El evento fue organizado por una organización pro-Hamas “Nidal Seattle” con motivo del denominado Día de los Prisioneros Palestinos. El logo de CAIR Washington apareció en el material promocional y proyectado en el evento; un representante de CAIR fue orador invitado. El acto se publicitó como un encuentro para “avanzar en la victoria de la Resistencia y las fuerzas revolucionarias de Palestina”.
El informe subraya la vinculación de CAIR con grupos radicales extremistas y el apoyo a prisioneros acusados de homicidios múltiples. CAIR Washington no quiso responder a las preguntas que recibió sobre su participación en el evento.
¿Qué es CAIR? Una organización islámica que desde hace más de 30 años opera sin dificultades en Estados Unidos. No es la única, obviamente. Desde su nacimiento ha apoyado fuertemente a Hamas y su retórica es la misma de Hamas. CAIR se opone a la definición de antisemitismo aprobada por IHRA (Alianza Internacional de Recordación del Holocausto) y por una mayoría de países en todos los continentes, con el argumento bien antijudío de que la definición califica de antisemitismo lo que CAIR denomina la “legítima crítica a Israel”. Además, mienten, como todos los que sostienen esta postura desde las izquierdas latinoamericanas fundamentalmente. La definición de IHRA no dice nada de criticar al gobierno de Israel de turno y electo democráticamente, sino que define como antisemitismo “aplicar un doble rasero al pedir a Israel un comportamiento no esperado ni exigido a ningún otro país democrático”.
La Administración Biden, sin embargo, intentó incluir a CAIR en una coalición nacional de instituciones que combatan el antisemitismo. La iniciativa, que no vale la pena calificar, naufragó estrepitosamente después del 7 de octubre de 2023 a raíz de las declaraciones de Nihad Awad, director ejecutivo del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas, en una convención de Americanos Musulmanes por Palestina (AMP) en Chicago, Illinois, el 24 de noviembre, un mes y medio después del ataque genocida de Hamas contra Israel. ¿Qué dijo Nihad Awad que escandalizó a la Administración Biden? La verdad sobre quien es él y la organización que conduce. Algunos párrafos de la diatriba:
“El pueblo de Gaza decidió romper el cerco, los muros del campo de concentración, el 7 de octubre. Me alegró ver a la gente romper el cerco y derribar las cadenas de su propia tierra, y caminar libremente por ella, a la que no se les permitía entrar. Y sí, el pueblo de Gaza tiene derecho a la autodefensa, tiene derecho a defenderse, y sí, Israel, como potencia ocupante, no tiene ese derecho a la autodefensa”.
“Gaza se convirtió en la fuente de liberación, la inspiración para la gente transformó muchas mentes en todo el mundo, incluso entre personas que no son musulmanas. ¿Qué clase de fe tienen estas personas? Están agradecidas, no tienen miedo. Israel no los asustó, porque sabían que su paraíso está en Gaza, y si querían morir, irían a otro paraíso”.
“Esa es la fe del pueblo de Gaza. Por eso Gaza y su gente han logrado transformar a todos los que nos observan: han aprendido de ellos. Quienes sienten lástima por Gaza no comprenden la realidad y se equivocan. Los gazatíes han triunfado”.
Y después, mintió nuevamente. Ante la reacción no sólo del gobierno norteamericano por su antisemitismo, judeofobia y apología del terrorismo, Awad dijo que su discurso fue distorsionado y que él se refirió solamente a “los palestinos de a pie que salieron brevemente de Gaza y pisaron su tierra, despojada de su poder étnico, en un acto simbólico de desafío al bloqueo, y se detuvieron allí sin recurrir a la violencia, actuaron dentro de sus derechos según el derecho internacional”. O sea, que para CAIR los kibutzim y el concierto Nova arrasados y la gente violada, masacrada, descuartizada estaban en tierra que no es propia y los criminales terroristas actuaron de acuerdo con el Derecho Internacional. Todos sabemos que esto no sólo predica CAIR sino todos los que piensan así y lo han demostrado y siguen haciéndolo en todos los continentes. Es a la larga lo que el secretario general de la ONU dijo en octubre de 2023, que el 7/10 no había sucedido en un vacío. Es lo que piensan los gobiernos y los partidos políticos que han apoyado a Hamas una y otra vez y que hoy ni quieren recordar el 7 de octubre, o peor, lo soslayan con la misma indiferencia con la cual callaron sumidos en la infamia ante las violaciones a las secuestradas y los secuestrados por los terroristas, a los secuestrados torturados por médicos palestinos.
En noviembre del año pasado, el periódico judío norteamericano JNS denunció a CAIR. El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas se presenta como una organización benévola de derechos civiles; sin embargo, tras esta fachada amigable se esconde un núcleo extremista.
Desde su fundación en 1994, CAIR ha estado estrechamente vinculada al extremismo islamista. Fiscales federales de EE. UU. revelaron que fue creada por líderes de la red estadounidense de los Hermanos Musulmanes como parte de una conspiración para apoyar a la organización terrorista Hamás. En 2008 un juez federal halló pruebas suficientes de los vínculos de CAIR con Hamás a través de documentos internos e interceptaciones telefónicas. Pero no pasó de ahí.
Emiratos Árabes Unidos, en 2014, aunque parezca surrealista, designó oficialmente a CAIR como organización terrorista por sus vínculos con los Hermanos Musulmanes, situándola al mismo nivel que Al Qaeda y el ISIS. Khalid Turaani, director de la sección de CAIR en Ohio, moderó un evento en línea en octubre de 2025. Elogiaron la masacre del 7/10 y señalaron sin rubor que desde esa fecha “ha comenzado un cambio estratégico en la lucha de Hamas”. Desde las instituciones judías se señala desde hace mucho tiempo que es hora de dejar de otorgarle a CAIR la legitimidad que tanto anhela. Resulta claro que goza de impunidad más que de legitimidad porque es un vocero de odio por 30 años sin sanción y sin obstáculos. Una falla grave de la democracia que cuando deja que se la horade desde adentro, termina perdiendo su fuerza.
¿Qué logran organizaciones civiles como CAIR? Que su libertad de prédica que la benevolencia de la laxitud que puede tener una democracia le otorga incluso aunque apoye abiertamente al terrorismo, sienta que puede llegar a cualquier extremo. Por estas organizaciones y similares es que han podido alcanzar el extremo del antisemitismo que ha prendido fuego a universidades, aulas y campus, y partidos políticos.
Este año asumió la Alcaldía de Nueva York el demócrata Zohran Mamdani. Tomó una decisión que Israel comentó enseguida cuando el Ministerio de RREE israelí declaró: “En su primer día como alcalde de Nueva York, Mamdani muestra su verdadera cara: desecha la definición de antisemitismo de la IHRA y levanta las restricciones al boicot contra Israel. Esto no es liderazgo. Es echar gasolina antisemita a un fuego abierto”. Entre quienes estuvieron felices con la medida, estuvo CAIR. En un comunicado, la sección de Nueva York afirmó que recibió con satisfacción la revocación de la definición de antisemitismo de la IHRA, que consideraba que se utiliza “para censurar las críticas al racismo y los crímenes de lesa humanidad del gobierno israelí”. La impunidad de CAIR ahora ya tiene un aliado político que crece llevando su fuerte antisemitismo como tema crucial de su actividad actual como alcalde y de sus futuras campañas políticas, atrayendo el creciente voto antijudío. En el primer mes de gestión de Mamdani, los actos antisemitas en Nueva York se incrementaron 182%.
Los atentados antisemitas del martes de esta semana en Londres, el incremento del odio antijudío en Nueva York, la masacre de judíos en una playa australiana, la violencia antisemita inagotable en Francia, la constante exhortación a la judeofobia desde la mismísima presidencia española, todo ello, y mucho más ocurre en el marco de democracias. ¿Existe una debilidad creciente de las democracias para poder defender su propia integridad cuando se agrede con todo tipo de violencia a una parte de sus ciudadanos? El sistema democrático como tal no es el débil, los que ceden son los que debiendo defenderlo desde sus responsabilidades gubernamentales, creen que no se puede limitar la libertad y así lo dicen Mamdani o Sánchez. Falso. El antisemitismo y toda forma de discriminación y racismo no deben tener libertad de perpetrar sus actos de odio. Si la tienen, es porque encuentran lugar en democracias débiles o democracias tan falsas que sólo les queda la fachada porque son en realidad autoritarismos.