico. Lo que hacemos lo hacemos porque nos nace, nos entretiene. Hoy me siento como el primer día y me divierto como el primer día; eso se transmite.
¿Cómo definiría su humor?
Es un humor que depende mucho de la improvisación y de la actualidad. Hay veces que podemos ser muy irónicos o muy bizarros. También podemos llegar a ser inocentes. A veces generamos humor negro. No hay una definición de nuestro estilo de humor. Sí sé que es el que le gusta escuchar a la gente, por algo el programa tiene la llegada que tiene.
¿Cómo desarrolló su estilo de comicidad?
Soy muy parecido a lo que se escucha al aire. El humor es un don que algunos tenemos. Creo que se nace con él y se trabaja durante los años. Es una actitud ante la vida. Me considero una persona optimista, muy positiva y con mucho humor. Me río mucho de mí mismo: prefiero hacerlo yo y no los demás.
A esta altura su personaje, más que licenciado, es doctor en malos pensamientos.
Ponele el título que quieras. Todo comenzó como una broma allá por el año 87 y nunca me imaginé que iba a tener esta repercusión. Fue en una charla cuando trabajaba (en el programa “El subterráneo”) con (Daniel) Figares y (Ricardo) Sapelli, en El Dorado. Surgió de forma muy improvisada y pocos minutos antes de salir al aire porque no teníamos muy claro lo que iba a hacer yo. Pero sabíamos que iba a hacer un personaje y había que ponerle un nombre. Y así surgió rápidamente Orlando Petinatti.
¿En su vida cotidiana se ha confundido su nombre con el de su personaje?
No porque sé separar. Pero algunas veces tuve que firmar algún formulario, me equivoqué y puse Petinatti.
¿Qué logro de “Malos pensamientos” le sorprende?
Encontrarme con oyentes que en malos momentos de la vida, ya sea por enfermedad o por no tener laburo, te agradecen el haberle sacado una sonrisa. Esas pequeñas grandes cosas te hacen sonreír el alma.
¿Cómo maneja el poder que le da estar detrás de un micrófono?
Creo que el micrófono y una gran audiencia dan mucho poder. Pero hay que saber utilizarlo. Prefiero emplearlo para bien.
¿Alguna “mano” que lo haya marcado?
Recuerdo la historia de un chico que cumplió 18 años y llamó al programa porque su madre le contó que fue producto de una relación pasajera. Él lo que hizo fue buscar a su padre, lo encontró y, cuando le atendió, cortó porque no se animó a hablarle por lo que podía pasar. Entonces utilizó el programa como nexo: la “mano” que quería era poder hablar con su padre y lo conseguimos. El hombre atendió, tenía una familia con dos hijos y la mujer estaba escuchando. Al final, por suerte, todo salió tan bien que a la semana lo llamamos el día que se encontraron todos juntos. Esas cosas tocan los sentimientos. Cuando alguien se emociona al aire nosotros también. Más de una vez hemos lagrimeado.
¿Alguna vez usted, Freddy Nieuchowicz, habría llamado a Orlando Petinatti para que le diera una mano?
Creo que todos en algún momento de nuestras vidas tuvimos una historia complicada que no supimos resolver y perfectamente podría haber pasado por la cabeza haber llamado a “Malos pensamientos”.
¿Qué meta le falta alcanzar con su programa?
No sé, porque no me propongo objetivos a largo plazo con “Malos pensamientos”. Aparecen, surgen y un día puedo decir “uy, hoy tengo ganas de tirar abajo este edificio” y capaz que convoco a la audiencia para que me ayude. Las grandes cosas que han pasado en el programa no fueron muy planificadas, fueron cosas que me nacieron y yo las seguí adelante.
¿La televisión le ha sido esquiva?
Disfruto muchísimo de la televisión, tanto como de la radio. Pero generar un programa en ese medio no es lo mismo que en radio. Pienso que la televisión todavía me puede estar reservando algo importante. No sé si me ha sido esquiva o si yo la he esquivado. Pero en algún momento nos vamos a volver a encontrar.
¿Algún proyecto en puerta?
No, quizás sí, pero no. Tiene que ver con los medios.