El semanario «Brecha» respondió sin firma a las acusaciones de antisemitismo formuladas contra su directora Mariana Contreras. El autor retruca con dureza: acusa al semanario de manipular el concepto de sionismo, reivindica la definición de antisemitismo de la IHRA y sostiene que detrás del “antisionismo” de cierta izquierda persiste un viejo prejuicio contra los judíos.
En el CORREO del pasado 15 de mayo escribí una nota titulada Mariana Contreras, una nazi de izquierda, relativa al antisemitismo —mal disfrazado de antisionismo— de la directora del semanario mencionado. Incluso, Contreras acusó a los “sionistas uruguayos”, que para ella —ignorante de que cualquier ciudadano proisraelí puede considerarse sionista— significa apuntar a la comunidad judía uruguaya. Afirmé que Contreras es una mujer llena de odio y que puede ser acusada de fomentarlo. Reafirmo cada palabra.
La definición de antisemitismo de la International Holocaust Remembrance Alliance, adoptada en 2016, dice textualmente:
“El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos, que puede expresarse como odio hacia los judíos. Las manifestaciones retóricas y físicas del antisemitismo están dirigidas contra personas judías o no judías y/o sus bienes, contra instituciones de la comunidad judía y sus lugares de culto.”
La IHRA añade ejemplos orientativos para ayudar a identificar manifestaciones contemporáneas de antisemitismo. Entre ellos aparecen varios relacionados con Israel. La propia definición aclara explícitamente:
“Las críticas a Israel similares a las dirigidas contra cualquier otro país no pueden considerarse antisemitas.”
Sin embargo, la IHRA considera que ciertos discursos sobre Israel pueden ser antisemitas, “teniendo en cuenta el contexto general”. Entre los ejemplos citados están:
- Negar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación, por ejemplo, afirmando que la existencia del Estado de Israel es un proyecto racista.
- Aplicar dobles estándares a Israel que no se exigen a otras democracias.
- Comparar la política israelí contemporánea con la de los nazis.
- Responsabilizar colectivamente a todos los judíos por acciones del Estado de Israel.
- Usar símbolos clásicos del antisemitismo para describir a Israel o a los israelíes.
La definición es muy influyente internacionalmente y ha sido adoptada por unos 50 países democráticos, incluyendo Uruguay, además de su propia legislación. La definición fue creada precisamente para identificar nuevas formas de antisemitismo que a veces se expresan mediante discursos sobre Israel o el sionismo.
El viernes 22 de mayo —y sin firma— Brecha, defensor de dictaduras y terroristas, respondió. Sin argumentos sólidos —no los tiene—, sino con acusaciones e insultos. Supongo que la autora de esas ridiculeces es María Delgado Sonora, quien toda su vida se escondió bajo el seudónimo María Landi y siempre sacó partido de ser sobrina de la desaparecida María Auxiliadora de Vázquez.
Sus líneas me llamaron la atención, sinceramente, porque se refirió a una polémica de 2024, en Búsqueda, donde optó por no continuar por falta de argumentos. Ahora vuelve sobre aquel tema y me obliga a refrescar el asunto, porque nadie debe tener ni idea. Escribe: “… en el Correo de los Viernes, Eduardo Zalovich Mokobocki, firmando con un cobarde seudónimo”, tildó de antisemita a la directora de Brecha… “había ensayado algo similar poco tiempo atrás” (?) “en Búsqueda, al atacar a la periodista de este semanario María Landi… (y) la emprendía incluso contra el exembajador Bernardo Greiver (de origen judío), a quien acusaba de haberla ayudado a entrar en Israel y de mandarle propaganda de Hamás para sus charlas… Ni aun así pudo citar una sola prueba de sus burdas acusaciones”.
Bueno, modestia aparte, en realidad las probé todas.
En principio, yo firmo tanto con mi nombre como con seudónimo, pero justamente el que uso no oculta nada, porque es solo la contracción de mi nombre y apellidos. Si firmé de adolescente artículos contra la dictadura, ¿a quién se le ocurre que puede asustarme un pasquín mentiroso? Eso sí, es curioso que hable de seudónimos alguien como María, que toda su vida firmó con uno y cuya respuesta apareció ahora directamente sin firma…
Sobre la polémica que menciona (¡de 2024!), cité pruebas de todo lo que escribí. Y voy a reiterarle algunas a María, así refresco su memoria: efectivamente, el embajador uruguayo la ayudó en su momento a regresar a Israel, cuando un año antes le habían prohibido regresar desde Jordania debido a su conocida propaganda proterrorista y su odio al país. En un mensaje suyo —podemos citar o reproducir textualmente muchos, si quiere—, que circuló ampliamente años después —no había que ser 007 para verlo—, María le agradece al embajador en Israel haber recibido en su domicilio “4 paquetes de Tel Aviv, que contienen la mayoría del material que te había dejado y que tan gentilmente me enviaste”. Y más adelante le pregunta si no quedó “el mapa del West Bank… porque realmente lo preciso para mi presentación”. Espero haberle refrescado la memoria, doña María. Si quiere, puedo enviarle o publicar los emails completos por fecha.
Sobre el sionismo, dada la confusión tremenda —o mala voluntad— de Brecha, definámoslo: es el movimiento político que luchó por la autodeterminación del pueblo judío en su tierra histórica como respuesta al antisemitismo. No es de derecha, centro o izquierda, ni define fronteras. Y si no existe un Estado árabe-palestino al lado de Israel —que nunca existió en la historia— es porque en 1948 los árabes rechazaron la partición votada en la ONU, guiados por el Mufti de Jerusalem, aliado de Hitler en la II Guerra Mundial. Puede verse fácilmente en la red.
Atacar al sionismo es atacar la legitimidad del Estado de Israel y no la política de determinado gobierno. La aclaración del significado del concepto, algo elemental, es hoy necesaria, y Brecha —igual que los nazis— lo sabe, porque se intenta hacer que el vocablo sionismo signifique la maldad absoluta, tal como se ha querido hacer a lo largo de la historia con el término judío. Pero, tal como dijo Martin Luther King Jr., “cuando alguien te diga que solo es antisionista te miente, en realidad es un simple antisemita”.