Los NO que no fueron dichos y son responsables de la situación

02/Jun/2026

Ana Jerozolimski/Semanariohebreojai.com

 

 

Una reflexión sobre las oportunidades perdidas para frenar el avance del extremismo y la deslegitimación de Israel. Cómo silencios, omisiones y falta de respuestas firmes ante determinadas narrativas contribuyeron a la situación actual, y la necesidad de asumir responsabilidades para enfrentar los desafíos presentes con mayor claridad y determinación.

 

En la historia del conflicto bélico entre Israel y el mundo árabe, un hito muy conocido fueron los “tres no de Khartum” (Jartoum, capital de Sudán), símbolo de intransigencia del mundo árabe inclusive después de haber perdido la guerra de los Seis Días. Poco más de dos meses y medio después de terminada dicha guerra, en la que los árabes habían prometido el exterminio de Israel pero terminaron perdiendo territorios en todos los frentes, se llevó a cabo en Khartoum la IV Cumbre de la LigaÁrabe.  El 1 de setiembre de 1967 fue aprobada unánimemente la resolución de la cumbre en cuyo artículo 3 el mundo árabe mostraba no haber aprendido nada ni de su propia recurrente derrota. Los “tres no” eran No a la paz con Israel, No al reconocimiento de Israel y No a las negociaciones con Israel.

 

Era el símbolo de una posición enfermiza de odio contra el Estado judío al que el mundo árabe aún no renunciaba a poder destruir.

 

Y ahora, casi 60 años después, hay otros NO desastrosos, que puede que hayan sido adoptados precisamente como símbolo de lo contrario, de la flexibilidad con miras a lograr acuerdos y entendimientos, pero que terminan en desastre. Y escribimos estas líneas cuando casi termina una jornada en la que las alarmas sonaron en el norte de Israel cerca de 30 veces por el disparo de cohetes y lanzamiento de drones explosivos desde Líbano, con una sensación general de guerra que no termina.

 

El problema central radica en dos NO que tendrían que haber sido dichos categóricamente y que fueron callados. El Presidente Trump tendría que haber aclarado a Irán cuando comenzaron las negociaciones ya hace meses, que el Líbano queda afuera de todo acuerdo, y que no impondrá limitaciones a Israel en sus ataques a Hezbolá, si Hezbolá ataca Israel. Y el Primer Ministro de Israel Netanyahu tendría que haber aclarado a Trump que no acepta abstenerse de hacer lo que considere necesario en la guerra contra Hezbolá, si Hezbolá le ataca y viola el alto el fuego.

 

Según fuentes de inteligencia norteamericanas citadas por un alto funcionario de la administración Trump, desde el 17 de abril, cuando entró formalmente en vigencia el alto el fuego entre Israel y Hezbolá-impuesto por Estados Unidos-, la organización terrorista lanzó 700 cohetes y más de 1000 drones hacia el norte de Israel y las tropas del ejército que se hallan en el sur libanés para combatir a Hezbolá. Las alarmas sonaron en el norte de Israel este lunes cerca de 30 veces. Y se confirmó la caída de otro soldado israelí por el impacto de un dron explosivo. Además, se registraron serios daños en localidades civiles por el impacto de drones, aunque por milagro no hubo víctimas mortales que lamentar.

 

De acuerdo a diversos medios de comunicación israelíes, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel Teniente General Eyal Zamir dijo al gabinete de seguridad que la situación debe ser tratada con otra contundencia y recalcó que debería derribar edificios en Beirut en ataques contra Hezbolá. Está claro que no se quejaría ante el gobierno por lo que se hace o deja de hacer, si no le ataran las manos. Se las ata el Primer Ministro Netanyahu, que acepta las condiciones de Trump, que a su vez cedió ante Irán y aceptó limitar a Israel en el tema libanés.

 

El resultado es que Irán es quien determina lo que ocurre en Líbano. Siempre determinó qué hace Hezbolá, a la que creó. Pero contrariamente a lo que podría parecer, aunque el gobierno de Beirut osa condenar públicamente a Hezbolá, no logra desarmarlo ni frenarlo, porque recibe todo el apoyo de Irán. Cuando hace unos meses el presidente Aoun ordenó la expulsión del embajador de Irán, no logró concretarla. Ahora Irán ni disimula. Impone qué hace o deja de hacer Hezbolá.

 

Los ataques que Israel lanzó este lunes contra 70 infraestructuras de Hezbolá en diferentes zonas de Líbano-no sólo en el sur-incluyendo 10 centros de mando, depósitos de armas y otros centros de planificación de atentados, fueron más fuertes que otros días, pero no lo necesario para poner fin a los ataques de Hezbolá.

 

A esto se agrega la insuficiente dedicación a la búsqueda de una respuesta al desafío de los drones explosivos de fibra óptica de Hezbolá, que están causando estragos. Israel debería haberse organizado debidamente ante esta amenaza, que no apareció súbitamente.  Ni la comisión de Seguridad y Exteriores de la Kneset ni el propio ejército, se abocaron debidamente a determinar las bases para lidiar con el problema.

 

Vergonzoso por donde se mire.